Historia y Política - 11/06/18

El archipiélago de la infamia se expande en torno al mar Mediterráneo

 

El tema  de los refugiados, que escapan de unas guerras atroces provocadas por los europeos, para buscar en Europa un refugio seguro y una vida mejor, me ha preocupado extraordinariamente, porque detrás de él hay mucho sufrimiento humano y mucha crueldad.

El niño sirio, Aylan Kurdi  apareció ahogado en una playa del mar Egeo el 2 de septiembre de 2015. Nuestros gobernantes prometieron actuar. Sin embargo, desde la muerte de Aylan, según Save The Children a fecha de septiembre de 2016, es decir en un solo año, otros 423 niños se habían ahogado en el Mediterráneo. En estos momentos estamos asistiendo los europeos, los civilizados, los que monopolizamos la defensa de los derechos humanos a un hecho gravísimo: el barco  “Aquarius” con 629 refugiados a la deriva en medio del Mar Mediterráneo, ya que ni Italia ni Malta quieren desembarcarlos. Lamentable. Esto es puro sadismo. De producirse el naufragio, los responsables políticos, que los hay, tarde o temprano podrán ser acusados de “crímenes contra la humanidad”.

Es muy interesante el Informe Guerras de Frontera. Los fabricantes y vendedores de armas que se benefician de la tragedia de los refugiados en Europa, de Mark Akkerman, publicado por Centre Delás dIEstudis per la Pau, Stop Wapenhandel y Transnational Institute de julio de 2016., consultable y descargable en la dirección centredelas.org/es/    El título es explícito. De este drama humano extraen pingües beneficios determinadas empresas de defensa y seguridad como Airbus, Finmeccanica, Thales y Safran, que proporcionan el equipo a los guardias, la tecnología de vigilancia para las fronteras y la infraestructura tecnológica para el seguimiento de los movimientos de población. Mas, hay un aspecto perverso en esta situación. Las compañías citadas y beneficiadas de los contratos de seguridad en las fronteras son algunas de las mayores vendedoras de armas a la región de Oriente Medio y el Norte de África, alimentando el conflicto, que es la causa de muchos de los refugiados. En otras palabras: las compañías que están creando la crisis después se benefician de ella. La facilidad para procurarse armas no ayuda a impedir que el conflicto se apague. Y no hay precisamente escasez de ellas en estas regiones. Los países de Oriente Medio están entre los mayores compradores del mundo. Los EEUU y los países de la UE son sus principales proveedores. En la década de 2005 a 2014, los Estados miembros de la UE otorgaron licencias de exportación de armas a Oriente Medio y al Norte de África por más de 82.000 millones de euros.

El mercado de la seguridad fronteriza está en pleno auge en la UE. Se estima en unos 15.000 millones de euros en 2015 y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022. La industria de las armas y de la seguridad ayuda a determinar las políticas europeas de seguridad fronteriza a través de grupos de presión (lobbys). La Organización Europea para la Seguridad (EOS), de la que forman parte Thales, Finmeccanica y Airbus, ha sido muy activa defendiendo el incremento de la seguridad fronteriza. Muchas de sus propuestas, como la de crear una agencia paneuropea de seguridad fronteriza, se han materializado en políticas reales (por ejemplo, la transformación de Frontex en la Agencia Europea de Guardia Costera y Fronteriza, EBCG). Además, las jornadas bianuales que organiza Frontex/EBCG con la industria y la participación de esta en mesas redondas sobre seguridad y ferias especializadas en armas y seguridad aseguran una comunicación fluida para la cooperación. El investigador Frank Slijper (Stop Wapenhandel) apuntó ya en 2004 que “la industria de armas está plenamente arraigada en el círculo de toma de decisiones en Bruselas”.

Acaba de publicarse, mayo de 2018, el Informe Expandiendo la fortaleza. Las políticas de externalización de las fronteras de la UE. También de Mark Akkerman, publicado por Centre Delás D´Estudis per la Pau, Stop Wapenhandel y Transnational Institute. Nos proporciona nuevos detalles.  Se puede consultar y descargar en la dirección centredelas.org/es/  el resumen ejecutivo en castellano, catalán e ingles, y el informe completo en inglés, próximamente en castellano.  De este Informe expongo algunas ideas fundamentales.

