Historia y Política - 01/06/18

El primer centenario de Marx para el PSOE

En el segundo centenario de Marx nos acercamos a lo que hizo el PSOE en su primer centenario en la España de 1918.

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Karl Marx (nternational Institute of Social History)

Los socialistas habían programado un mitin para el día 5 de mayo de 1918, justo el día en el que se cumplía la efeméride del nacimiento de Marx, pero se desconvocó. Tenemos que tener en cuenta que justo en esos días se produjo la excarcelación de los miembros del Comité de la Huelga del verano de 1917, que habían sido elegidos diputados, y eso provocó una gran movilización socialista. Pero, en honor a la verdad, hay que recordar que desde las páginas del periódico socialista se recordó durante mucho tiempo a Marx en el día de su fallecimiento, el 14 de marzo (1883), con un artículo o reseña.

Así pues, el principal homenaje socialista se produjo con una conferencia sobre Marx de Andrés Ovejero en la Escuela Nueva (“Carlos Marx: el hombre”), y que publicó El Socialista en el número del primero de mayo de 1918. Este homenaje se complementó con varios artículos en el periódico socialista del domingo 5 de mayo. Se incluyó un artículo recordando la efeméride, se insertó un texto de Marx sobre la propiedad capitalista, y se publicaron las palabras de Pablo Iglesias que abren este artículo, junto con una columna sobre los “amores y odios del maestro socialista”.

Andrés Ovejero, uno de los intelectuales del PSOE, realizó un retrato físico y otro psicológico del pensador alemán, centrándose en su formación, aludiendo a sus lecturas sobre Voltaire y Shakespeare, autores que, según nuestro conferenciante, habían influido mucho en Marx. De Voltaire habría sacado su espíritu de crítica y su propensión al epigrama, algo que algunos “profesores graves” habían querido tachar de las páginas de Marx por considerar que era impropio de un hombre científico.

Por su parte, en la formación espiritual de Marx se podía rastrear al dramaturgo inglés. Las ideas de Marx habían sido antes sentimientos, y gracias a eso se habían difundido rápidamente.

Así pues, las ideas de Marx no era frías científicas, sino irónicas, gracias a Voltaire, y apasionadas, por Shakespeare. Marx estudió en Bonn y Berlín. El conferenciante evocó su vida amorosa y sus estudios. Escribió su tesis sobre la filosofía de Epicuro. La tesis llevó como encabezamiento la frase: “yo no venderé mi independencia por un salario de esclavo”, ya definitorio de lo que sería Marx.

Ovejero insistió mucho en la formación intelectual de Marx, entendida ésta como un proceso de distintas etapas, en las que se veían las influencias y la reacción a las mismas. Marx, por lo tanto, no comenzaría siendo socialista. Empezó siendo idealista, discípulo de Hegel; después se convirtió en “humanitarista” por Feuerbach, y, finalmente economista al estilo de Proudhon.

Como hegeliano creyó que la idea lo era todo. Para Ovejero no dejaba de llamar la atención que fuera tan idealista quien terminó siendo tan positivista. Con Feuerbach pasó a poner al hombre en el centro, pero al llegar a Francia y conocer a Proudhon siguió su pensamiento. Pero Marx dejó de ser todo eso, como lo demostraría en los Anales Francoprusianos. En estas rupturas estaría el espíritu de Marx. Ovejero recordaba unas palabras de Jaime Vera al profetizar que acaso algún día habría que romper con el propio Marx.

Aprendiendo de las rupturas de Marx, Andrés Ovejero terminaba afirmando que romper con el socialismo alemán, sin dejar de ser marxistas, podría ser el porvenir del socialismo internacional. Recordemos que Ovejero estaba hablando todavía unos meses antes de la debacle final de la Gran Guerra.

Como decíamos al comienzo, El Socialista abordó el centenario en su número del 5 de mayo. En el principal artículo del periódico se recordaba la conferencia de Ovejero, y se lamentaba que, ante las enormes dificultades por las que pasaba el periódico (el precio del papel se había disparado, obligando a reducir el periódico), no se había podido publicar un número extraordinario. El texto tiene su interés, al realizar una breve interpretación de Marx y el socialismo científico.

En las breves líneas que tenía este artículo se recordaba la llegada de Marx al movimiento socialista en 1843, apasionado por la Revolución Francesa, hecho que le interesaba tanto que pensó en escribir su historia, pero la lectura de pensadores socialistas ingleses y franceses le había hecho interesarse por el estudio de las cuestiones sociales.

Marx planteó la cuestión social desde un punto de vista completamente nuevo. Los trabajadores no eran esclavos que debían esperar su libertad de la acción de sus señores, sino hombres libres que debían libertarse por su propio esfuerzo. El Manifiesto Comunista condensaba sus ideas, además de ser el autor de una frase fundamental de los estatutos de la Internacional:

“La emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”.

Los intereses del capital y del trabajo no podían armonizarse. La emancipación del proletariado exigía la destrucción de la burguesía. Fue el primero que había formulado la lucha de clases como el gran motor de la historia.

Cuando Marx entró en el movimiento socialista la burguesía se había hecho con el poder en Francia e Inglaterra, pero enfrente estaba ya el proletariado, siendo ya muy poderoso en el segundo país, como lo demostraría el cartismo (“partido político” se señalaba en el texto).

El artículo aludía, por fin, a la clarividencia de Marx en el análisis de la realidad, frente a los socialistas utópicos, insistiendo en que había demostrado que no se podían hacer “castillos en el aire”, y que las teorías tenían que sustentarse en la observación de lo existente. Marx y Engels habían hecho del socialismo una ciencia cuyas teorías estarían basadas en la observación de los fenómenos sociales existentes.

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