Cultura y Sociedad - 17/10/17

Nuestra historia

Son tiempos de abundantes ediciones por nuestras incansables editoras. La Institución Fernando el Católico a la cabeza siempre. Sobre el último gran libro de Agustín Ubieto (“Caminos peregrinos por Aragón”) recogemos parte del Prólogo escrito y publicado en la edición de papel. También parte de mi reciente presentación al libro de Dimas Vaquero “Mussolini&España, Franco&Mussolini”. Y otras noticias breves.

 

Cada vez, con el peso de los años que lleva gallardo, deportivo, activísimo, se parece más Agustín Ubieto Arteta a don Ramón Menéndez Pidal, en esa foto con Antonio, el gran medievalista que fue su hermano, maestro y guía, amigo. Por la barba blanca, la pose profesoral casi tímida, la sabiduría acumulada. Con este libro, prometeico y humilde, entrega a las prensas un trabajo muy original e importante, de mucho tiempo y muchas ilusiones. Como decía Ubieto el mayor, “si de algo no se sabe, publica un libro”. Y le ha hecho siempre caso: … más de treinta libros y colaborador en dos docenas más, sus muchos artículos y ponencias de historia medieval o de didáctica de la historia, sus vídeos didácticos, tareas merecedoras del respeto y afecto de todos los medievalistas aragoneses. Prueba de ello sus magníficos trabajos sobre mil aspectos de la Historia medieval aragonesa: topónimos, documentos, la documentación de Sigena (y el monasterio dúplice), el patrimonio cultural, la organización territorial, las Comarcas, San Juan de la Peña, la Reconquista, los regadíos medievales, Aragón visigodo, los monasterios medievales… Es casi mítica su etapa al frente del Instituto de Ciencias de la Educación, larga y fértil,… donde sería un maestro indiscutido… Y, quizá sobre todo, desde el ICE organizó Agustín Ubieto una serie de míticas “Jornadas sobre el Estado Actual de los Estudios sobre Aragón”, una de las principales empresas culturales de los ochenta y noventa…

1,-Agustín-Ubieto

 

Y hablando del maravilloso libro que presenta: Nos aclara porqué “caminos peregrinos por Aragón y no caminos de Santiago”. Hay muchos más. Los clasifica en nueve momentos distintos y uno por uno: Francés, Rotense, de Salas, de Monegros, de San Jaime, del Ebro o de Tortosa, Calatravo, de Vinaroz. Y añade otros específicos: del Maestrazgo, de Jaime I o de Valencia, de Molina, Complutense, de San Millán, Soriano, Navarro, y los correspondientes enlaces y caminos secundarios… Va Agustín en busca de peregrinos para saber por dónde pasaban, ideando los  instrumentos para buscarlos, vivos o muertos, su origen, su destino, sus rasgos, sus motivos y móviles para peregrinar, por dónde pasan y se registran, su identidad a través de las veneras y conchas de peregrino. En especial los reyes aragoneses, más o menos viajeros y longevos, qué interesantes vidas contadas; y los santos aragoneses, objeto de romerías y peregrinajes, especialmente cuando están sepultados cerca.

Se pregunta por los atractivos espirituales para el alma peregrina. Ay, qué adivinanza. En fin, unas ilustraciones muy bien escogidas, una serie espléndida de mapas que el autor trazó a mano con detalle amoroso, y unas fuentes y bibliografía impresionantes, acompañan este libro, que el autor tuvo la afectuosa amabilidad de pedirme presentase.

***

El libro de Dimas Vaquero “Mussolini&España. Franco&Mussolini. Unas relaciones difíciles” (Ed. Comuniter), es como señala en el prólogo el historiador Blas Vicente Marco (autor de “Liberad Teruel” y “La batalla de Javalambre”), “el presente estudio representa la culminación de un ciclo que el autor comenzó hace años con sus excelentes obras sobre la participación italiana en la guerra civil española, “Credere, Obvedire, Combáttere..:” (2007) y “Aragón con camisa negra…” (2011), ambas fruto de la exhaustiva investigación que realizó con motivo de la preparación de su tesis doctoral”. (Que dirigió Julián Casanova). De aquella proceden muchas lecturas, una inmensa y excelente bibliografía recopilada, leída, analizada.

