Cultura y Sociedad - 25/11/16

El camino hacia Joaquín Costa pasaba por Alberto Gil Novales

En el reciente homenaje celebrado al recién fallecido profesor altoaragonés en el Ateneo de Madrid el 16 de febrero de 2016, Cristóbal Gómez Benito, otro de los grandes estudiosos de Costa con Alfonso Ortí, leyó este texto. Aunque no solemos incluir artículos muy largos en esta web, hacemos excepción por la pena grande de esta pérdida y el excelente escrito, que amablemente nos cede Cristóbal.

 

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(En la fotografía, algo borrosa, tomada de Sobrarbe Digital, Alberto preside el grupo de historiadores en el homenaje que le tributaron en Aínsa en julio de 2014 durante el IX Congreso de Historia Local de Aragón)

 

Mi primer contacto con la obra de Costa fue la lectura de la breve pero significativa antología de los escritos costianos realizada por Rafael Pérez de la Dehesa y publicada en 1967 (primera edición) en la colección de bolsillo de Alianza Editorial, con el nº 51, bajo el título “Joaquín Costa: Oligarquía y caciquismo, colectivismo agrario y otros escritos”. Mi lectura de este librito fue en torno a 1975, varios años después de haber acabado mis estudios universitarios de Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Hasta entonces, mi única noticia de Costa era lo poco que de él venía en los manuales de historia contemporánea y en referencias escuchadas, que no leídas, en los años universitarios. Pero para un universitario politizado de esos años, comprometido en la lucha contra la dictadura franquista, la figura de Costa aparecía asociada, sin mucha precisión, a la mejor tradición del pensamiento democrático y progresista de la España contemporánea, incluso, de forma muy abstracta, al pensamiento socialista, y de alguna manera se intuía que leer a Costa tenía alguna utilidad para comprender la dramática historia contemporánea española, al menos desde el 98, y, a través de una concatenación de circunstancias, para la lucha antifranquista. No es casual, que este librito viera la luz  a finales de los años sesenta, cuando el movimiento de oposición al régimen franquista, sobre todo en el mundo universitario, estaba entrando en su etapa de mayor empuje que, a la postre, acabaría con el propio régimen, en 1975-1976.

He señalado el nº 51 que hacía el libro en la célebre colección de bolsillo de Alianza Editorial como hecho significativo de la presencia de Costa en el imaginario colectivo democrático español de esa época. Hay que señalar también que antes que Costa, en la citada colección, entre los pensadores españoles, sólo figuraban los nombres de Ortega y Gasset, Unamuno y Julián Marías, aunque sí literatos como Clarín, Pérez Galdós, Pío Baroja, Espronceda o Pardo Bazán. Todo un síntoma.

De forma paralela a las primeras investigaciones sobre la obra y el pensamiento de Costa, a las que me referiré más adelante, la recuperación de la obra costiana toma cuerpo inicialmente en forma de antologías de sus textos. Anteceden a la ya citada de Rafael Pérez de la Dehesa la de José García Mercadal de 1961: “Historia Política y Social Patria”, una antología de textos costianos publicado por la editorial Aguilar y en 1964 reedita su vieja antología de 1919, “Ideario de Joaquín Costa” (en la editorial Afrodisio Aguado). Y en 1966 publica otra antología de textos costianos José Rodríguez Sánchez en Doncel, la editorial de la Delegación Nacional de Juventudes del Movimiento. Todas estas publicaciones son una prueba más del renacido y renovado interés por la obra del gran pensador altoaragonés, y las presentaciones y prólogos de sus autores son una buena guía para conocer las diferentes formas de mirar la obra y el pensamiento de Costa. Unas antologías que permitían leer a Costa aunque fuese fragmentariamente, pero que servían para darse cuenta del alcance de su pensamiento y la significación de su obra para comprender no sólo la España del cambio de siglo sino también la España de los años sesenta.

