Historia y Política - 08/10/16

Alexis de Tocqueville y la Revolución Francesa

Alexis de Tocqueville (1805-1859) se dedicó a estudiar la Revolución Francesa en su libro titulado El Antiguo Régimen y la Revolución, publicado en el año 1856. Se trata de una de las obras de referencia para muchos historiadores posteriores. El autor insistió que no pretendía hacer una historia narrativa. Elaboró una síntesis donde destacó los caracteres generales de la evolución de esos acontecimientos. Para ello, emprendió una ardua tarea de investigación y consultó fuentes que hasta ese momento no se habían tenido en cuenta, como documentación fiscal y económica, libros de reclamaciones, actas de venta, catastros, etc..

En primer lugar, el autor insertó la Revolución en el contexto general de crisis del Antiguo Régimen y que en Francia había adoptado un carácter revolucionario y no de transición más lenta. El desarrollo económico y social alcanzado en el siglo XVIII chocaría radicalmente con las estructuras políticas del Antiguo Régimen. El problema detocquede la tesis de Tocqueville era la excesiva rigidez a la hora de considerar que los distintos grupos sociales eran homogéneos, cuando la historiografía posterior ha demostrado que había grandes diferencias internas en todos los aspectos.

La Revolución tendría, pues, un objetivo claro, el de abolir las instituciones derivadas de la Edad Media, sinónimo de desigualdad. Los derechos feudales se habían hecho particularmente odiosos para el pueblo de Francia. La Revolución no había sido un acontecimiento casual, aunque hubiera cogido al mundo de improviso, sino que había sido el resultado repentino y violento de un proceso que se había iniciado mucho antes. Es más, seguía avanzando entre las ruinas que había producido, en el momento en que escribía el autor. Este aspecto parece sumamente interesante porque demostraría que había un largo proceso revolucionario que superaría el límite estricto del fin del imperio napoleónico y continuaría después.

Una cuestión importante de la obra de Tocqueville, y que también tiene que ver con los límites temporales, fue el arrancar el inicio de la Revolución en sí no en 1789 sino en 1787 cuando la aristocracia se negó a pagar impuestos, forzando a Luis XVI a convocar los Estados Generales. Es lo que, posteriormente, los historiadores han denominado la “revuelta de los privilegiados”. Después, en 1789 la burguesía dirigiría el proceso revolucionario.

Tocqueville criticó el Terror; de hecho, diferenciaba dos fases en la Revolución: una de la libertad de los primeros tiempos y otra del odio, la de la época del Terror. El autor, pues, fue un defensor de los aspectos liberales y burgueses de la Revolución, además de criticar la visión romántica y popular de Michelet.

Comentarios cerrados.