Historia y Política - 20/01/17

Fernando Garrido Tortosa: figura del socialismo y republicanismo del XIX

Fernando Garrido Tortosa fue un personaje fundamental del republicanismo y del socialismo español antes de la fundación del PSOE. En este artículo nos acercamos a su intensa vida política y a su obra.

Fernando Garrido Tortosa nació en Cartagena en 1821 en800px-Fernando_Garrido el seno de una familia liberal. Se trasladó a Cádiz donde conoció a los seguidores de las ideas del socialista utópico Fourier, entre los que destacaba Joaquín Abreu. Garrido Tortosa pasaría, posteriormente, a Madrid para entregarse a la difusión de las ideas del autor de los falansterios. En la capital trabó amistad con Sixto Cámara y los demócratas. En 1848, en plena oleada represiva de Narváez para evitar el contagio revolucionario europeo, fue detenido porque había publicado un folleto considerado subversivo, cuyo título era “La defensa del socialismo”. En el año 1851 salió de la cárcel y decidió marcharse al extranjero. Llegó a Londres y comenzó a frecuentar los círculos de todos los refugiados y exiliados que habían huido de sus respectivos países cuando las revoluciones de 1848 fueron reprimidas. Su relación con Mazzini fue muy importante, entrando a formar parte del Comité Democrático Internacional.

En el año 1854 regresó a España aprovechando la época del Bienio Progresista, comenzando su lucha a favor de la democracia y contra la reina Isabel II, como se puede leer en Espartero y la Revolución. Sus ideas le acarrearon un proceso judicial donde fue defendido con brillantez por Emilio Castelar. Al año siguiente publicó La República Federal Universal, que se convirtió en un programa para el republicanismo español del momento. Pero esta nueva obra volvió a ocasionarle problemas con la justicia. En otro proceso fue condenado a la pena de destierro, marchando a Lisboa. Se vincularía con la conspiración de Sixto Cámara y, de nuevo fue desterrado, desplazándose a la capital británica y luego a París.  De esa época es su obra Democracia y Socialismo, con prólogo de Mazzini, así como La España contemporánea. Nuestro protagonista sufrió decenas y decenas de procesos judiciales. Todos estos procesos por delitos de opinión nos permiten comprobar hasta dónde llegaba la libertad de expresión en la España liberal.

El triunfo de la Revolución “Gloriosa” de 1868 le permitió regresar a España. En el Sexenio Democrático fue diputado por Cádiz en las Cortes Constituyentes de 1869 y en las de 1872. Durante la I República es nombrado Intendente General de las Filipinas. Al fracasar la primera experiencia republicana y producirse la Restauración Borbónica debe exiliarse, en primer lugar, en Lisboa, y luego en París. Allí se dedicó escribir y a pintar, ya que el arte fue otra de sus grandes pasiones durante toda su vida.

Retorna a España en 1879. De ese año es una obra sobre cooperativas. Siguió escribiendo diversos libros y colaborando en el periódico “La Unión”. Garrido falleció en 1883 en Córdoba.

 

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