Historia y Política - 08/05/17

La propaganda política: historia y presente

Palacio en Roma de la Congregatio de Propaganda Fidei                                                                     (Wikipedia)

Entendemos por propaganda política la publicidad que se realiza para difundir las ideas políticas con el fin de influir en la opinión pública para que siga una determinada conducta o para influir en el voto. Existe una propaganda que se vale de técnicas de manipulación para que los destinatarios no adviertan la intencionalidad política, como ocurre con determinadas maneras de afrontar las noticias o en muchas de las publicidades institucionales de regímenes dictatoriales y democráticos. Estos tipos han otorgado a la propaganda política un marcado carácter peyorativo, junto con aquella propaganda que adapta de forma interesada el mensaje político a los diferentes sectores de la población.

La propaganda política nació, realmente en la Antigüedad, en la polis clásica ateniense y en Roma, pero el concepto en sí, muy vinculado con el término de proselitismo, surgió en la Roma papal en la época de la Contrarreforma con la Congregatio de Propaganda Fidei, para difundir la fe y combatir de ese modo a los protestantes y calvinistas. Las revoluciones liberales crearon las opiniones públicas, que se desarrollaron vertiginosamente cuando los Estados liberales se transformaron en democráticos al reconocerse el sufragio universal y las elecciones se convirtieron en el vértice del sistema. La llegada de los medios de comunicación de masas y la propaganda se convirtieron en fundamentales para los gobiernos y los partidos políticos. Los bolcheviques fueron verdaderos maestros en la cuestión de la propaganda. El leninismo consideraba la propaganda como fundamental en la polémica ideológica, junto con el trabajo teórico y la agitación. Tenemos que tener en cuenta que, tanto el leninismo, como los totalitarismos fascistas y los regímenes democráticos terminaron muy pronto por constatar que los hombres no se movilizaban solamente por un cálculo de interés, ni obedecían porque se le obligara a hacerlo. Se hacía necesario que se les animase a hacerlo con proyectos e ideas ilusionantes que había que propagar.

El siglo XX se inauguró con el inicio de intensas campañas de propaganda política. Destacó la realizada en Estados Unidos para que el país entrara en la Primera Guerra Mundial, con una opinión pública en principio muy reacia a hacerlo.  Famosas fueron las campañas del diario británico Daily Mail sobre las atrocidades cometidas por los alemanes. La propaganda política se convirtió en un arma muy poderosa en la Primera Guerra Mundial, tanto para animar a la población por las penurias que se sufrían, como para intoxicar al enemigo y desmoralizarle. El auge de los totalitarismos en los años de entreguerras llevó a la propaganda política a los límites de la más completa manipulación. Famosa es la afirmación de Hitler sobre la gran mentira fácil de aceptar por las masas frente a la pequeña mentira. Esta teoría fue la que informó todo el sistema de propaganda del nazismo, dirigido por Goebbels. Suya es la frase: “una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad”.

Como apuntábamos más arriba, existe también una relación entre el periodismo y la propagada política, a través de la contaminación de la información con la opinión. Para lograr el objetivo de modificar o reorientar la opinión pública hacia una determinada idea la propaganda política, como la publicidad, se están valiendo de los nuevos medios en internet y de las redes sociales. La mercadotecnia manipula los mensajes políticos, reducidos a la más mínima expresión y, por lo tanto, sin matices ni con posibilidad de profundizar.

 

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