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	<title>Comentarios en: ¿Son los empleados públicos culpables de la crisis económica?</title>
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		<title>Por: monty</title>
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		<dc:creator>monty</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 19:42:58 +0000</pubDate>
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		<description>Hace unos días leía un comentario realizado en la web de un medio de comunicación aragonés, a raiz de una información sobre las medidas de control de horas extraordinarias en el Ayuntamiento de Zaragoza, en el que, bajo el título de &quot;No pido perdón&quot;, una funcionaria manifestaba que  no tenía la culpa del mal funcionamiento de la administración, en manos de asesores, personal de confianza y altos cargos de libre designación, y que tampoco juzgaba a todos los periodistas por los del corazón, ni a los comerciantes por algún bribón, ni a los taxistas por algún bocazas, ni a fontaneros, electricistas y albañiles por algún chapuzas. Tampoco admitía las campañas orquestadas por los políticos para que no se hable de su mala gestión. Finalizaba diciendo que no pedía perdón, pero que exijía respeto y educación, lo cual se entendía a la vista de muchos de los comentarios ofensivos que se dejaban en la web sin control alguno.
Creo que esas palabras reflejan el sentir de muchas personas. Ahora que el dinero no circula a manos llenas, los máximos responsables de nuestras instituciones, siguen pensando en grandes fastos y desvían la atención hacia el chocolate del loro (horas extras, absentismo laboral, etc.), pero no actúan contra el principal problema, la mala organización política de la función pública. En estas últimas décadas no ha aumentado la burocracia administrativa (los funcionarios de a pié, de atención al público) sino que ha engordado el clientelismo político, la oligarquía dirigente ligada a los partidos en el poder.
Se quiere una administración a la americada, diciendo que cuando cambia el partido en el poder, se van a la calle los funcionarios nombrados por dicho partido, pero no dicen que también se van los políticos del partido que pierde las elecciones, en todas las instituciones (salvo congreso y senado). Lo que tampoco dicen los que pretenden acabar con el modelo de administración pública español, es que la seguridad jurídica de los ciudadanos, de los votantes, también desaparecería sino existiesen funcionarios independientes e inamovibles, porque lo que pretenden es que esos nuevos funcionarios, interinos de una forma u otra, firmen lo que se les pone delante, sin que exista advertencia de ilegalidad o informes contrarios, lo que supondría finalmente una total arbitrariedad y abuso de poder.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días leía un comentario realizado en la web de un medio de comunicación aragonés, a raiz de una información sobre las medidas de control de horas extraordinarias en el Ayuntamiento de Zaragoza, en el que, bajo el título de &#8220;No pido perdón&#8221;, una funcionaria manifestaba que  no tenía la culpa del mal funcionamiento de la administración, en manos de asesores, personal de confianza y altos cargos de libre designación, y que tampoco juzgaba a todos los periodistas por los del corazón, ni a los comerciantes por algún bribón, ni a los taxistas por algún bocazas, ni a fontaneros, electricistas y albañiles por algún chapuzas. Tampoco admitía las campañas orquestadas por los políticos para que no se hable de su mala gestión. Finalizaba diciendo que no pedía perdón, pero que exijía respeto y educación, lo cual se entendía a la vista de muchos de los comentarios ofensivos que se dejaban en la web sin control alguno.<br />
Creo que esas palabras reflejan el sentir de muchas personas. Ahora que el dinero no circula a manos llenas, los máximos responsables de nuestras instituciones, siguen pensando en grandes fastos y desvían la atención hacia el chocolate del loro (horas extras, absentismo laboral, etc.), pero no actúan contra el principal problema, la mala organización política de la función pública. En estas últimas décadas no ha aumentado la burocracia administrativa (los funcionarios de a pié, de atención al público) sino que ha engordado el clientelismo político, la oligarquía dirigente ligada a los partidos en el poder.<br />
Se quiere una administración a la americada, diciendo que cuando cambia el partido en el poder, se van a la calle los funcionarios nombrados por dicho partido, pero no dicen que también se van los políticos del partido que pierde las elecciones, en todas las instituciones (salvo congreso y senado). Lo que tampoco dicen los que pretenden acabar con el modelo de administración pública español, es que la seguridad jurídica de los ciudadanos, de los votantes, también desaparecería sino existiesen funcionarios independientes e inamovibles, porque lo que pretenden es que esos nuevos funcionarios, interinos de una forma u otra, firmen lo que se les pone delante, sin que exista advertencia de ilegalidad o informes contrarios, lo que supondría finalmente una total arbitrariedad y abuso de poder.</p>
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