Lugares, personas e ideas - 04/10/18

Un viaje por las bibliotecas

 

 “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”

Jorge Luis Borges

 

EL ARCHIVO MUNICIPAL DE JACA

 

El Archivo Municipal de Jaca, se encuentra en la Casa Consistorial, uno de los exponentes más interesantes del plateresco aragonés. Fue construido entre los siglos XV y XVI. Su diseño corrió a cargo de Juan de Rosellet y construido por canteros vizcaínos en 1544.

El Archivo Municipal, es uno de los más importantes de Aragón y conserva valiosos documentos desde 1042 como el Libro de la Cadena, que está en mi biblioteca en una edición facsimil que adquirí en la librería anticuaria Creus de la calle de la Paja de Barcelona.

 

Mientras escribo en mi  biblioteca del “Rincón de las musas” de Biescas suenan los hermosos acordes de “Río Moldava” de Bedrich Smetana. A través de sus violines sigo el curso del río atravesando la fascinante ciudad de Praga; saltarín, sinuoso, retozón, denso… Los remotos sonidos de la calle quedan amortiguados, la cascada de música evocadora que traspasa las paredes se hace apenas audible. Involuntariamente me estremezco en la creciente penumbra.

 

MIS BIBLIOTECAS QUERIDAS

Las bibliotecas siempre me han parecido templos del saber, lugares mágicos, hay algo sobrenatural en ellas. Toda la sabiduría, el conocimiento, la tradición y la experiencia de las vidas pasadas se acumulan entre sus muros. Creo que los libros y las obras de arte poseen  un aura.

Fue mi amiga Sandrine, archivera de la Biblioteca Nacional de París,  gran amante de los libros y una gran viajera, quien dijo: como quien cuida de las tumbas de los muertos, yo cuido de los libros. Cada día abro uno o dos tomos, leo unas líneas o unas páginas, permito que las voces de los muertos olvidados resuenen en mi mente. Pasamos una semana en Dublín recorriendo sus bibliotecas.

Si alguna vez me quedase en alguna biblioteca antigua después del cierre, sola y a oscuras, podría ver brillar las estanterías como luces sobre los mástiles de un velero, podría apreciar el aura de los libros. También oiría su voz: un murmullo de páginas y un susurro de tinta. Estoy segura que los libros hablan y respiran y cuanto más antiguos son y más han reposado al amor del tiempo, más se perciben sus sonidos de vida y su espíritu. ¿Percibe un escritor fallecido que alguien está leyendo su libro? ¿Se estremece su espíritu con la ligera caricia de otra mente leyendo sus  pensamientos?

Las bibliotecas tienen una historia a lo largo de 4000 años, su vida corre paralela al nacimiento de la escritura y del libro.

Se cree que las bibliotecas nacieron en los templos de las ciudades mesopotámicas encargados de guardar los documentos que se escribían en escritura cuneiforme en tablillas de barro.

La historia del libro es fascinante y azarosa, En Egipto prefieren los libros ligeros escritos sobre papiro y guardados en grandes envases de madera. Los conservaban en “La casa del libro” situada en el interior de los templos y los escribas los copiaban en “La casa de la vida”, también en el interior de los templos. Se tiene noticia que en la antigua Tebas en el año 1300 a.C el faraón Osimandias mandó construir una biblioteca en su palacio y sobre la puerta grabó la frase “Medicina del alma“.

Los griegos  y los romanos usaban papiros que llamaban volúmenes y los guardaban en las bibliotecas como la de Alejandría. Cuentan que llegó a poseer más de 500.000 manuscritos. No hay muchos datos sobre las obras que se guardaban en esta biblioteca, solo pequeñas crónicas y comentarios de Galeno a Hipócrates.

Otra de las grandes bibliotecas fue la de Pérgamo. Parece ser que en esta biblioteca se guardaron como un gran tesoro y durante cien años, los manuscritos de Aristóteles, sin hacer ediciones y sin publicarse.

En las bibliotecas de la antigua Roma los libros se colocaban en estanterías o nidos. Cuando el códice sustituyó al volumen, se generalizó el uso del, armario

En la edad Media la cultura se refugió en los monasterios, donde los monjes copiaban la Biblia y las obras griegas y romanas de la antigüedad. Organizaban los scriptorium donde iluminaban y decoraban sus manuscritos sobre pergamino o pieles preparadas.

