Publicaciones - 20/02/18

La impar singularidad de Andrés Ortíz Osés

Un viejo amigo, el tardientano Andrés Ortíz Osés, está cumpliendo la quizá más trascendental, importante, ejemplar, tarea de su vida filosófica, hermenéutica, redactando artículos que resumen su pensamiento de 75 años, que acaba de cumplir. Muchos son poemas breves, greguerías muy originales, reflexiones ante su dura enfermedad. Los temas, tan diversos como el amor y la amistad, Aragón y los aragoneses, la autobiografía y la muerte, lo vasco y lo religioso.

 

 

Las manda a su grupo de amigos más cercanos, entre los que nos tiene. También en revistas como la mounieriana Acontecimiento, la Revista Internacional de Estudios Vascos, la Revista Aragonesa de Teología (que va en su años XXIII y número 40). Pero, y sobre todo, queremos hacernos eco del extraordinario número que le dedica Entretexto, Revista de Estudios Interculturales desde Latinoamérica y el Caribe, de la Universidad de La Guajira, nº 20 (Enero-Junio), 2017, de la que es precisamente director honorario nuestro paisano con, por ejemplo, Adela Cortina. Junto a varios textos suyos, un coro de filósofos y antropólogos escriben a propósito de su “Filosofía del sentido y de la ex-sistencia”: Mikel Formosa, Luis Garagalza, Alberto Tejera, Edickson Minaya, Felix Gerenabarrena, Fernando José Vergara, y el catedrático de nuestra Universidad José Luis Calvo Carilla. Además de en “religion digital” y “blog nonquotidiano” de Turín, ahora le publican también sus rollos –dixit- en “Escritorio anglicano” de Madrid. El ecumenismo empieza por eso.

Y que –pronto la edición- encabeza un libro nuevo sobre “Lo demónico –el duende y el daimon”, que asombrará al mundo, además de extenderse sobre el mal. En esta obra Andrés destaca el carácter transversal y oblicuo de lo demónico, L.Garagalza su mediación de contrarios, J.Beriain su ambivalencia, B.Solares su corrosividad, Luz Aida Lozano su fuerza configuradora, H.Fdez. Medrano su heterodoxia. Por su parte, M.Marder lo engarza con el reino de las plantas y su urdimbre vegetal, mientras que J.A.Bergua lo conecta con el reino humano y su urdimbre cultural. Impresionantes.

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