Tres años antes, en 1964, Alberto Gil Novales leía su tesis doctoral (dirigida por Luis Legaz Lacambra) en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, la cual sería publicada en la editorial Península en 1965. Su título era “Derecho y revolución en el pensamiento de Joaquín Costa”, un título indicativo de las preocupaciones del propio AGN, y su edición en Península es también una prueba del incipiente y renovado interés hacia la obra de Costa en el contexto editorial de esos años. Este primer libro de AGN se convertiría en una lectura obligada y referencial para todos los que, después, nos hemos ocupado de Costa. Y en 1966, antes de la publicación de su antología, era Rafael Pérez de la Dehesa, de la misma generación que AGL, quien publicaba su tesis doctoral titulada “El pensamiento de Costa y su influencia en el 98” (Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1966), presentada en la Universidad Browm University (Providencia, R. I. de Estados Unidos), cuyo director había sido Juan López Morillas (Jódar, 1913-Austin, 1997, hispanista y profesor de literatura española y literatura comparada en Brown University y en Texas) convirtiéndose también desde ese momento en una de las obras de referencia en el proceso de recuperación crítica de la ingente obra costiana y de revalorización de su pensamiento. El mismo AGN reconoce en la presentación que hace a la recopilación de toda su propia obra costista (afortunadamente publicada por la Institución Fernando el Católico de la Diputación de Zaragoza, en 2014), su encuentro, por las mismas fechas, con el trabajo de RPD, con “quien tenía inquietudes semejantes”.

En la citada presentación, AGN describe bien el clima intelectual que movía a los que se asomaban por primera vez con ojos renovadores a la obra de Costa. Hay que recordar que el interés de AGN por Costa se había iniciado a principios de los años cincuenta (con un artículo publicado en el periódico el Heraldo de Aragón en 1952, titulado “Costa, filacteria”). Y dice que dicho artículo, a pesar de sus cortas dimensiones era un “grito de desesperación y de denuncia. Es el franquismo lo que está en el fondo”. Y es más, AGN afirma también en la citada introducción, que “toda la obra de Costa plantea el problema de la historia nacional”, un punto de vista sostenido desde siempre por Alfonso Ortí y que también yo suscribo. Esta motivación de fondo ha sido compartida por mucho de los estudiosos de Costa desde los años cincuenta.

Recordemos que en 1961, Enrique Tierno Galván había publicado su importante libro “Costa y el Regeneracionismo” (Editorial Barna, SA), un gran libro pero que comete graves errores en su interpretación del pensamiento político de Costa (además de otros historiográficos relativos a Costa) y que, lejos del clima pro-costista de las mayoría de las aportaciones de esos años,  tendría excesiva fortuna en la cristalización del anti-costismo revisionista de los años ochenta y hasta la actualidad en el pensamiento académico hegemónico. En ese mismo año, Cirilo Martín Retortillo publica su libro “Joaquín Costa, propulsor de la reconstrucción nacional”, una recuperación de Costa importante desde los aledaños del franquismo.

Otra coincidencia entre AGN y RPD es que ambos se encuentran con Costa en Estados Unidos (en Vermont en el caso de Alberto). Como dice Alberto, “Costa, parecía entonces muy lejano” y curiosamente, sus obras (lo que hasta entonces se había publicado), estaban fácilmente localizables en las bibliotecas universitarias americanas, como huella del paso de muchos intelectuales españoles del exilio republicano: “La tristeza del exilio había producido la flor machadiana de las obras de Costa, que pude estudiar a mi placer”, nos confiesa AGN. Pero el nuevo interés sobre Costa se constataba también en otros lugares. Un hecho significativo del ostracismo de la obra de Costa en la España de la posguerra.

