Cultura y Sociedad - 10/05/19

Postal escrita en Paris por Ramón Acín en 1926

El 30 de junio de 1926 Ramón Acín escribió en París para Emilio Ostalé Tudela una postal fotográfica que dirigió a la sede del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (SIPA). El remitente apuntó los datos del destinatario en la mitad izquierda del reverso y ocupó la derecha con once líneas que por su concreción recuerdan a un telegrama mientras revelan cierto grado de frialdad afectiva: “Recibidas tus líneas. Te agradeceré remitas mi cartel a mi pariente D. Juan José Royán, médico dentista Coso 32- Zaragoza que él me lo guardará hasta mi regreso- Dí a Cativiela (D. Eduardo) que recibí los dibujos de Ansó, otro día le escribiré con más tiempo”. La postal reproduce en el anverso una vista panorámica de París, tomada desde la catedral de Notre Dame, en cuya parte superior Acín escribió en dos líneas la despedida y la fecha: “Te saluda atentamente R. Acín”; “París 30 Junio 1926”.

Emilio Ostalé, perito agrícola, corredor de fincas colegiado, y crítico de arte, desempeñaba en 1926 las tareas de Secretario General de la recién creada Junta del Centenario de Goya en la que los artistas aragoneses eligieron como sus representantes al escultor José Bueno y a Ramón Acín. Fue convocado un discutido concurso de carteles que finalizaría en fracaso, en el que el artista oscense participó con un boceto presentado con el lema  “Goya, padre del humor” que no fue elegido. Desconocemos la comunicación de Ostalé remitida a París a la que  Acín respondía ahora señalando el destino de aquella obra cuya parte inferior, ocupada por el texto que anunciaba la celebración, repintó en 1930 para aprovecharla como cartel de su exposición particular en el Rincón de Goya.  Ostalé publicó en el diario La Voz de Aragón del 3 de julio de 1926 un artículo bajo el título “El concurso del cartel del Centenario de Goya” donde describía, sin nombrar a los autores, tres de los carteles presentados al concurso, entre ellos el de Acín.

Juan José Royán Laiglesia, médico odontólogo nombrado por Acín receptor zaragozano de su cartel, tenía establecida una clínica dental en Coso 32, principal. Era hijo de Martín Royán, hermano de Rita Royán, abuela materna de Ramón Acín.  Royán fue amigo y compañero de promoción médica en la Facultad zaragozana de Alfonso Gaspar Soler, también víctima del horroroso verano oscense del año 1936, cirujano que, curiosamente, había salvado la vida a Francisco Franco en la Guerra de África.

Mayor relación mantuvo la familia Acín Aquilué con otro de sus parientes de aquella rama materna: Hermenegildo Gorría Royán, hijo de Josefa Royán, la hermana de Rita, ingeniero agrónomo e ingeniero industrial que poseía, además, un doctorado y varias licenciaturas universitarias, fue presidente del Centro Aragonés de Barcelona, afín a ideales costistas y aragonesistas a quien Ramón Acín se refirió muy elogiosamente en público y a través de la prensa en alguna ocasión. Junto con Santos Acín Mulier, padre de Ramón, y Enrique Rallo Campuzano, miembro de una familia zaragozana de agentes de negocios municipales y particulares, fundaron la Sociedad Gorría, Acín y Rallo, importante empresa de trabajos topográficos y catastrales con sedes en Madrid, Huesca, Teruel y Zaragoza de la que fue gerente Santos Acín Mulier. La Dirección General de Obras Públicas, autorizó en 1879 a la empresa Gorría Acín y Rallo la realización de proyectos ferroviarios en el Bajo Aragón, Fraga, y Gallur y en 1881 publicó en Madrid un Proyecto de Riegos para Caspe y Chiprana. Parte de las hojas de un álbum del archivo de Gorría, Acín y Rallo fueron reutilizadas por Ramón Acín para realizar algunos de sus dibujos según publicó en 1988, en el número 5 de la revista Artigrama, Manuel García Guatas: Un álbum de proyectos de edificios públicos del siglo XIX.

