Historia y Política - 14/03/19

El reconocimiento internacional del PSOE en 1912

El IX Congreso del PSOE, celebrado en el mes de octubre de 1912 en Madrid, tuvo una dimensión internacional que no se había producido anteriormente, aunque siempre hubo mensajes de felicitación y apoyo de partidos socialistas en anteriores Congresos. Pero la gran novedad del celebrado en 1912 tuvo que ver con la participación de delegados extranjeros en la sesión inaugural.

Pablo Iglesias

Efectivamente, en dicha sesión, presidida por Largo Caballero, participaron representantes del socialismo portugués y del francés. Al parecer, iba a asistir el destacado socialista belga Vandervelde, pero excusó su presencia

Canella, representante del Partido Socialista portugués, expuso las vicisitudes del Partido, y lo que consideró la marcha equivocada que durante un tiempo había observado el movimiento obrero en Portugal, aunque en los últimos tiempos parecía, siempre según su opinión, que los trabajadores portugueses habían entendido que solamente en los socialistas podían encontrar el camino para mejorar su condición.

En su discurso también agradeció el apoyo de los socialistas franceses a los portugueses, dada la presencia de los representantes del socialismo galo.

En el acto participó Renaudel, redactor de L’Humanité. De su intervención habría que destacar su opinión acerca del fracaso de los “partidos burgueses” en sus relaciones con el proletariado, aludiendo al caso francés. Insistió en la importancia del protagonismo de los propios trabajadores en su emancipación, punto básico del socialismo, además de realizar un análisis de la lucha de clases y de la revolución. Lo interesante reside en el hecho de que expresó que a los socialistas de los países latinos se les había acusado de olvidar estas cuestiones, es decir, los principios del materialismo histórico, dejándose llevar por una especie de temperamento meridional, pero eso no era así en su opinión, como lo demostraría la posición de los socialistas franceses y españoles en relación con Marruecos en los Congresos de la Internacional de Copenhague y Stuttgart. Después realizó alegatos sobre la fuerza del proletariado en Europa.

Fue el propio Pablo Iglesias el que se encargó de contestar y saludar a los representantes extranjeros. El viejo líder español quería dejar claro que el socialismo español no estaba solo, y que no era despreciado por su supuesta pequeñez por parte de los socialistas de otros países, como opinaban sus enemigos, quedando demostrado en este acto. Pablo Iglesias explicó el nacimiento del PSOE, y su situación presente, aludiendo a la alianza con los republicanos. A pesar de que consideraba que el Partido no era una fuerza grande numéricamente, sí era la formación política mejor organizada de España, precisamente porque sus componentes estaban dispuestos a todo “acto de abnegación”, desinterés y compañerismo, en defensa de un ideal.

Pero, además, de demostrar que no era tal la soledad internacional del PSOE, quería dejar claro que el socialismo español estaba dispuesto a ofrecer su ayuda a los socialismos de otros países.

Hemos trabajado con el número 1382 de El Socialista.

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