Tres momentos más del interés hacia Costa entre los hispanistas extranjeros. El primero, a principio de los años cincuenta Gabriel Jackson inicia su brillante recorrido como hispanista estudiando precisamente la obra de Costa. Lo hace en 1952, en la Universidad de Monpellier, con una tesis doctoral sobre Costa, titulada “Joaquín Costa et les problèmes de l’ Espagne moderne”, que permanece inédita pero de la que publica dos trabajos: “Costa y su ‘revolución desde arriba” (publicado en la revista de Estudios de Historia Moderna, en 1953, dirigida por Vicens Vives) y en otro en la revista The South Atlantic Quaterly, en 1954, titulado “Joaquín Costa: profeta de la recuperación nacional española”. Al final del segundo ensayo citado, Jackson afirma que “Costa merece la atención de todo el que quiera comprender la España moderna”, afirmación válida en los años cincuenta y que sigue siendo válida en esta segunda década del siglo XXI, y que sin duda alguna compartió entonces, como aún ahora, AGN y otros muchos de los que nos reconocemos como estudiosos de Costa. El segundo momento lo encarna el hispanista inglés George J. G. Cheyne, al que tanto debemos todos los estudiosos de Costa, pues su trabajo permitió, por fin, abordar de forma rigurosa la ingente, dispersa y en su mayor parte cuasi desconocida obra de Costa. Cheyne publica sus primeros trabajos sobre Costa entre 1965 y 1967, pero habrá que esperar hasta 1972 para la publicación de su fundamental biografía de JC. “Joaquín Costa, el gran desconocido”, (Ariel, Barcelona), cuyo título habla por sí mismo sobre el desconocimiento de la vida, obra y pensamiento de Costa en la España de los sesenta y setenta (desconocimiento que sigue instalado todavía en el mundo académico y en el ambiente intelectual actuales en España, a pesar de la abundante y rigurosa labor de investigación realizada desde entonces hasta ahora mismo). Esta biografía sigue siendo, hasta hoy, la mejor que se ha hecho sobre el pensador altoaragonés. Y en 1972 publica también la versión inglesa de su extraordinario “Estudio bibliográfico de la obra de Joaquín Costa, 1846, 1911 (editado en español en 1981, en la editorial Guara). El tercer momento, ya en los setenta, lo representa el estudio de Jacques Maurice y Carlos Serrano “Joaquín Costa: crisis de la Restauración y populismo, 1875-1911” (Siglo XXI de España, 1977) otro jalón fundamental en los estudios sobre Costa.

A finales de los sesenta y primera mitad de los setenta, aparecen otras dos obras claves sobre Costa: en 1969, sale a la luz en la Editorial Cuadernos para el Diálogo, el libro de Eloy Fernández Clemente sobre “Educación y revolución en Joaquín Costa y breve antología pedagógica”, basado en su propia tesis doctoral, que recupera al Costa pedagogo y su pensamiento sobre educación, contribuyendo a la configuración crítica de los diversos perfiles de Costa. Y en 1975, Alfonso Ortí, en edición monumental, publica la obra de Costa “Oligarquía y Caciquismo” (Ediciones de la Revista de Trabajo, 1975) con una introducción que por su extensión y su profundidad constituye unos de las aportaciones fundamentales al conocimiento del pensamiento de Costa, en este caso, su pensamiento político.

Este breve recorrido por el contexto de los estudios costitas entre los años cincuenta y los años setenta nos permite valorar la significación de la aportación de AGN al conocimiento de la obra y del pensamiento de Joaquín Costa. Para completar el cuadro de la producción editorial sobre Costa de esos años, mencionaré otras aportaciones significativas de ese período. Como ejemplo de las resonancias socializantes del pensamiento de Costa hay que mencionar la obra de Andrés Saborit, “Joaquín Costa y el socialismo”, publicada en 1970 por la editorial Zero, de marcado carácter progresista y antifranquista. En 1976 la editorial Turner edita diversos trabajos de Gabriel Jackson bajo el título de “Costa, Azaña, el Frente Popular y otros ensayos”, donde aparecen los artículos sobre Costa antes mencionados. Además de las obras específicamente dedicadas a Costa, su obra y pensamiento aparecen resaltados en obras más amplias, entre las que destaco, en este período, “La crisis española del siglo XX”, de Carlos Rama, exiliado español, publicada en México en 1961; “El pensamiento español contemporáneo”, de Luis Araquistáin, publicado en 1961 en Buenos Aires; “El reformismo español” (1969) y “Krausistas y liberales” (1975) de Juan José Gil Cremades; o “Medio siglo de cultura española” (1970) de Manuel Tuñón de Lara. Y en 1974, Pierre Vilar, se ocupa de Costa, como descubridor del socialismo español, en la “Historia  general del Socialismo” dirigida por Jacques Droz.