 

Me impresionó la Biblioteca del Trinity College  de Dublín donde se encuentra el manuscrito ilustrado del Libro de Kells, que contiene los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, considerado uno de los manuscritos más bellos del mundo. Se muestran también los libros de  Durrow y Armagh escrito a doble columna y es una de los ejemplos más antiguos del galeico escrito.

En el piso superior bajo la magnifica bóveda del salón largo se encuentra una rara  primera edición de la Divina Comedia.

 

La  Chester Beatty Library consta de 2 plantas y el acceso se encuentra en los jardines del Castillo.

En la galería de la primera planta  presenta  una introducción a la vida del coleccionista y mecenas  Chester Beatty.

En esta galería se exponen extraordinarias piezas de arte del mundo occidental, del mundo islámico  y de Asia oriental, África del Norte y Europa. Excelentes colecciones de libros chinos realizados en jade,”inro” japoneses los diminutos recipientes para guardar sellos y medicinas. Manuscritos iluminados persas, europeos medievales y renacentistas, excelentes ejemplares de libros impresos europeos, encuadernados e ilustrados, y refinados ejemplos de  caligrafía pertenecientes a todo el mundo.

La sala de exposición del segundo piso está dedicada a las grandes religiones del mundo, el Judaísmo, Cristianismo, Islam, Budismo e Hinduísmo. Distintos programas audiovisuales exploran la peregrinación musulmana a la Meca, las vidas de Jesucristo y Buda y ritos, como el nacimiento, el matrimonio o la muerte según las distintas creencias.

Destacan especialmente los espléndidos ejemplares del Corán fechados entre el siglo IX y el XIX d.C; antiguos y bellísimos papiros egipcios, entre ellos el famoso Poema de Amor Egipcio datado en torno al 1100 a.C, y que tal  vez era cantado y bailado a dos voces; y algunos de los más antiguos Evangelios y otros escritos del Nuevo Testamento fechado alrededor del 200 d.C. La colección de escritos del Nuevo Testamento es una importantísima fuente documental del primer Cristianismo y los manuscritos del Corán representan una de las más refinadas expresiones de la caligrafía y la iluminación islámica. También se exponen excelentes ejemplares de pintura china y japonesa en formato de rollo y otros objetos religiosos de China, Japón, Tibet y del sur de Asia.

Termino la visita en un bello y recoleto jardín situado en el tejado, sobre las salas, rodeada de flores y el cielo cubierto de nubes.

Antes de abandonar la exquisita biblioteca, recorro la tienda del museo y entre libros de arte, reproducciones, objetos y  recuerdos, me conformo con una sencilla reproducción del “Poema de Amor Egipcio” .

 

En la Biblioteca Marsh, nos recibe la Bibliotecaria, Mis Luisse, una señora encantadora –La biblioteca, dice –tiene el orgullo de ser la  más antigua del país, abierta en 1707 y prácticamente no se ha modificado. Entre sus estantes de roble oscuro con faldones bellamente esculpidos y rotulados y por encima una mitra, alberga unos 25.000 volúmenes.

Me sorprenden tres elegantes alcobas o “jaulas” donde cuenta la historia que  se encerraba a los lectores que deseaban consultar libros raros. Es un ejemplo magnífico de biblioteca de eruditos del siglo XVII.

Antiguamente-continúa – muchos libros estaban unidos con una cadena atada a los estantes, previniendo el éxodo a manos ajenas.

Su fundador, fue el arzobispo Narcissus Marsh. Entre sus fondos, destacan los incunables, alrededor de trescientos manuscritos (algunos del 1400), mapas antiguos y toda clase de libros que datan de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre sus tesoros, está la colección de Cicerón “Cartas a sus amigos”, en la edición milanesa del año 1472.

Hay cuatro colecciones principales y una gran colección de obras litúrgicas, misales, breviarios, libros de horas del uso Sarum, Biblias impresas en casi todas las lenguas, libros de teología y polémicas religiosas. También  libros de medicina, de derecho, ciencia, viajes, navegación, matemáticas, música y literatura clásica.

La colección más importante es la biblioteca de Edward Stillingfleet, (1635-1699) obispo de Worcester que contiene libros impresos por algunos de los primeros tipógrafos ingleses, Siberch, Wolfe, Pynson. De esta colección destaca un salterio impreso por Richard Pynson en Londres en 1524 que tiene empastado en el interior de la cubierta una indulgencia emitida por Thomas Wolsey y el cardenal Campeggio. La encuadernación es original, decorada con la rosa de los Tudor y con hojas de viña.

