Cultura y Sociedad - 19/12/18

Nombres propios: Forcadell, Antón, Melero

Diversas circunstancias recientes han puesto en el candelero a tres muy queridos amigos en Andalán: Carlos Forcadell, Antón Castro y José Luis Melero, cuyas figuras y obras glosamos, felicitándoles efusivamente por los homenajes que han recibido.

 

Carlos Forcadell, Tejiendo redes de historia.

La jubilación, y su paso a profesor emérito, del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Carlos Forcadell proporcionaba la oportunidad para hacer un repaso de su trayectoria como historiador. Organizado en su homenaje por sus discípulos y colegas Carmen Frías, Pedro Rújula y Alberto Sabio, tuvo lugar un encuentro en el que participaron el Rector y un grupo de prestigiosos colegas entre los que destacamos a Pedro Ruiz Torres, Ramón Villares, José-Carlos Mainer, Ismael Saz, Isabel Burdiel, Luis Castells, Sisinio Pérez Garzón, Manuel Montero, Elena Hernández Sandoica, Manuel González de Molina, María Cruz Romeo, y de su grupo, además de los citados, Miguel Ángel Ruiz Carnicer, Carmelo Romero, Ignacio Peiró, Gema M. Espronceda y los casi “nietos científicos” Alares, Maza, Sanz, Goyanes y Yusta.

En la convocatoria se hacía referencia a tres de sus facetas más destacadas. La primera de ellas su condición de docente y de director de investigaciones. La segunda su trabajo en campos tan diversos como la historia social, la historia de Aragón, la historia económica o la historia de la historiografía. Finalmente, su condición de gestor con capacidad para formar equipos de trabajo y desarrollar proyectos. En definitiva, un intento de establecer las líneas maestras en la actividad de un historiador clave para el desarrollo del contemporaneísmo español actual.

Querían, así, los convocantes, “defender la coherencia de una trayectoria académica en que “las aportaciones de Carlos Forcadell ensayan variadas fórmulas y utilizan distintas perspectivas, unas veces centrándose en lo económico, las más en lo social, lo cultural o lo político; hacen gala de una diversidad sobrevenida y de un saber enciclopédico, no tanto de un recorrido lineal concienzudamente predeterminado desde el principio. Siempre ha entendido Forcadell la labor profesional como la suma de esfuerzos individuales y de redes de relaciones que la refuerzan, de ahí que buena parte de su investigación la haya emprendido y desarrollado en el marco de asociaciones de historiadores (Sociedad Española de Historia Agraria, Asociación de Historia Contemporánea, Historia Social, etc.) que han nutrido su identidad como “autor” y su devenir profesional”.

Quien aquí firma, durante casi medio siglo compañero y amigo suyo en mil tareas académicas y culturales, participó en el acto de clausura, una conversación con él sobre“El oficio de historiador”.Y, como se trata de un artículo que parece casi nadie ha leído, se permite añadir lo que escribió en la pamplonesa revista Huarte de San Juan, nº 23, de 2016

 

 

 

Antón Castro, un gran agitador cultural.

Para conmemorar los 40 años de la llegada de Antón (que él mismo recordaría en un billete emotivo en el Heraldo), unos setenta amigos (toda la cabida posible en la ya mítica Casa Emilio) se reunieron en su entorno, mostrándole todo el respeto profesional y el cariño personal que le tienen. Ellos, y otros muchísimos no convocados por ese limitado aforo. En cambio, uno, limitado por sus escasas fuerzas, acabó fallando. Por eso tengo especial empeño en recordar aquí, remitiendo a esas fechas, las muchas veces que Antón ha sido “homenajeado” en estas páginas. Anoto apenas una frase en cada una. Allí se puede buscar el resto, una casi biobibliografía.

17-01-10: Mi blog preferido es el de Antón Castro

22-12-10:Antón Castro, con la dulzura e inteligencia que sabe ponerle a todo lo que pasa por sus manos, ha escogido, cuidado, introducido, una gavilla de las principales canciones de José Antonio Labordeta, en Mar de amor

30-03-11: Antón Castro acaba de publicar uno de sus libros más personales, delicados, divertidos, camino de perfección. Algo tan leve e íntimo como “El paseo en bicicleta”,

04-10-11:Celebramos la reedición de excelentes relatos de Antón bajo el título Testamento de amor de Patricio Julve

18-01-12: Han borrado Borradores, uno de los esfuerzos mayores de la cultura audiovisual española, un programa muy barato, prestigiado

13-04-12: “Versión original”, el libro que acaba de publicar en Sevilla, en Ediciones de la Isla de Siltolá, ha sido presentado y leído en voz alta allí, en Coruña y en Barcelona, con expectación y mucho respeto.