Tras las aportaciones pioneras de los años cincuenta, entre 1960 y 1975 aparecen un conjunto de obras fundamentales en el proceso de recuperación crítica de la obra y el pensamiento de Costa. Los autores de esos años constituyen la primera generación de estudiosos de Costa, la más relevante sin duda. Y en esa generación hay que situar a AGN como costista, aunque hasta fechas recientes ha seguido haciendo aportaciones relevantes al conocimiento y comprensión de la figura, obra y pensamiento de Costa. Aportaciones de las que haré un breve esbozo. Gracias a la recopilación de todos sus trabajos costistas, antes mencionada, es fácil identificarlas .

AGN se ha ocupado de Costa de varias formas. Primero como estudioso crítico de su obra, que se inicia con su tesis doctoral, ya citada de 1964, donde analiza con profundidad y de forma novedosa la filosofía jurídica de Costa, su idea de la revolución y sus propias contradicciones teóricas, pero desde un sincero intento de comprender y valorar el pensamiento de Costa, y no de encasillarlo en tal o cual corriente ideológica o doctrinal.

En segundo lugar, AGN ha recuperado manuscritos inéditos muy valiosos de Costa, muy importantes para comprender su pensamiento y que a pesar de esa importancia, apenas son citados en los estudios sobre el pensador aragonés, más allá de círculo de los especialistas costianos. El primer texto recuperado es una “Memoria sobre educación popular de 1871”, de un Costa ya universitario), texto que fue publicado en 1966 en la revista Cuadernos Hispanoamericanos nº 1 194. Un texto donde se revela la relevancia para Costa del problema educativo. AGN dice que “este trabajo se inscribe en la órbita de la pedagogía krausista, e, incluso es posible que influyese sobre ella” pero que también “en algunos aspectos difiere de Giner y de Cossío, especialmente en el carácter práctico postulado para la enseñanza y en su urgente y necesaria elementalidad”. Completamente de acuerdo. En esta misma línea de recuperación de los escritos de Costa, AGN publica una carta inédita dirigida a sus hermanos Vicenta y Tomás en 1888, reveladora de algunos rasgos de su carácter. Una carta significativa para la compresión íntima del personaje. Así lo supo ver AGN. La carta le sirve a AGN de entrada para una exposición del pensamiento de Costa, en la línea de sus tesis doctoral, pero dirigiendo su mirada a algunos temas nuevos. El trabajo, con la reproducción de la carta se publicó en el Bulletin Hispanique, en 1968.

AGN forma parte del consejo editorial que, con Cheyne a la cabeza, como promotor y animador, abordan el ambicioso proyecto de edición crítica de toda la obra de Costa, con la editorial Guara de Zaragoza y el entusiasmo de su director, José María Pisa. Allí estaban, Jesús Delgado Echevarría, José Luis Lacruz Bermejo y Lorenzo Martín Retortillo Baquer. Cada obra era presentada y editada con aparato crítico de notas por un especialista tanto en la materia de la obra como en la figura de Costa. El proyecto estuvo vivo entre 1981, fecha de la aparición del primer título, y 1984, fecha del último (el número 12 de la colección, creo). Lamentablemente el proyecto murió antes de culminar tan ingente labor. AGN se ocupó de la edición crítica de Oligarquía y Caciquismo, en dos tomos, que hacían los números 4 y 5 de la colección. Una edición que tenía como referencia la edición de A. Ortí de 1975. En su introducción, AGN profundiza en el análisis del pensamiento político de Costa y termina con una interesante seguimiento del costismo y el anticostismo a partir de 1911, año de la muerte de Costa. Desde mi punto de vista, creo que AGN hace dos aportaciones fundamentales a la recuperación de la obra de Costa con la publicación de otro de sus manuscritos inéditos. La primera edición del manuscrito de Costa: “Historia crítica de la Revolución española”, editada por el Centro de Estudios Constitucionales en 1992, introducción y notas de AGN.  Se trata de un texto completamente desconocido y que sigue siendo ignorado por el mundo académico, a pesar de ser fundamental para comprender el pensamiento político costiano. AGN desentraña la génesis de este libro en el proceso intelectual y vital de Costa y resalta la importancia modular de este libro para entender a Costa y también el valor historiográfico del libro de Costa. Hay que leer este libro y la introducción de Alberto. En esta introducción y en otro texto previo AGN se ocupa de la figura de Costa como historiador, con un juicio claramente positivo. La segunda gran aportación es la edición de lo que AGN llama, creo que no muy acertadamente, “Obra política menor” de J. Costa. Editada en 2005 por el Instituto de Estudios Altoaragoneses de Huesca. Se trata de una amplia y muy significativa recopilación de manuscritos inéditos o de artículos publicados de Costa sobre temas políticos, no recogidos en ninguno de los libros “mayores” de Costa. En ese sentido se puede aceptar el calificativo de obra menor, pero no por la relevancia de la misma en el conjunto de su obra y de su pensamiento. AGN ha hecho una enorme contribución al estudio del Costa político. Lamentablemente, tratándose de Costa, apenas ha tenido trascendencia, lo que hay que apuntar en el debe no de Alberto sino de la comunidad académica española. Otro libro que hay que leer hoy.

