Publicaciones - 17/01/19

Todo o nada

Sí algo nos ha enseñado la historia, a través de los siglos, es que la ambición del hombre, no conoce límites. Muchos fueron los personajes históricos que ambicionaron el poder: Por poner algunos ejemplos recordaremos a Napoleón Bonaparte, que extendió su poder desde su Francia natal, al resto del mundo, el griego Eróstrato, que tuvo la ambición de volverse célebre por medio de la destrucción del Templo de Artemisa o Julio César, y su violento ascenso al poder. Pero sí hay un lugar, dónde las luchas descarnadas por el poder han hecho correr ríos de tinta y de sangre a la vez, ese es sin duda alguna Roma. La historia la cuentan los vencedores, esa ha sido siempre una gran verdad, pero esa historia, la han escrito siempre hombres, como si fuera sólo la historia de los hombres y no, como es, en efecto, la historia de todos los seres humanos. A veces, de algún rincón reprimido de la historia oscura, esa que no se cuenta, vuelven a la luz personajes  que, involuntariamente han sido olvidados,  gracias al escritor Santiago Posteguillo, se recupera la figura esencial de Julia Domna, la mujer del augusto Septimo Severo, hija de un rey-sacerdote del culto al dios del sol El-Gabal, que en sólo diez años pasó de ser una desconocida adolescente de la ciudad siria de Emesa (la actual Homs) a emperatriz de Roma.

En Yo, Julia, que así se titula la nueva novela de Posteguillo, título que  trae a la memoria el  Yo, Claudio, de Rupert Graves, autor que ha sido una influencia fundamental en la obra de Posteguillo, como él mismo reconoce, se nos presenta un personaje femenino tan formidable como el propio Trajano, que se abre paso en un mundo masculino dónde las traiciones, intrigas, luchas, celos y engaños serán una constante a lo largo de toda la novela. La novela abarca cinco años del 192 d.C. al 197 d.C., y está narrada en tercera persona en su mayor parte por Elio Galeno, médico de emperadores y erudito griego. Galeno esboza un retrato de gran hondura psicológica, sobre los conflictos de género en las esferas de poder, a través de cinco personajes: Cómodo, Pertinax, Juliano, Nigro y Albino, que funcionan como una suerte de peldaños por los que irá ascendiendo la protagonista, hasta conseguir su objetivo.

Entretener, equilibrio y verosimilitud, estos deberían de ser los tres pilares de la novela histórica actual, en cada uno de los cinco extensos capítulos de la novela, el autor, sabe dar agilidad a la narración. Nos encontramos con una novela extensa y capítulos breves que, a través de un lenguaje fluido,  consigue no aburrir al lector, a pesar de los latinismos y de la jerga especializada sobre armas, unidades y formaciones militares romanas- hay dos grandes batallas, la de Issos y la  de Lugdunum, que  no entorpecen para nada la lectura-. Por norma general el autor, resulta bastante convincente, sin mostrar aparentes defectos, pues la novela  está muy documentada.

En esta ocasión, la obra ganadora del Premio Planeta 2018 describe a una mujer propiamente de su época, el Imperio Romano, lo que es de agradecer para el lector actual. Julia es una mujer hecha para conseguir sus planes y crear una dinastía. Forjada en una tierra caracterizada por la dureza del desierto, había desarrollado una inteligencia pareja a un carácter decidido y firme. La primera le sirvió siempre para adelantarse a sus enemigos, y como en el ajedrez, ir varias jugadas por delante de cualquier jugador. El segundo hizo de ella una persona serena ante los peligros y vicisitudes, valiente siempre. Los demás, sus enemigos eran tan violentos o más que ella y, simplemente, no supieron contrarrestar la energía de una mujer indómita que, además, tuvo la habilidad de, una vez desposada  con uno de los candidatos a la púrpura imperial, saber apoyarlo y ayudarlo en todo momento en pos del fin común de esposa y marido  de dominar el imperio. La belleza define constantemente al personaje, mientras que la inteligencia tiene que ganársela frente a sus enemigos- sólo Juliano, es consciente de la inteligencia y de la difícil contrincante que es Julia en realidad- clichés que el autor pretende romper a lo largo de la novela. Si hubiera que ponerle algún pero a la novela, sería que  se ensalza demasiado al personaje, sin mostrar aparentes defectos, algo que, por otro lado,  ya vimos en la trilogía de Trajano.

Una novela que nos enseña como el amor es un lazo indestructible, que unió  a un hombre y una mujer y los convirtió en leyenda.

Santiago Posteguillo. Yo, Julia. Editorial Planeta. Barcelona, 2018. 687pgs

 

 

 

 

 

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