2,-Libro-de-Dimas

 

Como el autor anuncia en la introducción, Mussolini “hizo todo lo posible por ganarse la amistad de la dictadura de Primo de Rivera, con pseudo excusas de amistad y colaboración entre dos regímenes que consideraba similares, luego actuó contra la República española, y después contra los intereses de Franco”. El primer asunto es tratado correcta y rápidamente. Con mucho más detalle, la síntesis sobre la influencia del fascismo italiano en el español resulta muy interesante, tanto los contactos con los conspiradores monárquicos y conservadores como con los protagonistas claramente fascistas de Giménez Caballero, Ramiro Ledesma, y el José Antonio que viaja a Italia en fracasado intento de verse con el Duce. O la simpatía y seguimiento de Gil Robles y Calvo Sotelo; y la comparecencia simpatizante del Nobel Jacinto Benavente o de Pedro Sáinz Rodríguez. Y, claro, la observadora presencia italiana ante la conspiración que cuaja en el levantamiento del 17 de julio de 1936. También, tanto en ese periodo como en los posteriores, la influyente política cultural italiana.

El autor organiza la información como un álbum, en el que va abordando muy diversos asuntos, personajes, acciones. Nos sitúa en el panorama internacional de todos esos años; se acerca con prudencia a un asunto tan complejo como es el fascismo italiano; la personalidad teatral, electrizante, de Benito Mussolini; lo que de fascismo tuvo la política de Franco, tema tan discutido y sin conclusiones definitivas; el mitificado encuentro entre Mussolini y Franco en Bordighera, que no cuenta mucho porque fue muy secreto, pero sabe a poco.

El último periodo, el de 1936 a 1944, es objeto de la mayor dedicación en el libro, y es complejo y merece ese estudio detallado. La pronta ayuda, aunque siempre recelosa e indecisa, al golpe militar, comandada por el yerno de Duce, conde Ciano –“el niño mimado de la fortuna”-, estudiados con detalle sus acciones, escritos, cartas, etc. y que en cierto modo parece contrastarse con el cuñadísimo Serrano Suñer, de papel estelar y al que Vaquero califica de “jesuitico”. Los dos privilegiados y, bastante tiempo, manos derechas de sus jefes y parientes.

El reconocimiento temprano a Franco, obligado así a corresponder al gesto diplomático y, sobre todo, al material de guerra (incluidas armas químicas), suministros y primeras acciones. Los también tempranos intentos, coordinados con Hitler, de teledirigir la política de guerra franquista. El asunto, siempre confuso, del poco probable retorno de la monarquía española, algo siempre sospechado por el Duce. O la frialdad de Franco ante sus dos caídas, y la muerte del dictador fascista italiano, son capítulos interesantes.

Un asunto que era poco conocido y comentado y obtiene aquí trato especial detalladísimo, casi novelesco, es todo lo relativo a las ambiciones italianas y su ocupación moral de las Baleares. El papel casi cinematográfico del conde Rossi, que uno casi imagina intepretado por Alberto Sordi. Otro, sorprendente igualmente, la denuncia de “los negocios clandestinos que Mussolini mantuvo con la República, con tráfico de mercancías desde el Danubio y Cagliari hasta Cataluña, mientras sus hombres luchaban y morían junto a los del general”. Además, su ayuda “no fue tan desinteresada y generosa como se ha considerado”.

