Cultura y Sociedad - 12/11/15

Siempre es tiempo para la poesía

Recibo un poema de Alberti desde la  la querida Roma que tanto amó el poeta

 

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?

                             ¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?

                             ¿Tantas cosas han muerto que no hay mas que el poeta?

 

Me dicen en la extensa carta que nuestro día a día se mueve por la razón de cosas ya conocidas y contrastadas. La imaginación es la percepción del valor de “esas cosas” ya contrastadas. Si la razón respeta las diferencias la imaginación respeta las  semejanzas.

La poesía es la expresión de la imaginación y es connatural al hombre.

Shelley  dice que “el hombre es un instrumento sobre el que se suceden una serie de sensaciones como las del viento en un harpa eólica que lo transporta a melodías siempre nuevas. No solo hay melodía sino también armonía ajustando los sonidos y los impulsos suscitados”.

Los que tienen capacidad de acercarse a lo bello se llaman poetas y el placer que resulta del modo como expresan la influencia de la sociedad y de la naturaleza sobre su espíritu se comunica a los demás y hace una especie de reduplicación.

Como decía Lord Bacon “las propias huellas de la naturaleza impresas sobre la variedad de los objetos del mundo”.

Ser poeta es percibir la verdad y la belleza, en una palabra , el bien que subsiste en la relación que se da entre existencia y percepción y entre percepción y expresión.

Pero poetas , esos que imaginan y expresan este orden indestructible son no solo los autores del lenguaje y de la música, de la danza, la arquitectura, la escultura y la pintura sino también los instaladores de leyes, los fundadores de la sociedad civil, los inventores de las artes y los maestros, todos los cuales establecen una cierta proximidad entre belleza y verdad y esa percepción de los agentes sensibles del mundo llamada religión.

Los poetas recibieron en los primeros albores el nombre de legisladores o profetas. No solo contemplan con pasión el presente y las leyes que lo rigen sino que además captan el futuro en el presente.

Un poeta es como un ruiseñor que se sienta en la oscuridad y canta para alegrar su propia soledad con dulces sones; sus oyentes se sienten cautivados por la melodía de un músico invisible, que les conmueve y enternece y sin embargo desconocen el porqué e ignoran su procedencia.

La poesía descorre el velo que oculta la belleza del mundo y hace que los objetos cotidianos no aparezcan como tales, recrea todo lo que representa, y las personificaciones, revestidas con su luz beatífica permanecen en las mentes de los que una vez las contemplaron.

Se ha comprobado que la presencia o ausencia de poesía, en su forma mas perfecta y universal está relacionada con la bondad y la maldad en la conducta y costumbres.

El fin de la corrupción social es la destrucción de toda sensibilidad para el placer    . Empieza por la imaginación y el intelecto y como un veneno paralizante pasa de los afectos a los apetitos hasta que todo se convierte en una masa aletargada en la que apenas sobrevive el sentido. Al acercarse un período así la poesía siempre se dirige a aquellas facultades que son las últimas en destruirse y su voz se oye como los pasos de Antrea aquella diosa hija de Zeus y Temis ,relacionada con la justicia, que acabado su periplo terrestre, fue colocada entre las estrellas.

Los poetas son los ignorados legisladores del mundo.

 

Rafael Alberti

Rafael Alberti

Deja un comentario