Historia y Política - 15/06/18

Las ideas de Lenin

 

Lenin (Wikipedia)

Las ideas principales de Lenin se encuentran en dos de sus obras, El imperialismo, estadio supremo del capitalismo (1916), y El Estado y la Revolución (1917). Lenin realizó la primera gran adaptación del marxismo, especialmente en relación con Rusia. Marx había elaborado su teoría en las circunstancias históricas de la primera Revolución Industrial, donde eran más determinantes los aspectos industriales que los financieros en la economía, y con menos internacionalización. En la primera obra señalada, Lenin consideraba que el capitalismo había pasado de una etapa casi exclusivamente industrial a otra financiera, por lo que a la lucha de clases se había añadido la lucha entre los Estados por las materias primas, las colonias y el mercado. Si Marx había planteado las contradicciones del capitalismo en su época, Lenin lo hacía en la suya, en la del triunfo de la segunda Revolución Industrial, la de la escala mundial. Por eso, pensó que debía modificar algunas de las teorías o ideas del primero.

La primera gran modificación tiene que ver con los protagonistas de la Revolución. Ya no serían los proletarios de la Europa occidental o del mundo rico los que portarían la bandera del cambio revolucionario porque habían alcanzado un nivel de vida que les impedía llevar a cabo esa tarea. A un capitalismo podrido le correspondía un socialismo podrido, de ahí las críticas a los socialistas alemanes y europeos, en general, por aceptar las reglas del juego del capitalismo y participar en las instituciones. El testigo de la Revolución pasaría al proletariado de los países atrasados. La Revolución ya no estallaría en un país rico e industrializado como presuponía Marx, sino en un país pobre, en un país proletario en la división de países del mundo. Pero no sería un país paupérrimo sino que tendría que tener algún grado de desarrollo industrial y, por lo tanto, contar con obreros. Ese país sería, sin lugar a dudas, una Rusia atrasada, pero con núcleos de fuerte desarrollo industrial.

Un aspecto muy novedoso en relación con las ideas de Marx tenía que ver con el papel asignado a los campesinos en el proceso de cambio. Si para Marx no eran un sujeto revolucionario por considerarlos reaccionarios, en la adaptación de Lenin sobre dónde debía darse la Revolución, es decir, en países como Rusia, donde aunque se había iniciado la industrialización seguían siendo atrasados, parecía lógico que revalorizase el papel de los campesinos en este proceso. Para que triunfase la Revolución era necesario contar con su apoyo.

 

 

 

 

En la segunda obra Lenin se dedicó a explicar lo que era una Revolución, la estrategia revolucionaria, su otra gran aportación teórica. En primer lugar, consideraba que la Revolución no llegaría sola, no era un proceso fatal como se había interpretado a Marx. En realidad, consideraba que se había exagerado este fatalismo. Había que trabajar para prepararla, nada de determinismo, todo era un ejercicio de voluntad.

Para preparar la Revolución eran necesarias varias condiciones. En primer lugar, era fundamental el papel del partido, considerado como la vanguardia del proletariado, reelaborando algunas de las ideas que decenios antes había tenido Blanqui. El partido debía estar cohesionado y ser disciplinado. Si Marx y Engels habían hablado del movimiento obrero en general, ahora era el partido el gran instrumento y protagonista. En segundo lugar, era necesario el concurso de los intelectuales. Eran los únicos con formación dialéctica para captar el momento oportuno para que triunfase la Revolución.

Comentarios cerrados.