También, claro, estudia con todo detalle la táctica de Franco en la guerra, que exaspera al Duce por su calculado plan de no dejar enemigos a sus espaldas, machacarlos, esperar con calma a una toma de Madrid aplastante sin pactar jamás. Esa frase terrible del italiano: “Este hombre o no sabe hacer la guerra o no quiere ganarla”, impregna su indignación ante las batallas de Málaga y sobre todo de Guadalajara o las actuaciones en el frente Norte y el Ebro. Sobre la humillante batalla de Guadalajara, el autor es concluyente: “la mayor responsabilidad de la derrota fue del C.T.V. (Corpo di Troppe Volontarie) de los italianos y de nadie más”. Y añade, al final de uno de los mejores capítulos: “Guadalajara terminaría siendo el humo que delataba los problemas que la intervención italiana en suelo español estaba causando. Se demostró públicamente su participación como beligerante y reafirmaba los principios de intervención hasta esos momentos negados”.

Y luego, la proyección de esa sombra en la batalla de Vizcaya, el error Bermeo, o el hecho que señala de que “la acción sobre Guernica y el incendio de la localidad fueron iniciados por tres trimotores italianos” en una acción coordinada con los alemanes. Y luego, la batalla de Santander, los desacuerdos de Santoña, la indignación de Mussolini ante la distracción que suponía la batalla de Teruel. Y, en fin, el importante papel desempeñado por los italianos en Alicante, donde se concentran tantos miles de republicanos que desean huir. Un nuevo bombardeo italiano en Barcelona.

El balance, que nos llega en la página 413, señala que “cerca de 80.000 italianos combatieron en España enviados por Mussolini, de los que unos 4.000 dejarían aquí sus vidas; 759 aviones, alrededor de 6.600 cañones, morteros y ametralladoras, 157 tanques, cientos de miles de fusiles y millones de proyectiles y cartuchos fueron enviados a España, junto con una importantísima colaboración de la marina italiana, sobre todo sus submarinos… Esta ayuda fue realmente mucho más importante que la de Alemania y no hay que decir que la de cualquier otro país”. Los italianos fijaron el coste en 8.500 millones de liras…

Pero, añade casi al final, “Franco y España pagaron muy bien la colaboración fascista italiana. No sólo fue el dinero el medio de pago de la deuda, una parte de ella condonada, fueron otros métodos y maneras los que el Duce utilizó para saldar su gran colaboración humana y material: asentamientos industriales en España, favores a la economía italiana, expansión cultural y política, colaboración internacional, utilizació de suelo y bases españolas, ayudas al espionaje del Eje, colaboración en la segunda guerra mundial…”

***

Con gozo, por muchas razones, esperamos asistir el día 21 de octubre a la presentación, en la sala “Corona” del Gobierno de Aragón en Zaragoza, del libro “Aragón en Valencia. Cien años del Centro Aragonés en Valencia”, cuya edición ha dirigido nuestro amigo José María de Jaime Lorén, impulsor de la cultura aragonesa en la ciudad donde reside, trabaja y profesa la Historia de la Farmacia; y en la comarca del Jiloca, que tanto ha contribuido a revitalizar culturalmente. El Centro que historia, es tras el de Barcelona, hace unos años estudiado por Antón Castro, el más importante de los que los aragoneses han tenido en la diáspora.

3,100-años-casa-Valencia-1

 

***

Añadimos noticia de varias novedades de historia local: la “Historia de Lechago y sus gentes”, de Agustín Martín Soriano, que fue presentada en la Biblioteca de Aragón por el autor y Luis Alegre, en una fiesta en que no faltaron proyecciones de maravillosas fotos históricas (el libro las trae con profusión), anécdotas, música de compañía y celebración. Las gentes de ese pueblo han conseguido, en sus luchas por la supervivencia y ante el pantano, recuperar memoria, sentimientos, amores.

4, Historia de Lechago y sus gentes

 

Otra historia local interesante es “Contrastes. Paisaje y sociedad de Mas de las Matas (Teruel) 1890-1980”, por varios autores, editada por el tan meritorio Grupo de Estudios Masinos. Otro pueblo impresionante, sede además de un precioso museo, y sobre todo de esa especie de milagro que es Cazarabet.

Comentarios cerrados.