Eduardo Cativiela pertenecía a una familia de comerciantes zaragozanos de ascendencia ansotana, formaba parte de la Junta del Centenario y era miembro destacado y secretario de la primera junta directiva del SIPA que se había fundado en 1925. Muy interesado en asuntos relacionados con Ansó tuvo participación fundamental en la creación del Museo Etnográfico “Casa ansotana” situada en la entonces denominada plaza de Castelar. Desconocemos detalles del destino en Paris de “los dibujos de Ansó” que posiblemente no agradaron a Cativiela y formaban parte del conjunto de dibujos y apuntes realizados por Acín en 1923 y 1924.

Ismael González de la Serna y Ramón Acín. París,1926

El mismo 30 de junio Ramón remitió también otra postal fotográfica a su esposa Conchita Monrás, que la wew de la Fundación Ramón y Katia Acín permite contemplar y leer, donde escribió: “…Creo que con el nuevo aspecto que ha tomado lo de los cuadros la marcha no la haré  tan pronto: de todos modos con el dinero que reciba haré las compras y guardaré para el viaje”. Este texto sugiere la formulación de otros interrogantes: se refería a la venta de los dibujos y bocetos de Ansó devueltos por Cativiela?; o pintó cuadros en Paris que le permitieron permanecer en esta capital más tiempo del que había previsto inicialmente?

Ramón Acín disfrutó de su primera estancia en la capital francesa durante buena parte del verano de 1926 cumpliendo un antiguo deseo que había quedado aparcado en Barcelona en 1913. Este viaje inicial le permitió conocer personalmente a destacados componentes de las vanguardias, cultivar la amistad con el pintor Ismael González de la Serna y reencontrarse con Luis Buñuel. El calandino residía entonces en París donde recibiría y realizaría el encargo oficial, por parte de la Junta del Centenario, de escribir el guión para el proyectado film biográfico dedicado a Goya, proyecto finalmente suspendido en 1927. No resulta difícil suponer que en las frecuentes reuniones en el café La Rotonde saldrían a relucir las críticas a los responsables de la programación del centenario de Goya, cuyos criterios no compartían Acín ni Buñuel, de la misma forma que no faltarían alusiones a conocidos o amigos comunes, entre ellos, Rafael Sánchez Ventura, José Ignacio Mantecón, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca o Pepín Bello. El viaje a París de Ramón Acín en 1926, independientemente de los motivos que lo impulsaran, favoreció la captación de nuevas influencias artísticas y señaló una inflexión en las características de su obra plástica que luego solo podría desarrollar durante diez años.

Las mismas causas políticas del trágico final de la vida de Ramón Acín determinaron durante largas décadas que el conocimiento público, tanto de su obra como de los valores humanos que prodigó, permaneciera muy restringido. La “Exposición de Ramón Acín (1888-1936)” celebrada en Huesca en 1982, patrocinada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, elaborada por Manuel García Guatas con la inestimable colaboración de Sol y Katia Acín, representó la aportación más relevante, entre las realizadas hasta entonces, a favor de la recuperación de aquella oculta memoria. Luego seguirían otras exposiciones que contaron con mayores medios, y una cantidad considerable de artículos en catálogos, libros colectivos o de amplio espectro biográfico, revistas o diarios, y algunas obras dedicadas a Ramón Acín con carácter exclusivo como las publicados por Miguel Bandrés (1987), Sonya Torres (1998), Mercè Ibarz (1999) o Carlos Mas y Emilio Casanova (2015), todas precedidas por Vida y muerte de Ramón Acín, de Felipe Alaiz.

La tarjeta postal escrita por Ramón Acín en París en 1926 fue adquirida recientemente en el mercadillo dominical zaragozano de la Plaza de San Francisco, y constituye un nuevo elemento en la valiosa fuente de datos elaborada por Emilio Casanova y Jesús Lou en el DVD interactivo Ramón Acín. La línea sentida (Zaragoza, 2004), ampliada luego en la wew de la Fundación Ramón y Katia Acín (www fundacionacin.org).

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