Publicaciones - 19/02/18

Nuestras revistas

Es admirable por su cantidad y calidad, la existencia de revistas aún de papel en Aragón. Nos ocupamos brevemente de algunas de las principales.

 

En un suspiro han pasado muchos meses, y la lectura veraniega de Turia termina cuando llega el siguiente número, 35, del que hablaremos tras leerlo con fruición, como siempre. Hablamos, pues, de la anterior: un fantástico especial de medio millar de páginas sobre “Letras de España y México”, con una veintena de autores sobre la etapa allí de Buñuel, con materiales inéditos de Moreno Villa, Carlos Fuentes y Gabriel Figueroa. Artículos en homenaje al Ateneo Español de México y a Juan Rulfo,  Octavio Paz, Mathias Goeritz o el hispano-mexicano Tomás Segovia. Firmas españolas como las de Jaime Siles, Felipe Benítez Reyes, Sara Mesa, Manuel Vilas, etc.; y mexicanas como Juan Villoro, Jorge Volpi, y otros muchos. Y son magníficas las dos amplias entrevistas a Juan Marsé y Elena Poniatowska. Y el estudio de Serafín Aldecoa sobre el turolense Francisco Azorín (Monforte de Moyuela, 1875–México, 1975), reputado arquitecto y gran socialista. O el artículo sobre Fernando Ferreró de Julio del Pino Perales, el habitual y entrañable diario “La isla”, del director,  Raúl Carlos Maícas con grabados de Isidro Ferrer, o la felizmente amplisíma sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales tanto españolas como mexicanas de mayor interés.

 

Rolde, Revista de Cultura Aragonesa acaba de cumplir 40 años (grandes enhorabuenas y abrazos, amigos). La fundaron cinco jóvenes universitarios: Nacho López Susín, Vicente Pinilla, Antonio Peiró, Carlos Polite y José Luis Melero. El doble número 162-163, recuerda a los fallecidos artistas Eduardo Salavera y Pedro Tramullas; Fermín Herrero glosa la trayectoria de la pintora Iris Lázaro; Melero la de Pepe Cerdá, y Fernando Sanmartín la de Ignacio Fortún. Además, pueden leerse entre otros, textos de Francho Nagore sobre Ramón Gil Novales, Jorge Sanz Barajas sobre la poesía de Manuel Estevan o Sánchez Vidal sobre “Quijote Welles. Al otro lado del tiempo”. Un gozo. Felicitamos a los tan queridos amigos, que hicieron un buen trecho en paralelo, cultural y aragonesita, con el viejo Andalán de papel. Y además el grupo Rolde sigue publicando la estupenda Ager, especializada en las tendencias y problemáticas de las áreas rurales, así como de las estrategias para avanzar en su desarrollo.

 

Dejemos constancia de que está a punto de alcanzar la docena de números la revista Crisis, dedicada a la cultura, el pensamiento, la reflexión sobre nuestro tiempo. Un grupo también animoso, ya maduro en este caso, dedica muchas horas a organizar y editar este buen producto. Tomen nota los despistados. En este número, con portada de Natalio Bayo, reflexionan sobre la palabra “verdad”. Pedro Luis Blasco, Bernardo Bayona, Cristina Marín, Rosa Fernández, Pilar Catalán, Sandra Santana, Fernando Aínsa y otras plumas. Y analizan el teatro actual Mariano Anós, María López Insausti, Miguel Ángel Mañas, Alfonso Plou, Esteban Villarrocha, etc. mientras “Literaturas” cuenta con un soberbio artículo de Rosendo Tello sobre “La verdad en la vida de Pedro Saputo”, “Creación” cobija a poetas en lengua española, Luis Moliner y José Verón Gormaz, y destacados autores en aragonés, Ánchel Conte, y en catalán de Aragón, Susana Antolí Tello. Y “Reseñas” se ocupas de Claes Andersson, Ángel Guinda, Vicoria Camps…

 

Lo mismo podemos decir, una vez más, de la perseverancia de la revista Aragón, que edita el veteranísimo SIPA (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón), 383 números en 92 años, desde los utópicos años veinte, impulsada durante décadas por Santiago Parra de Mas y un grupo de animosos estudiosos del arte y el paisaje, viajeros y lectores de nuestra historia y empeñados en mejorar nuestro futuro. Excelente número en que, entre mil cosas, se celebra el centenario de la declaración de Ordesa como parque nacional, con un invitado de excepción : Eduardo Martínez de Pisón, que adjunta dibujos, y fotos de Cuco Salanova.

 

Y, aunque apenas sea un acuse de recibo y un acta de vidas, mencionemos a tantas revistas aragonesas que, de un modo u otro nos llegan y alegran. Desde Zurita, de la IFC, que dedica en su nº 91 un abanico de estudios sobre La ocupación francesa de España, 1808-1814. Ejército, política y administración (Esdalle, Larriba, la Parra, Roura, Franco de Espés, Maestrojuan), a las de sus centros asociados, como las veteranas Cuadernos de Estudios Borjanos, Cuadernos de Estudios Caspolinos, o Ador, que publicó un excelente extra 21 a Valdejalón, tierra de encuentro. Y habríamos de dedicar en otra ocasión una mirada a las revistas científicas de los tres institutos provinciales de Cultura y de sus muchas vivas filiales.

 

Y junto a la excelente Turolenses, del IET, las locales de la villa minera de que queremos escribir pronto en conjunto asombroso; El Ebro, del incombustible Lorenzo Lascorz; Balcei de Alcorisa; Via Estrecha de Cariñena; La Comarca, único semanario editado fuera de las capitales, veterano y con emisoras de radio y TV. Y luego, toda una serie de emergentes, efímeras, más o menos comerciales, de las que sobresale la ya asentada La magia de viajar por Aragón. Y testimonios de empeños admirables como el de ¿Y el Sur?, de Acción Solidaria Aragonesa, ya en su nº 69 de tesón y generosidad.

 

Y habríamos de intentar un censo de tantas que pasaron del papel al mundo electrónico, o ya nacieron en él, colmando nuestro territorio. Como ejemplo modélico nos referimos al caso de Mariano Coronas Cabrero, un maestro y gran activista cultural del Pirineo, editor del viejo y entrañable El Gurrión, amigo de los años de papel de esta revista, nos manda cada tiempo sus ediciones de jubilado. En esta ocasión una antología de Cartas al Director publicadas sobre temas de esas comarcas en el Diario del Altoaragón,  en el Heraldo de Huesca en el Periódico de Aragón y en el País. Además, ocuparon otros espacios: la revista Educación y Biblioteca, El Gurrión, Qui, Aula Libre y Monte Perdido. Y nos comenta: “Una son reivindicativas, otras pretenden dar visibilidad a una carencia, las hay que denuncian determinadas prácticas u omisiones y varias de ellas escritas en clave de humor. Salvando las distancias que genera el paso del tiempo, más de una podría voverse a enviar, ya que la problemática sigue de actualidad, aún no se ha resuelto. Todas cumplieron también su función terapéutica…” También nos ha mandado La hora del recreo, artículos de los primeros noventa en el Heraldo.

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