Publicaciones - 23/06/16

Ecos de día y feria del libro

Antes de que esta web reduzca el ritmo por mor del verano, una breve crónica de algunas novedades de que nos ha llegado noticia en las últimas semanas.

 

almuniaced

Muy oportuna es la edición por Prames de una estupenda traducción al francés (a cargo de Charles Merigot) de El cura de Almuniaced de José Ramón Arana. Le curé d’Almuniaced ha obtenido Le Prix Transfrontalier, un premio que se otorga en la Fête du Livre de Saint-Lary. Nuestra amiga Olga Pueyo Dolader, autora del prefacio en edición española anterior de Gara, que se mantiene con buen criterio, nos dice cuánto se alegra por este “merecido homenaje póstumo. Es la primera vez que se traduce algo de Arana al francés y espero que tenga bastante difusión”. Paso a paso van nuestros asuntos culturales; pero van.

 

nadadores

Anotemos también otras dos magníficas novedades de Prames, a cargo de José Giménez Corbatón, uno de los mejores narradores aragoneses. Nadadores indemnes –nos dice la editorial- “indaga en la realidad más cotidiana y rural de un pueblo aragonés en el umbral de los 80, para contarnos una educación sentimental sorprendente en esa España que se desperezaba del mal sueño, eterno y aburrido, de la dictadura. Acompañando la anécdota y perfectamente orquestadas… voces literarias: Cortázar, Radiguet, Zweig, Matzneff…, siempre Baudelaire. O letras de canciones emblemáticas”. El otro título, Encrucijada de miradas, es la elaboración de una interesante serie de materiales que fueron de su padre (“papel, cartas, cuadernos, fotos, revistas que por algún motivo le habían interesado, viejos discos”), nacido en 1922 en un pueblecito francés y muerto en Zaragoza, en 1990. “Mi Padre, dice José… era un obrero sin cualificación, a no ser la de chófer, oficio que ejerció a menudo. Sabía un poco de todo”. Y de esos materiales surge el milagro, con la vara de escribir de nuestro escritor.

encrucijada

 

También Rolde aportó en la feria, entre otros, uno de sus libros para suscriptores: el riguroso, importante estudio de Pablo Corral Broto: Protesta y ciudadanía. Conflictos ambientales durante el franquismo en Zaragoza (1939-1979). Los archivos y bibliografía y prensa consultada (con atención a muchas páginas de aquel Andalán de papel), son casi exhaustivos, una referencia fundamental sobre el tema. La editora subraya: “¿De dónde viene el afán por las presas, los trasvases, las centrales nucleares y el desarrollo del sector eléctrico sin rendir cuentas a la ciudadanía? ¿Por qué esa obsesión por urbanizar hasta el infinito en España? Todas esas cuestiones habría que buscarlas, en su esencia, en la dictadura de Franco… A pesar de ejecutarse a golpe de represión, no todo el mundo permaneció en una suerte de primavera silenciosa… Gracias a los vecinos, científicos, asociaciones y otros, los conflictos ambientales estallaron… El régimen no pudo legitimar en Aragón sus planes… Los aragoneses comenzaban entonces a adelantarse a la historia en el terreno ambiental”.

protesta-ciudadana

 

Paco Úriz, que a sus 84 años sigue enormemente lúcido, divertido, amigo de tantos de nosotros, y promete regresar de Suecia en el otoño, acaba de publica en Los Libros del Innombrable tres piezas teatrales: “Vietnam no está en la Edad Media”, “Mear contra el viento” (en colaboración con el dramaturgo chileno Jorge Díaz) y “Decidme cómo es un árbol”, que da título al volumen. El gran traductor tan justamente galardonado, memorialista, poeta, recuerda su trayectoria en el fascinante mundo del teatro: ha traducido a Strindberg y a Lorca, qué más se puede pedir. Cuenta su trayectoria y el origen de los textos, y concluye que aún le ha quedado en el tintero “el esquema muy avanzado de una pieza sobre la invasión napoleónica en España, centrada en las figuras de Manuel José Quintana y el abate Marchena”. Que no decaiga. Y ah: la preciosa portada del libro ha sido dibujada por su nieta Lucía, de nueve años. Qué satisfacción o “valor añadido”.

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Un libro divertido, casi a la antigua usanza, es la Breve antología universal del humor aragonés, de José Luis Cano, que publica la Institución Fernando el Católico, dentro de la colección Letra última, que dirige María Ángeles Naval, y que supone un cierto homenaje a los autores seleccionados (antes, entre otros, fueron celebrados Ildefonso M. Gil, Ignacio M. de Pisón, el arriba citado Giménez Corbatón). En una excelente introducción, nos explica José Luis Calvo Carilla que este libro “presenta una visión del humor aragonés comparable con los parámetros universales más exigentes. No en vano Cano se codea en ella con el humorismo inglés, con el francés… con el humor negro surrealista y, en definitiva, con las muestras más exquisitamente hilarantes del planeta…, no ya Gracián, Goya o Buñuel, sino incluso algunas letras de jota aragonesa”. Y si no, se aragonesiza al sursum corda, con un resultado bomba: todos son aragoneses aunque a veces nacidos fuera: el melómano Óscar Wilde, el pintor Magritte, Benavente, e innúmeros griegos clásicos, chinos de cualquier tiempo. No apto para políticos serios y gente demasiado solemne.

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