Historia y Política - 17/02/18

Participación de Florencio Jardiel en el VIII Centenario de la Conquista de Zaragoza por Alfonso I El Batallador en 1118

Florencio Jardiel participó en  el Centenario de la Reconquista de Zaragoza. La proposición acogida por la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, de celebrar el VIII Centenario, fue obra del Sr. Barón de Areyzaga. En 1917 se constituyó una Junta para organizar los actos conmemorativos con ocasión de cumplirse el 18 de diciembre de 1918, el VIII Centenario de la Reconquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador.  Su presidente era el alcalde, Julián Alberto Cerezuela, Estaban también en ella Florencio Jardiel, Mariano de Pano, Barón de Areyzaga, Miguel Allué Salvador, el conde de Castellano, Antonio Lasierra Purroy, Emilio Laguna Azorín, Juán Buset, Sancho Castro, el canónigo Félix Jiménez, José Mª Azara, Manuel Mainar Barnolas, Luis López Ferrer, los arquitectos Teodoro Ríos y Francisco Albiñana, Simón Navarro y Arturo Molinero(1).

 Se realizaron toda una serie de actos en Zaragoza para conmemorar de una manera adecuada el VIII Centenario de la Reconquista. Uno de ellos, aprobado por la Junta del Centenario, en sesión celebrada el 11 de mayo de 1918, fue encargar a Florencio Jardiel la redacción de una cartilla de vulgarización histórica en la que se explicara el acontecimiento que se trataba de recordar y la significación patriótica de la conmemoración proyectada.

En una nota preliminar que precede a la Cartilla propiamente dicha, se indican cuáles son sus objetivos:

 

“Esta Cartilla de propaganda, que saca a luz la Comisión Gestora del VIII Centenario de la Reconquista de Zaragoza, no tiene más objeto que el que su nombre indica: llevar a todas partes el conocimiento del hecho gloriosísimo que se quiere conmemorar, a fin de que sean apreciadas convenientemente la significación y la importancia de este Centenario.

Ni erudición, ni crítica; allá los sabios con sus investigaciones y sus disputas. Una sencilla narración de aquel acontecimiento memorable, según lo más corriente y admitido en su historia, es bastante para nosotros.

Y sea esta nota explicación humilde a quienes no hallen bien, por impreciso o deficiente, este trabajo.

Zaragoza, junio, 1918(2).”

 

Si la Junta del Centenario le encargó este trabajo es porque consideró que tenía adecuados conocimientos históricos. Y efectivamente los tenía. Por otra parte, cabe destacar que se prestase a esta tarea, teniendo en cuenta las múltiples actividades en las que estaba embarcado. Ya hemos visto en otras partes del trabajo que una de las características de Jardiel, era su enorme capacidad de trabajo.

Entrando propiamente en el Trabajo de la Cartilla de vulgarización y propaganda, podemos fijarnos en determinados aspectos. Tiene una extensión de 16 páginas. Está diseñada de forma dialogada entre dos personas. Esta  metodología la hace muy didáctica y amena, de manera que, sin excesivas dificultades, se van mostrando toda una serie de contenidos y mensajes. Ya hemos constatado que esta metodología la había empleado Jardiel, en su trabajo sobre la Encíclica Inmortale Dei. Explica Jardiel la Reconquista española, fijándose especialmente en la Reconquista aragonesa, de la que es un hito fundamental la recuperación por Alfonso I de la ciudad de Zaragoza. Los grandes acontecimientos no presentan sustanciales errores históricos. No obstante, Jardiel transmite la idea de que la Reconquista fue uno de los más grandes acontecimientos de la historia de todos los tiempos, ya que estaba motivada por el amor a Dios y a la Patria.

Al final aparece una alusión hacia el aragonesismo. Ante la pregunta de qué consecuencias deben esperarse de la celebración del Centenario. Esta es  la respuesta:

 

“Incalculables si quisiera Aragón aprovecharse de sus enseñanzas. Oigo hablar de regionalismo, y éste no puede tener un fundamento sólido sin el amor entusiasta a la región engrandecida y glorificada en la Historia; lo demás viene después y por añadidura. No harán región los que olvidando esto, que es esencial, se desvían por sendas diferentes..”