 

Es poco conocido que la misma tragedia provocada por Europa se desarrolla más allá de nuestras fronteras, en países tan lejanos como Senegal o Azerbaiyán. Esto se debe a otro pilar del planteamiento de Europa en materia de migración, conocido como “externalización de las fronteras”,  a fin de que las personas desplazadas por la fuerza ni siquiera lleguen a ellas. Esto implica acuerdos con los países vecinos de Europa para que acepten a personas deportadas y adopten las mismas políticas de control de fronteras que Europa, un seguimiento de personas mejorado y unas fronteras fortificadas. En definitiva, estos acuerdos han convertido a los vecinos de los Estados europeos en los nuevos guardias fronterizos de Europa. Y como se encuentran tan lejos de las costas y de los medios de comunicación europeos, sus consecuencias son prácticamente invisibles para la ciudadanía europea. Utilizando un gran número de nuevos instrumentos —en particular el Fondo Fiduciario de Emergencia para África (EUTF), el Marco de Asociación con terceros países y el Mecanismo para los Refugiados en Turquía—, la Unión Europea y algunos Estados miembros, de forma individual, están dedicando en la actualidad millones de euros a una serie de proyectos destinados a impedir la migración de determinadas personas hacia territorio europeo o dentro de este. Esto incluye la colaboración con terceros países para la aceptación de personas deportadas, la formación de su policía y guardias fronterizos, el desarrollo de amplios sistemas biométricos y la donación de equipamiento, incluidos helicópteros, barcos patrulleros, vehículos y equipos de vigilancia y seguimiento. La gran mayoría de los 35 países que la UE prioriza para la externalización de fronteras son autoritarios, conocidos por cometer abusos contra los derechos humanos y con indicadores de desarrollo humano deficientes. Los países europeos continúan vendiendo armamento a estos países aunque ello alimente más conflictos, violencia y represión y, por tanto, contribuya al aumento del número de refugiados. La toma de decisiones y la puesta en marcha de la externalización de fronteras en el ámbito de la UE han estado marcadas por una velocidad poco habitual y han eludido los mecanismos de control democrático del Parlamento Europeo. El impulso y la militarización de la seguridad de fronteras ha llevado a un aumento del número de muertos entre las personas desplazadas por la fuerza.

 

Para Franco Berardi, el sistemático rechazo de los inmigrantes en las fronteras de Europa no es solo una muestra de brutalidad, sino el síntoma de una transformación de la Unión Europea, devenida en una fortaleza racista. Crece una ola de nacionalismo y de odio en la población europea. El archipiélago de la infamia se expande en torno al mar Mediterráneo: los europeos construyen campos de concentración en sus territorios y pagan a sus «gauleiters» (los jefes de zona del partido nazi) en Turquía, Libia y Egipto para que hagan el trabajo sucio en las orillas del Mediterráneo donde el agua salada ha reemplazado al gas ZyklonB de los hornos.

 

Las políticas de la UE sobre los refugiados las resume perfectamente Virginia Rodríguez de Fundación porCausa: “Privatización de las fronteras, criminalización del migrante, subcontrata en países vecinos y un mensaje de que la crisis lo justifica todo”.

Existe un gran desconocimiento sobre los refugiados: quiénes son, su procedencia y las causas de la salida de sus países. Para subsanarlo debemos hacernos la pregunta qué y quién son los verdaderos responsables de estas avalanchas humanas. La causa fundamental es la dinámica del capitalismo global y las incontables intervenciones militares. Para Zizek, el actual desorden es la auténtica realidad del Nuevo Orden Mundial. Abandonados a su suerte, los africanos o los del Próximo Oriente ellos solos no podrán cambiar sus sociedades. Y eso es así, porque nosotros los europeos se lo impedimos. Fue la intervención militar en Libia la que provocó el caos en el país. Al respecto, resultaron proféticas las palabras del coronel Gadafi poco antes de su muerte: Ahora escuchad, gentes de la OTAN. Estáis bombardeando un muro que ha impedido la emigración africana a Europa y la entrada de los terroristas de Al-Qaeda. Ese muro era Libia, y lo estáis rompiendo. Sois idiotas, y arderéis en infierno por los miles de emigrantes que se irán de África. Fue el ataque de USA a Irak lo que generó las condiciones para la aparición de ISIS.

