Sala de Arte - 11/03/15

Cuando Goya aún no era Goya

autorretrato de   Goya, 1769-1771, de colección particular italiana.

autorretrato de
Goya, 1769-1771, de colección particular italiana.

Esta expresión de Guillermo Fatás,  Catedrático de Historia Antigua, de la Universidad de Zaragoza, resume perfectamente, el periodo menos conocido, difuso y dado a evocaciones sobre el genio aragonés, que ha propiciado un temprano y variopinto supuesto catálogo, de la actividad del artista. La Fundación Goya en Aragón, en colaboración con la Obra Social Ibercaja, el Gobierno de Aragón, y el Museo Nacional del Prado, han coordinado esfuerzos, para ofrecer la muestra: Goya y Zaragoza (1746- 1775). Sus raíces aragonesas. Reúne veintiocho piezas, ente óleos, grabados y aguafuertes, pocas en realidad, en relación a todo lo que se ha atribuido, hasta la fecha, en la categoría del “Goya joven”. La doctora Manuela Mena, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XVIII, y asesora científica, de la exposición, asegura: “No es una selección de las obras que Goya realizó, en este periodo; Sino presentar las obras, que desde el Prado, existe un consenso científico sobre su autoría”.

La Zaragoza de mediados del siglo XVIII, en la que Goya vivió su infancia y juventud, era una de las pocas ciudades, que ofrecían la posibilidad de recibir aprendizaje artístico. Aquí despertó su conciencia al mundo de los sentidos, amistades, familia y oficio, por el cual, a base de esfuerzo, y disciplina, llegaría a ser el genio novedoso, dotado de talento, y con ideas personales. Es difícil conocer qué obras pintó Goya antes de su marcha a Italia. Tal vez uno de los ejemplos más tempranos, sean las puertas  del destruido armario relicario, de la parroquia de Fuendetodos, que en la muestra, se pueden apreciar, a través de la reproducción en vinilo, procedente del Archivo  fotográfico de Juan Mora Insa. De los dos años que permanece en Italia, (1769-1771) formándose a sus propias costas, se muestran pinturas como: Aníbal  vencedor, que por primera vez miró Italia desde los Alpes, y su boceto, obra presentada  al concurso de la Academia de Parma, y el Sacrificio a Vesta. A su vuelta  de Italia, Goya obtuvo una consideración social, bien distinta a cuando marchó a la meca de las artes, alcanzando el estatus de pintor, haciéndose acreedor de dos importantes encargos: La Adoración del nombre de Dios, de la que en la muestra figura el boceto preparatorio, y la serie monumental, de la vida de la Virgen, para la Cartuja del Aula Dei.

EL discurso expositivo, completa el recorrido de la muestra, con piezas singulares, encargadas por particulares, en su mayoría pintura devocional, que permitieron a Goya abrirse paso como artista. Virgen con el Niño, La Piedad y La Virgen con San Joaquín y Santa Ana, son producciones  en los años que median entre su estancia en Italia y su marcha a la Corte, en dónde la extraordinaria seguridad que el pintor aragonés había adquirido, queda patente. Otras obras, del mismo periodo que las anteriormente citadas, como: San Ignacio de Loyola, Huída a Egipto, Muerte de San Alberto de Jerusalén, Lot y sus hijas, o El sacrificio de la hija de Jefté, muestran limpieza, seguridad y calidad. Dónde la luz se consigue con precisas pinceladas de realismo y emotiva expresividad, belleza en los pliegues de las ropas, por poner un solo ejemplo. No podemos dejar pasar la oportunidad, de referirnos, en la muestra, al Goya grabador, que ya en aquella época, empezaba tímidamente, a realizar sus primeras pruebas. De las obras prestadas, debemos destacar el aguafuerte dedicado a San Isidro Labrador, procedente de la Biblioteca Nacional, fechado entre los años 1775-1778, de importancia máxima, teniendo en cuenta que se trata de la única prueba conocida de esta composición. Concluye la muestran con el autorretrato, perteneciente a la propia Colección Ibercaja, en dónde un joven y prometedor artista, de treinta años, se autorretrata, muy al estilo de Mengs, ya trasladado a la Corte. La mirada del artista, fuertemente iluminado, no mira al espectador, está mirando al futuro glorioso y triunfante, que espera al futuro Goya

 

 

Goya y Zaragoza (1746- 1775) Sus raíces aragonesas

Museo Goya Colección Ibercaja

26/02-28/06/2015

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