Sala de Arte - 24/11/16

Los artistas difuminados por la sombra de Goya

 

El siglo XVIII es un tiempo de cambio hacia la modernidad. En Aragón, se fundan la Real Sociedad Económica de Amigos del País, la Academia de Bellas Artes de San Luís, se culmina la tan ansiada obra de Canal Imperial, y sobre todo, a partir de 1750 se construye la 232Santa Capilla del Pilar de Zaragoza, que se convertirá en un inesperado “taller”, donde reunir a los artistas del primer nivel para el devenir del arte regional. En el ámbito artístico aragonés, mucho más allá de lo que la gigantesca figura de Francisco de Goya representó, existe un número determinado de artistas  aragoneses, olvidados en gran parte por la historiografía general, y escasamente conocidos por el gran público, que llegaron a alcanzar relevancia a nivel nacional, en un momento favorable para el desarrollo de las artes plásticas en España a través del academicismo. Esta y no otra, es la clave por la  que la Fundación Bancaria Ibercaja, organiza en el Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar. Pasión por el arte. El siglo de la inquietud en el Aragón de Goya, comisariada por Juan Carlos Lozano, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza,  reúne cincuenta obras de artistas que nacieron o trabajaron en Aragón en un periodo que va desde 1740 hasta 1808.

La muestra comienza con la pintura de la generación tardobarroca, que extiende su actividad hasta mediados del siglo XVIII; Se trata de un aprendizaje eminentemente práctico basado en el modo de hacer del maestro y con el taller u obrador como espacio integrado de enseñanza, se imponen  grandes composiciones de aparatosidad y teatralidad excesiva, destacando la obra titulada Invención de la Santa Cruz por Santa Elena, de Juan Zabala Navarro. En cambio, los pintores de la segunda mitad del siglo XVIII recibieron o complementaron su aprendizaje en escuelas o academias, mediante un sistema teórico y práctico, en un momento en el que el dibujo,  era considerado el principal fundamento de las Bellas Artes. De todas las obras, de este periodo expuesto destaca un inédito y esplendido San Roque y San Sebastián de Francisco Bayeu, que debe ser contemplado con detenimiento por el visitante. Este clasicismo académico, se vio recompensado con la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid (1752), donde los alumnos recibían enseñanza reglada con el objetivo de fomentar las artes por parte de los jóvenes artistas tanto dentro como fuera de nuestro país (en aquella época, Roma, era la meta de todo artista que se preciara a serlo. Y seguirá siéndolo en los siglos siguientes). La presente muestra, reúne por primera vez, todas las obras de los artistas aragoneses, premiados por la Academia de San Fernando: Desde Francisco Casanova, con su Coronación de Don Pelayo (1753), La elección de Don Pelayo por rey de España, de Juan Ramírez de Arellano, del mismo año que el anterior, La emperatriz Marta de Constantinopla ante Alfonso X el Sabio, de Ramón Bayeu (1766) y el Anibal visita el templo de Hércules en Cádiz, de José Beratón. En cuanto a los aspectos escultóricos y arquitectónicos, del primero, debemos destacar algunos relieves en barro cocido, cedidos por la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en especial la Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago de José Ramírez de Arellano, así como una escayola de Juan Adán, procedente de Alfajarín, bajo el título Venida de la Virgen del Pilar. En cuanto a la arquitectura, la exposición baja un poco el interés del espectador, se pueden contemplar diseños y reformas tanto de arquitectura civil, como religiosa e ingeniería. Destacan algunos planos de la Santa Capilla del Pilar, de la estancia de Ventura Rodríguez  en Zaragoza entre 1750-1755, y una maqueta arquitectónica original, que se expone por primera vez, de la remodelación del Santuario de Rodanas en Épila. Decía José Nicolás de Azara: “La vehemencia del amor de la patria, de la gloria y de las artes que la procuran, que tuvieron algunos pueblos antiguos, pasa entre nosotros por la necedad o por fábula; porque nuestra costumbre es abrazar mucho, no profundizar en nada, y ser medianos y fríos en todo”.  La presente muestra, es un itinerario vital y cultural, de la estética del arte,  en unos prohombres aragoneses, que lucharon por consolidar la modernidad en el Aragón del siglo XVIII.

Pasión por el arte. El siglo de la inquietud en el Aragón de Goya.

Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar

24/112016-26/02/2017

 

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