Casi todos los refugiados proceden de estados fracasados, donde la autoridad pública es prácticamente inoperante en gran parte del territorio (Siria, Irak, Libia, Somalia, Congo, Eritrea…). En todos estos casos, la desintegración estatal, es el resultado de la política y la economía internacionales, y en algunos casos, consecuencia directa de la intervención occidental, como en Libia e Irak. Este incremento de los estados fracasados no es algo fortuito, sino uno de los mecanismos mediante los cuales las multinacionales de los grandes estados ejercen su colonialismo económico. Esta realidad la explicó Alain Badiou  en un seminario  del 23 de noviembre de 2015 tras las matanzas de París del mismo mes, que se publicó en el libro Nuestro mal viene de más lejos. Pensar las matanzas del 13 de noviembre y las nuevas formas del fascismo. El imperialismo del siglo XIX, era ejercido directamente por los Estados-nación. Luego llegaron las guerras mundiales, las guerras de liberación nacional apoyadas por el bloque socialista, que desembocaron en la “independencia” entre los años 40 y 60 del siglo XX. Mas las grandes potencias para defender a sus empresas interesadas en materias primas o fuentes de energía siguieron interviniendo militarmente. En los últimos 40 años, hubo más de 50 intervenciones militares de Francia en África. En la última en Malí en 2013, un periódico serio señaló que había sido un éxito, porque se había logrado “proteger los intereses de Occidente”. Por supuesto, no a los malienses. ¡Qué cinismo!

Por ello, si las modalidades cambian, las intervenciones imperiales siguen, conocidos los grandes intereses capitalistas en juego: uranio, petróleo, diamantes, maderas preciosas, carbón, aluminio, alimentos, gas…En el Congo hay minerales clave: el coltán, diamantes, cobre, cobalto y oro. Algunos de ellos son básicos en nuestros ordenadores y teléfonos móviles.

Hoy a las grandes potencias, en lugar de mantener Estados bajo su tutela, es preferible destruirlos, dentro del proceso de desestatización del capitalismo mundial. En ciertos territorios llenos de recursos se pueden crear zonas francas, anárquicas, sin Estado, donde las grandes firmas operan sin control. Habrá una semianarquía, bandas armadas, controladas o semicontroladas, donde abundan chicos drogados, pero los negocios pueden hacerse, incluso mejor que antes, al ser más fácil el negociar con estas bandas armadas que con Estados constituidos, que pueden preferir otros clientes. A estas nuevas prácticas imperiales, a saber, destruir a los Estados en lugar de corromperlos o sustituirlos, Badiou propuso el término “zonificación”.

Una atención adecuada por las instituciones de la UE a los refugiados no sólo es exigible por razones humanitarias, sino también por la legislación, tanto internacional como nacional. Y señalaba que la gran mayoría de los llegados son refugiados, tal como lo especifica la Declaración de Cartagena de 1984 “refugiados son las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público”.

La Historia nos proporciona jugosas lecciones. Frente a la desvergüenza de los actuales dirigentes de la UE, el presidente de la República de México, Lázaro Cárdenas transmitió en un telegrama de 23 de junio de 1940 a su embajador en Francia, Luis I. Rodríguez: “Con carácter urgente manifieste usted al Gobierno francés que México está dispuesto a acoger a todos los refugiados españoles residentes en Francia”.

Y  más recientemente. El Sur nos proporciona otras extraordinarias lecciones. El Estado de Chiapas, el más pobre de México, que tiene una extensa frontera con Guatemala, en mayo de 2014 el Congreso local aprobó por unanimidad reformas a su constitución para brindarle mayor protección de derechos humanos a los migrantes. En el punto IV se señala claramente que “El Estado velará por el respeto irrestricto de los derechos humanos de los migrantes, tanto nacionales como extranjeros, sea cual fuere su origen, nacionalidad, género, etnia, edad y situación migratoria con especial atención a menores de edad, mujeres, indígenas, adolescentes, personas de la tercera edad y víctimas de delitos”. A pesar de la importancia de esta encomiable resolución, la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales ni siquiera le dedicó una línea.

Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización.

 

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