Historia y Política - 06/01/19

El Cartismo

En la década de los años treinta del siglo XIX los líderes del movimiento obrero británico consideraron que era insuficiente la lucha por mejoras laborales, y que eran necesarias reformas políticas. En 1831, durante la campaña para reformar la ley electoral, Lovett reclamó el sufragio universal. Esta pretensión se basaba en que si los obreros producían la riqueza del país tenían derecho a participar en la vida política.

Disturbios cartistas (Wikipedia)

En mayo de 1838 un grupo redacta un documento que ha pasado a la Historia. Se trata de la “Carta del pueblo”. En dicho texto se reclama el sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad para ser miembro del Parlamento, es decir, para ser elegido, la inmunidad parlamentaria, y que las circunscripciones electorales fueran iguales, ya que se primaban las rurales frente a las urbanas, que tenían más población. El movimiento cartista estaba considerando que sin reformas políticas no se producirán los cambios sociales pretendidos.

El movimiento cartista no era homogéneo. Hay una tendencia más moderada, la que defendían Lovett y Robert Owen. Sus pretensiones eran más económicas; propugnaban la organización de cooperativas de producción y la supresión de los intermediarios. Otra tendencia, la defendida por O’Brien o por O’Connor, se inclinaba más por la lucha política, por los mítines y por la huelga. Los primeros buscaban más el entendimiento con las clases medias, frente a los segundos.

En 1839 se celebra en Londres el primer Congreso Cartista, y vencen las posturas más radicales: huelga general, protestas y presiones para conseguir los fines del movimiento. El gobierno británico reacciona ante el miedo a una huelga general, y decide emplear el ejército, además de detener a los líderes y permitir la formación de unidades cívicas armadas. Esta situación provoca una grave tensión entre las dos tendencias del movimiento cartista.

En 1842 hay nuevos intentos de presión, pero terminan en fracaso, también.

La conclusión que se puede sacar de todos estos acontecimientos era que la clase obrera aislada no podía conseguir las reformas políticas necesarias para democratizar el sistema inglés.  A partir de entonces se tenderá a buscar la alianza con algunos sectores de las clases medias. Pero, no cabe duda, que el cartismo, a pesar de su fracaso, permite comprobar que es el primer ensayo de organización política obrera. Pero, además, sus reivindicaciones, con el tiempo, triunfarían.

Podemos consultar una obra clásica: Gian Mario Bravo (1976), Historia del socialismo: 1789-1848, el pensamiento socialista antes de Marx, Barcelona.

 

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