 

Su participación en los actos del Centenario fue más amplia. Ya que el 27 de enero de 1919 pronunció,  una conferencia, bajo el tema de la Reconquista Aragonesa, a la Unión de Damas españolas para la defensa de la fe (Sección de Zaragoza) en el Salón Fuenclara, con motivo del VIII Centenario de la Reconquista de Zaragoza(3). Es una conferencia muy bien estructurada y ordenada, en la que vuelve a realizar un exagerado panegírico a la Reconquista española y aragonesa; uno de los hechos más trascendentes de la historia de todos los tiempos; explicable porque se luchaba por la Patria y Dios. En otra parte del trabajo, el de la ideología política, ya he analizado el contenido de este trabajo con más profundidad.

También tuvo que ver en la erección de un digno monumento en honor de Alfonso I. En la reunión de la Junta de 18 de marzo de 1918, esbozó lo que podía ser el monumento, mostrándose partidario de que se situase en el Cabezo de Buena Vista. Algunos miembros creían más idóneo el emplazamiento en las proximidades del Puente de Piedra, una de las entradas de la ciudad. No obstante se aceptó su propuesta.

El 1º de junio de 1918 la Junta encargó a José Bueno el monumento al rey Alfonso I. No se tenían recursos, pero esperaban una subvención de 100.000 pesetas, que se recibió más adelante del Gobierno del Conde Romanones.

José Bueno presentó un boceto concebido libremente, ofreciendo una figura ecuestre. Fue rechazado por Jardiel, el cual era partidario de que se tomase como modelo el cuadro de don Francisco Pradilla, obrante en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Esto contrarió enormemente al escultor, que marchó a Madrid a entrevistarse con Pradilla, quien le facilitó todos los datos de cuando llevó a cabo la obra pictórica. Finalmente Bueno realizó la obra según las directrices señalas por Jardiel. No obstante, las vicisitudes que rodearon la colocación del monumento serían muchas, ya que hubo que esperar hasta el año 1925  para su colocación definitiva, e incluso, el león tuvo que esperar al año 1927.

Consultando otras fuentes, he podido encontrar que la Junta del Centenario de la Reconquista de Zaragoza,  en julio de 1918, pidió autorización a la Junta del Canal Imperial para levantar el monumento de Alfonso I, en el cabezo de Buenavista- era propiedad del Canal Imperial-  y además el bronce que tenía en sus almacenes de Torrero, para el monumento. Esta petición fue aceptada, y además la Junta del Canal Imperial decidió contribuir con 500 pesetas, aunque había que pedir permiso al Ministro de Fomento(4 ).

En agosto de 1918 se leyó en la sesión de la Junta del Canal Imperial la Real Orden de 23 de julio del mismo año, por la que se accedía a todo lo solicitado por la Junta del Centenario de la Reconquista de Zaragoza, incluidas las 500 pesetas, del capítulo de imprevistos(5). En otra parte del trabajo he comentado que Jardiel era vicepresidente de la Junta del Canal, lo que permite pensar que en  la autorización del Canal Imperial algo tendría que ver Jardiel.

A pesar de los deseos de la Junta no pudieron celebrarse los festejos organizados, ni siquiera la gran cabalgata que había de reproducir la entrada triunfal de Alfonso I el Batallador en Zaragoza. Tres causas motivaron la suspensión: la situación creada por la I Guerra Mundial(1914-1918), la huelga general en Zaragoza del 8 al 22 de diciembre, y la epidemia de gripe, declarada en septiembre de 1918, que dio al traste con las fiestas del Pilar.

 

 

NOTAS.

 

  1. BLASCO IJAZO, José, ¡Aquí…Zaragoza¡ Cuarenta reportajes, Tipo Línea, S.A., Zaragoza, 1948.
  2. JARDIEL DOBATO, F., EL VIII CENTENARIO DE LA RECONQUISTA DE ZARAGOZA POR DON ALFONSO I EL BATALLADOR, Cartilla de vulgarización y propaganda, Heraldo, Zaragoza, 1918.
  3. JARDIEL DOBATO, F., Algunos sermones, artículos, discursos y poesías, Hermanos Salvador, Zaragoza, 1920.
  4. Acta de Junta del Canal Imperial, 9 de julio 1918. Archivo Histórico de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
  5. Acta de la Junta del Canal Imperial, 14 de agosto de 1918. Archivo Histórico de la Confederación Hidrográfica del Ebro

 

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