25-09-12:Cariñena, un nuevo gran libro de Antón Castro

30-09-13:Antón Castro, Premio Nacional de Periodismo Cultural

10-04-15:Antón Castro ha logrado sintetizas con mano maestra los aspectos más significativos del universo personal, social y literario de Tomeo

30-04-15: 500 números de Artes & Letras

13-05-16: un primoroso libro, El musgo del bosque, en que mezcla recuerdos y sueños, poemas y ensayos biográficos, rumores de viento y de personas

08-06-16:El periodista Antón Castro y el fotógrafo Andrés Ferrer han publicado un bellísimo, importante libro,  “Zaragoza inadvertida”,

23-03-17: un día Antón Castro liberará fuerzas y, antes de los 60 que se acercan, además de tres docenas de agavilladas entrevistas, libros de viaje, historia, personajes, cuentos para niños, literatura en gallego, poesía, glosas fotográficas y otros bestiarios, escribirá varias grandes novelas,

19-11-17: Una auténtica joya, que nos alegra mucho porque no solemos ya, ay, leer libros infantiles, es “El tango de Doroteo”, de Antón Castro (cuyo libro “Golpes de mar”, segunda edición maravillosamente aumentada, ya reseñado aquí por Ricardo Lladosa, nos deleitó el verano gallego)

22-03-18 Antón Castro y el naturalista, escritor y fotógrafo Eduardo Viñuales presentaron no ha mucho el libro “Excursiones a lugares mágicos”

 

Antón Castro, foto de Aparagon.org

 

 

José Luis Melero, lector incorregible

En efecto, el conocido bibliófilo, ensayista y crítico literario, ha publicado (y sus amigos lo han celebrado como una consagración definitiva en las cumbres de la cultura aragonesa), un nuevo volumen, acta y síntesis de sus semanales columnas en el suplemento Artes&Letras del Heraldo de Aragón, que dirige precisamente Antón Castro. Recoge aquí 120 artículos publicados entre 2015 y 2018, que leímos fielmente todos los jueves, y, como suele suceder en estos casos, releemos con gozo, y con el asombro de encontrar nuevos tonos y aires, de corrido.

Se sabe o cree “escvritor de pocos lectores. Pero tal vez de los mejores”. Anda melancólico y se ve camino de una elegante excentricidad y ya con el cuerpo lleno de cicatrices mercantiles cuando cae en tentaciones prohitivas… o se pasa de tacaño. Las valen sus quijotes,

Sus viajes, muchos acompañando a su catedrática esposa a tribunales por toda la Epaña que tiene librerías anticuarias (la Sevilla de Cernuda, la Segovia de Machado), le han llevado también a Dublín tras los pasos de Joyce, a Oporto por sus librerías.

Además de frecuentar cada vez más autores lejanos (Joyce y Proust, y las escritoras Karen Blixen y Virginia Woolf, a españoles como Machado, Cernuda, Lorca, Baroja, Alberti, Sender, Blas de Otero o el portugués Miguel Torga), evoca algunos de los grandes (aunque no muy conocidos y estudiados) aragoneses como Julio Calvo Alfaro, los Arana, Seral, los más recientes Julio Antonio Gómez, Moncada, Ildefonso, Fernando Ferreró, Rosendo Tello, Alfredo Castellón, y otros muchos. Y salen, cómo no, los grandes amigos: Ignacio Pisón, Luis Alegre, José Luis Acín, Ángel Artal… Y no puede evitar hablar de buen fútbol, con lo que sufre con el Zaragoza, o de jota y joteros (su amor a Iranzo), de toros, de cine. Y hace historia al hablar de libros (que siempre lee y anota, no como otros bibliófilos de pega), de la Jaca de 1930, y muchos momentos de la vieja Zaragoza, sus viejos catedráticos y esos venerados personajes decimonónicos o no (Bruil, Braulio Foz, Gil Berges, Costa, Bescós, Matheu, Sasera, Moneva…), sus bibliotecas (como la de Roda en San Carlos), historias de “bibliópatas” y eruditos de todo signo. Y muchas historias aragonesas que conoce de propio. Lo dicho: un disfrute total para esos no sé si pocos, pero entusiastas lectores sobre la cultura en todos sus registros.

 

Melero, foto de El Juego de la Taba

 

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