El arzobispo Marsh cedió sus libros a su biblioteca. Se interesó por la ciencia, matemática y música, libros en lengua hebrea, árabe, turca y rusa, estos últimos ejemplos raros e interesantes de la primera imprenta rusa. También se ocupó de la preparación para imprimir la traducción al irlandés del Antiguo Testamento del obispo Bedell. Se publicó por primera vez en Londres en 1685. Dos de estos tomos se muestran en la biblioteca.

La tercera colección es un legado del doctor Elias Bouhéreau, refugiado hugonote y primer bibliotecario. Sus libros se refieren a la teología y la controversia protestante. Hay ejemplos bellísimos de la primera imprenta europea.

Entre los manuscritos de música se incluyen cancioneros para varias voces del siglo XVII y un exquisito libro de música cifrada para el laúd de finales del siglo XVI.

 

También recuerdo nuestro viaje hasta la abadía gótica benedictina de San Michel, en la Normandía francesa encaramada sobre un  peñón casi en medio del mar, llamada también “Cité des livres” por la riqueza, variedad y diversidad de sus textos tanto sagrados como profanos y la apertura de la biblioteca a los movimientos del pensamiento de su tiempo con bellos ejemplares de San Agustin, Aristóteles y Abelardo. Posee 199 manuscritos sobre pergamino conservados en el Scriptorial de Avranches.

La entrada al Scriptorial de Avranches es un viaje al mundo maravilloso del libro medieval. Hay salas dedicadas a la fabricación de manuscritos, reuniendo los útiles y los materiales usados por los copistas y los iluminadores y donde nos enseñaron el estudio de los pergaminos, el empleo de las plumas de ave o de cuerno de buey, la diversidad de tintas, de pigmentos y la utilización de pan de ángel.

Libros iluminados  durante la época de la Ilustración  con los retratos de los autores preferidos por los artistas. En las primeras páginas, “San Agustín, contra Faustus”: San Agustín apoyado sobre un tapiz volador con el libro sobre las rodillas y mirando al ángel que le presenta los libros sagrados,  fuente de su inspiración. El  artista se caracteriza por su discreción, sencillez,  pulcritud y claridad del trazo. La imagen medieval debe “hablar” a los iletrados y los artistas conocen perfectamente los códigos de las posiciones y gestos de los representados; “San Ambrosio escribiendo bajo inspiración divina” indicando con  el extremo de su pluma  su tratado “Des bienfaits de la mort”.

 

Recuerdo con gran afecto mi visita a la  La Biblioteca Medicea Lorenziana construida en el claustro de la basílica de San Lorenzo en Florencia. Es una de las más importantes de Italia y las escaleras son obra de Miguel Ángel. Conserva más de 11.000 manuscritos, papiros, incunables, libros de astronomía y matemáticas que se exhiben abiertos en primorosos vitrinas.

Terminaré mi viaje en la Biblioteca Universitaria de Estense, en Módena donde se conserva La Biblia de Borso, llamada también Breviario Ercole.

Representa el apogeo de la pintura ferraresa y uno de los puntos culminantes de la iluminación de manuscritos del Renacimiento italiano. Fue encargada por Borso de Este (1413-1471), el primer duque de Ferrara, con la intención de demostrar el esplendor de la casa de Este, que en aquel momento competía con Florencia y con la corte de los Medici. El manuscrito se terminó entre 1455 y 1461, al mismo tiempo que Johannes Gutenberg estaba produciendo la primera Biblia impresa con tipos móviles.

Estábamos solas y la bibliotecaria nos hizo el regalo maravilloso de abrir la urna de seguridad y protectora y con manos amorosas y apasionadas, nos mostró uno de los libros más bellos del Renacimiento, fue un momento emotivo, las lágrimas de emoción velaban mis ojos.

Los libros con las hojas cerradas, posados sobre los estantes, son mariposas que esperan pacientes el momento de elevar su vuelo y desplegar, en la magia de sus alas el saber de todos los mundos posibles.

Han transcurrido siglos desde las páginas de arcilla, de papiro, de pasta de vegetales prensados, de viejos retales de tela, de madera, hasta la revolución de Gutenberg y su descubrimiento de la imprenta. Hoy estamos en plena metamorfosis y evolución, los libros mariposa convertidos en gusanos de luz centellean palabras en pantallas luminosas.

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