Publicaciones - 06/07/17

David contra Goliat

Tras su gran éxito editorial con la novela Volver a Canfranc (Planeta, 2015), Rosario Raro vuelve a las librerías con una nueva obra, en la misma editorial; A pesar de que la autora es experta en creación literaria, pues da clasesrosario raro en una universidad,  siempre  la presión del éxito sobre una segunda publicación permite al autor reinventarse, cosa que ha ocurrido con esta nueva novela La Huella de una carta.

A veces la vida, nos pone a prueba a través de ciertas “casualidades”. Es lo que le ocurre a Nuria Somport, la protagonista de esta historia, al encontrar en el anuncio de un periódico un trabajo, y no uno cualquiera: “Supongo que no me lo pensé dos veces porque desde siempre he querido dedicarme a la literatura. Aferrarme a esas cartas, sentirlas dentro, darles salida, encauzar tantas emociones que me transmiten considero que es una forma de aproximarme a ese oficio”.  El trabajo de Nuria, será el de responder a todas las cartas que no se emitían en el consultorio radiofónico de Elena Francis, escaparate perfecto de lo que suponía el prototipo de la mujer tradicional, ama de casa, dentro del marco ideológico nacional-católico en nuestro país: “Aquellas historias, las malas y menos malas, tenían en común que le hacían conocer la trastienda de una sociedad de vitrina, en la que primaban las apariencias; solo se exhibían los brillos, el orden. En la versión oficial que cada domingo contaba el documental del cine, todo parecía resplandecer: las calles, los políticos en las inauguraciones, las sonrisas de niños. Como en una estrategia que pretendiera cegar el acceso a lo que Nuria tenía ante sus ojos, más abiertos que nunca: los desvanes y los sótanos de cada casa, de cada mente, donde se guardaba lo menos presentable, lo que era necesario esconder al prójimo. El programa de radio seleccionaba su contenido con el mismo criterio. Leían las cartas sobre el joven que quería tener barba más cerrada, se instaba a la muchacha a que no desobedeciera a su novio que no dejaba que se maquillara, otra de las oyentes preguntaba por el lugar de nacimiento de un santo, pedían recetas para que el cabello les creciera más rápido y tónicos para suavizar la piel. Todo esto intercalado con poesías recitadas y fragmentos, a menudo demasiado extensos, de las tan repetidas obras musicales de Franz Lehár, el compositor austrohúngaro de operetas”. Pero lo realmente importante, la trama de toda esta historia, es la denuncia que Nuria encontrará entre las cartas que recibirá y que nos cuenta las terribles malformaciones que arruinaron la vida a  miles de familias españolas, por la ingestión en mujeres embarazadas de un fármaco llamado en la novela telamón, cuyo nombre en realidad era talidomia. Y es que  cuando nos despojamos del miedo, y nos obliga a tomar cartas en el asunto, la lucha de uno o varios individuos contra el sistema, contra lo inhumano,  puede cambiar para siempre el mal.

Quizás si tuviéramos que ponerle un pero a la novela, sería seguramente a la historia de amor que se nos presenta, de difícil verosimilitud, por las barreras sociales que tendrían que saltarse en una sociedad totalmente machista, en la que el único patrón era el de la mujer dócil y anegada al marido para siempre.

Historias como estas, o como la de Canfranc, en las que no se ha hecho justicia, verdades incómodas que arrojan luz sobre lo que es y ha sido nuestra historia.

Rosario Raro. La huella de una carta. Planeta, 2017. 541pgs

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