En tercer lugar, a lo largo de su trayectoria profesional, AGN siempre ha estado presente en los eventos importantes relacionados con Costa (efemérides, congresos, jornadas, seminarios, etc.) Según las circunstancias, Alberto actuaba como divulgador o como analista de la obra y pensamiento de Costa. Me limitaré a citar estas intervenciones para no alargar esta intervención: en 1996 (con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Costa), imparte una conferencia sobre “Costa y el regeneracionismo” en las Jornadas sobre el pensamiento de J. Costa, celebradas en Monzón, Huesca. En otra intervención, con motivo del centenario del 98, se ocupa de “La cuestión colonial del 98 en la conciencia aragonesa. Joaquín Costa y Lucas Mallada.” (No puedo constatar la publicación). En 2002, con motivo del bicentenario de la guerra de independencia, AGN imparte una conferencia sobre “La guerra de independencia vista por Joaquín Costa” durante las Primeras Jornadas sobre “La guerra de la independencia en Málaga y su provincia”, cuyas actas se publican con el mismo título en 2005. Otro trabajo (de fecha y lugar de publicación desconocidos) lo dedica a la novela histórica de Costa (“Último día del paganismo y primero…  de lo mismo”, que es considerada como el testamento de Costa. AGN se ocupa de su génesis y significación en el Costa final. En los preparativos del centenario de la muerte de Costa (2011), en cuyo Comité Nacional participó como representante del Ateneo de Madrid, Alberto publica un artículo en el Diario de Aragón de 10 de agosto de 2010 sobre “Navidad, 1894. Benjamín del Riego escribe a Joaquín Costa”, en él Alberto evoca una carta de ese personaje y a través de ella hace un retrato de la sociedad oscense. Siguiendo con las efemérides, con motivo del centenario de la muerte de Costa, que tuve el honor de ejercer como Comisario del centenario, nombrado por el Gobierno de Aragón, AGN participa en unas jornadas conmemorativas en el Ateneo de Madrid, con la conferencia inaugural sobre “Joaquín Costa en el Ateneo de Madrid y el Ateneo en tiempo de Costa”. En todas estas intervenciones destaca no sólo la gran erudición de Alberto respecto al tema tratado sino también la gran elaboración del mismo, que nunca es de compromiso, sino que realiza aportaciones originales.

Creo que esta semblanza de AGN como costista le sitúa claramente en un puesto de relevancia en los estudios sobre Costa y en la defensa justificadísima de la importancia de Costa como pensador y político. Personalmente, le tengo que agradecer su permanente apertura, generosidad y afecto que siempre me ha deparado. Siempre ha estado accesible para todo lo que le demandaba con una extraordinaria humildad. La trayectoria de AGN como costista revela también la ceguera de un mundo académico hacia el gran pensador altoaragonés. Pero su obra, la de Costa y la de Alberto sobre Costa, ahí están, ahí siguen, ahí estarán. Gracias Alberto. In Memoriam.

 

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