Historia y Política - 17/09/18

Los legitimistas ante la Revolución Francesa

Pretendemos analizar la visión tradicionalista o legitimista de la época de la Restauración sobre la Revolución Francesa a través de sus dos principales teóricos: Joseph de Maistre y Louis de Bonald.

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Joseph de Maistre (Wikipedia)

Joseph de Maistre (1753-1821) fue un pensador y servidor de la administración del reino de Saboya que planteó en su obra Consideraciones sobre Francia (1797), escrita en Suiza al tener que exiliarse por la ocupación francesa de Saboya, una visión profundamente crítica de la Revolución Francesa. Maistre fue uno de los máximos ideólogos de la Restauración, es decir, de la época posterior a la derrota de Napoleón.

El autor parte de una concepción providencialista de la historia.  Los hombres están ligados a Dios, pero a los que no sojuzga. Los hombres pueden actuar libremente, pero bajo la mano divina. Serían “libremente esclavos”, es decir, que actúan de forma voluntaria, pero sin poder perturbar los planes generales establecidos por Dios. Así pues, la Revolución Francesa sería un designio de la Providencia. No son los hombres los que dirigen la Revolución, sino que ésta los dirige y utiliza por voluntad divina. El objetivo de la Providencia era castigar a Francia. Los franceses eran un pueblo elegido que tenía una misión que cumplir pero al desviarse de ese camino la ira divina había recaído sobre él. Esa desviación tenía un precedente en la historia en la Reforma protestante al haber alejado a sus seguidores de la verdad original. Pero sería la Ilustración la causa inmediata que había desencadenado la Revolución, ya que era una filosofía subversiva, que había alejado al pueblo de la religión y contra las “leyes fundamentales del Estado”.

Pues bien, como hemos señalado, el castigo por el camino emprendido por los franceses era la Revolución. Dios empleaba, según De Maistre, “los instrumentos más viles”, pero obraba así porque castigaba para regenerar. De una forma nada dolorosa Francia regresaría al orden con el retorno a la senda correcta de la religión y con la restauración de los Borbones.

Louis de Bonald (1754-1840) pasó de aceptar la Revolución, ya que fue reelegido alcalde de Millau en 1790 y formó parte de la Asamblea departamental a ser un feroz crítico de la misma. El punto de inflexión fueron las medidas anticlericales que se tomaron. En 1791 dimite de su cargo y emigra a Heidelberg, donde se encontraba el ejército del príncipe de Condé. Allí escribe su primera obra, Teoría del poder político religioso (1796), donde pretende demostrar que el hombre no puede dar una constitución a la sociedad religiosa o política. Al año siguiente regresó clandestinamente a Francia donde comenzó a colaborar en el “Mercure de France”. En 1800 publica el Ensayo analítico sobre las leyes naturales del orden social y, al año siguiente una obra donde condena el divorcio. Napoleón le ofreció reeditar su primera obra si retiraba el nombre del rey de la misma, pero De Bonald se negó. La Restauración de los Borbones fue su mejor época. Fue nombrado caballero de San Luis, elegido diputado y consiguió que saliera adelante una ley que prohibía el divorcio. También fue miembro de la Academia Francesa. De Bonald estaba claramente identificado con la época de la Restauración, en la defensa de la unión del Altar y el Trono. Para el autor el poder era de origen divino y la monarquía existía ante de la sociedad.

 

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