Noticias - 26/10/17

Goya, retratista del alma humana

No es de extrañar, que cuando el joven Goya regresó de su estancia  en Roma, dónde pudo  ver in situ los frescos y los cuadros  de los maestros del Renacimiento y del Barroco italiano, que habían sido modelos naturales de enseñanza en las recién creadas academias de bellas artes, consiguiera en Zaragoza, RetratoZapaterencargos tan importantes al fresco como fueron la Adoración den nombre de Dios, del coreto del Pilar y las pinturas murales del Cartuja de Aula Dei (1772-1774), además de un número significativo de pequeños encargos de su invención para distintos patronos que marcaron un hito  evidente en su calidad y estilo. En el campo de las artes, Madrid era sin duda alguna el centro de poder dónde mejores oportunidades  se podían ofrecer a jóvenes y talentoso artistas que, a través de esfuerzo y disciplina, pudieran alcanzar  una posición acorde a sus méritos. Goya poseía un talento excepcional, aunque le costara ser reconocido oficialmente. El de Fuendetodos, tenía claro que debía alcanzar el máximo nivel en la corte, a cualquier precio, como lo hizo el Bayeu joven: su pronta marcha a Madrid, su éxito en la Academia de San Fernando, en definitiva la búsqueda del reconocimiento público, el ascenso social. La esperada oportunidad, llegaría para Goya en enero de 1775, cuando se establece con su familia en Madrid para realizar su primer encargo, pintar nueve cartones para tapiz, para las salas del Palacio del Escorial. Su reconocimiento en la corte no llegaría hasta once años después, cuando fue nombrado pintor del rey en 1786, y luego con su nombramiento como primer pintor de cámara en 1799. La vida en la corte madrileña y sus posteriores éxitos no supusieron para Goya quebrantar la lealtad hacia sus amigos, fundamentalmente hacia Martín Zapater, su amigo de la infancia, figura fuerte y generosa con la que comparte no sólo un constante afecto a través de sus cartas, que se convierten en imprescindibles para conocer al verdadero Goya,  sino con quién es cómplice de los divertidos comentarios  del artista sobre los afanes de la corte,  pero con otros muchos también, especialmente hacia sus amigos aragoneses que tuvieron gran influencia en la corte.

A grandes rasgos, este es el contexto en el que se  defiende la magna exposición que se puede ver estos días  en Caixaforum Zaragoza. Goya y la corte ilustrada presenta un total de 84 obras, principalmente óleos, cartones, correspondencia, miniaturas, estampas y algunos ejemplos de arte decorativo. El grueso de las obras expuestas procede en su mayoría del Museo Nacional del Prado, aunque también hay una interesante representación de otros museos nacionales e internacionales,  así como de coleccionistas particulares.

La exposición abre y cierra con los retratos de los principales protagonistas: Goya, Martín Zapater y Francisco Bayeu, a destacar un nuevo retrato temprano de Martín Zapater realizado por la mano de Goya, así como la identificación de una miniatura del comerciante zaragozano, obra de Francisca Isidra Meléndez. En 1775 reina en España Carlos III, monarca ilustrado, que impulsó entre otras acciones la creación de las academias de bellas artes. Brillantes creadores extranjeros, tomaron el relevo a jóvenes artistas españoles como Goya en su primer encargo para la corte. Los tapices que  podemos  apreciar en la exposición, son de primer nivel, obras como La vendimia, La novillada, La gallina ciega, en las que un artista supremo como Goya inventa nuevas escenas ennobleciendo a los protagonistas de clase humilde, otorgando realismo y naturalidad con sabiduría. Estas obras se entrecruzan con   retratos oficiales tanto en las cercanías con el rey y sus ministros como de sus más altos mecenas de la aristocracia, con quienes Goya mantendría un trato fácil, en la mayoría de las ocasiones, en una carta a Martín Zapater afirma Goya “del rey abajo todo el mundo me conoce”.  Durante la segunda mitad del siglo XVIII en España, el concepto de refinamiento, se desarrollará en relación con la idea de civilización. La organización de tertulias, la asistencia a veladas, fiestas, bailes, teatros y paseos; queda reflejada en la obra Ascensión de un globo aerostático ante la corte de Carlos IV, de Carlos Carnicero. A renglón de esto, en esta última sección, podremos apreciar la evolución de la moda desde la exquisitez y profusión decorativa del rococó has la simplicidad de tinte revolucionario del neoclasicismo, que queda reflejada fehacientemente en la vestimenta femenina, siempre  mucho más interesante y llena de información que la masculina, los retratos femeninos expuesto del genio de Fuendetodos, son de una calidad técnica innegable. Nada sobra y nada falta en la obra de Goya,  su pincelada es filosófica, su visión de la vida queda reflejada en su arte, sus estudios, sus maestros y amigos, sus vivencias en definitiva, le influyeron notablemente a lo largo de toda su vida, memoria de un tiempo pasado feliz

 

Goya y la corte ilustrada

Caixaforum Zaragoza

Hasta el 21 de enero del 2018 

 

Comentarios cerrados.