Cultura y Sociedad - 01/01/18

Centro de Educación Permanente del Polígono Sur de Sevilla. Su discurso como 1º premiado censurado por el Ministerio de Educación.

 

El Ministerio de Educación en 1991 creó los premios «Miguel Hernández» para reconocer en la educación de adultos, la importancia a la eliminación de las desigualdades ante la educación y a la supresión de las discriminaciones de los grupos desfavorecidos ante la formación básica, así como la labor realizada por instituciones públicas o privadas sin ánimo de lucro en la supresión del analfabetismo, tanto el tradicional como el generado por el progreso científico y tecnológico. El nombre del poeta de Orihuela no es baladí, ya que tras abandonar pronto la escuela, de adulto se convirtió en un gran poeta. Todo un paradigma del aprendizaje permanente.

En el 2013 resultaron premiados los siguientes: 1º Premio CEPER Polígono Sur de Sevilla. Ubicado en el barrio denominado de las “Tres Mil Viviendas”; 2º CEPA  San Cristóbal de La Laguna de Tenerife; 3º Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Madrid; y con menciones honoríficas el CEPA Alfinden de Zaragoza y Radio ECCA de Gran Canaria. Vaya a ellos mi reconocimiento. Mas no es esta la cuestión. En la entrega de premios el 24 de junio de 2014 en la Biblioteca Nacional de Madrid, no pudieron pronunciar por razones de protocolo sus discursos preparados y conocidos previamente por las autoridades educativas ni el Centro del 1º Premio, ni el del  2º Premio, los dos Centros Públicos. Lo  hizo el del 3º Premio, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Madrid, cuya representante en connivencia con la administración se autoproclamó portavoz de todos los premiados, sin haberles consultado para asumir tal privilegio.

Mostraré lo fundamental del discurso que habían consensuado el personal y los estudiantes del CEPER Polígono Sur, pleno  de calado ideológico y de compromiso crítico con la situación actual, algo exigible en un centro educativo, no en vano, el Preámbulo de la LOMCE especifica el aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio”. De la lectura de un texto tan explícito cada cual podrá sacar sus conclusiones. En mi caso,  manifiesto mi profunda indignación y vergüenza ante un acto de censura como este, y más proviniendo de las máximas autoridades educativas del Estado. No pueden estar al frente de un Ministerio, que se llama de Educación, Cultura y Deporte, unos personajes con  tales comportamientos, que nos retrotraen a tiempos de la dictadura.

 

Tras manifestarse orgullosos por el Premio Miguel Hernández, el “poeta del pueblo y del compromiso”, mostraron su agradecimiento a la Escuela Pública y a todas las entidades e instituciones que la defienden y apuestan por ella, aún en los tiempos que corren, porque es la única que pertenece al pueblo, que construimos día a día todos y todas y que asegura una educación laica, igualitaria, y de calidad a las personas, independientemente de su origen, nivel socioeconómico o creencias. Un futuro donde la ciudadanía se desarrolle integralmente, desde la libertad de pensamiento y el espíritu crítico (tan demandados actualmente), pasa por defender la educación pública, como el mejor motor de transformación social.

 

Gracias a nuestra Comunidad andaluza, por (como dice nuestro himno), “levantarse y pedir tierra y libertad”,en la que en contra de los tópicos, los hombres y mujeres se levantan cada día con la esperanza de un futuro mejor y se forman y trabajan para ello. Como Miguel Hernández describió en su poema “Vientos del pueblo”, “andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas.”

Este premio pertenece al Polígono Sur, a sus hombres y mujeres, porque a pesar de cargar con la lacra social y el aislamiento que este injusto sistema y los medios de comunicación perpetúan, Polígono Sur es mucho más que el morbo de las 3.000 viviendas, que se empeñan en retratar. Su gente, sueña con transformar los 6 barrios de esta castigada zona de Sevilla, con las cifras más altas de desempleo y donde aún existe analfabetismo. No parten con las mismas oportunidades. Pero se levantan día a día para formarse y poder trabajar dignamente. Son un ejemplo de comunidad vecinal, de lucha y dignidad. Por eso es tan importante la Educación, y la Escuela Pública, es la única presente en la zona, la única que ofrece oportunidades a todos y a todas. El Gobierno y la sociedad deben ser responsables e invertir más, en aquellos que menos han recibido y que más lo necesitan. Eso es justicia social. Cualquier proyecto educativo, que priorice la competitividad hacía la sociedad de mercados, que segregue o que establezca carreras de competición entre sus centros educativos, se estará equivocando.

Este premio, lleva el nombre de un gran poeta, que participó en la Misiones Pedagógicas de Alejandro Casona, en la II República y llevó la cultura a las aldeas más desfavorecidas. Las Misiones Pedagógicas repartieron 5.522 bibliotecas con más de 600.000 libros, y es que, si la poesía, como dijo Gabriel Celaya, “es una arma cargada de futuro”, que debe implicarse y ser altavoz de los oprimidos, la Educación es el motor más poderoso para construir un mundo, en el que la solidaridad, la igualdad, el compromiso y el trabajo compartido sean los pilares que formen a sus ciudadanos. Los que creemos en la Escuela Pública, seguiremos defendiéndola y demostrando que cualquiera, por más dificultades que tenga que enfrentar, si se cree en ella, puede llegar a la Universidad…

Que la labor del CEPER Polígono Sur de Sevilla, ubicado en el barrio denominado de las “Tres Mil Viviendas” es encomiable en el ámbito de la educación de adultos, fue que la UNESCO le concedió en el 2014 el “Premio Confucio de Alfabetización” al programa de formación y fue recogido en Bangladesh por la directora del centro, Ana García. “Estamos felices. Ha sido un día histórico e inolvidable para mí en nombre de Polígono Sur”, ha asegurado García tras recibir el premio. Según considera García, la clave del programa premiado está en romper los muros de la escuela, salir a la calle y colaborar con las entidades para hacer que los alumnos puedan estudiar y desarrollarse. Hemos montado aulas entre mercadillos, hemos trabajado en red con Salud, centros penitenciarios, Tráfico… lo que ha sido necesario para que los alumnos vengan a clase”, detalló García unos días antes de viajar a Bangladesh. No obstante, la directora destaca que aún “hay mucho trabajo por hacer”, fundamentalmente en el barrio Martínez Montañés, que registra un 50% de analfabetismo, altos porcentajes de desempleo y está declarado por la Unión Europea de actuación preferente por su alto grado de exclusión social.

Ana García asegura que toda la comunidad educativa decidirá como invertir el dinero recaudado, que es de 15.200 euros. “De momento sería necesario mejorar las infraestructuras. Pero también hemos pensado en crear becas, concursos literarios, hacer una ludoteca para que las madres puedan dejar ahí a sus hijos y asistan a clase, que los alumnos escriban sus historias de vida… son muchas ideas que decidiremos entre todos”, enumera García. “Planteamos tener aire acondicionado, ordenadores para los alumnos y garantizar a todos el material necesario”, añade Ruiz.

 

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