Cultura y Sociedad - 15/06/19

Gonzalo M. Borrás, tiempo de reflexión

Gonzalo Máximo Borrás Gualis, como a él le gustaba ser “escrito”, fue sobre todo una mente fértil, un acogedor de novedades, un impulsor y un admirador del tesón. Toda iniciativa era atendida, considerada y apoyada. Su mundo eran las ideas, la creación de imágenes, de proyectos que no siempre cuajaron porque, a veces, las circunstancias y la comprensión ajena no le acompañaron. Conocí de sus alegrías, de sus ilusiones, y también de algunas de sus frustraciones, hasta de sus amarguras, raramente admitidas y asumidas como el precio del éxito. Detestaba la mediocridad y le dolían la incomprensión y la pérdida de amistades añejas. Se conducía con seguridad, con vanidad confesada, consciente de su valía y de aquello que era importante.

Cuarenta años de colaboración intermitente forjaron una relación personal peculiar que apenas precisaba de comunicación verbal, ni siquiera en los desencuentros, que los hubo. Fomentaba la iniciativa, discurría y esparcía ideas, motivaba. Era crítico, preciso, irónico, independiente, exigente, ameno y atractivo. Con virtudes y defectos fue otro ilustre cuyas ideas no fueron arropadas adecuadamente por Aragón. Dos proyectos, de entre los muchos que concibió, destacaron entre los arrumbados: El Museo Goya y el Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo.

 

 

Después de la inauguración del Museo Goya Colección Ibercaja, escribió en Andalán: “Entre todos los aragoneses hemos dejado morir aquel proyecto ilusionante (o ¿era ilusorio?), que proponía la creación de un Museo Goya en Zaragoza”… Y lamentaba que hubiese faltado el liderazgo político para llevar adelante este ambicioso proyecto. El segundo, quizá su proyecto más querido, el efímero Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, en cuya singladura le acompañé por insistente requerimiento suyo, respondía a una antigua aspiración que, este sí, se plasmó en una prometedora realidad malograda prematuramente.

Quiso culminar su obra más representativa, el Mudéjar aragonés, con la exaltación de su origen, el palacio de la Aljafería. En pleno segundo período de restauración, Borrás propuso la creación de un patronato para su conservación y un centro de estudios como la Alhambra o Madinat al-Zahra. El I.E.I.O.P. se estructuró en tres unidades de investigación, dirigidas por J. Cunchillos, F. Corriente y G. Borrás, dedicadas a la investigación y el conocimiento de la cultura islámica y del Oriente Próximo, con especial incidencia en el arte andalusí del siglo XI y atención prioritaria a la Aljafería. En 2002, se inauguró el Instituto y Borrás, por dimisión de Cunchillos, fue nombrado director, cargo en el que fue renovado en 2006 y en el que cesó en 2009 tras su jubilación.

En la Memoria 2002-2007 se relacionaron las actividades científicas realizadas en el Instituto. Sin embargo, la crisis económica y el proceso de reordenación interna que le convirtió de Organismo Público de Investigación en la actual Agencia Estatal de Investigación, obligó al C.S.I.C. a una reorganización de sus centros. Una supuesta falta de perfil científico la calificó Borrás como una ofensa intelectual y la posibilidad de desaparición como lamentable. En abril de 2010 Borrás dijo que el Instituto, a pesar de su corta existencia, ha aportado ya a nuestra sociedad un legado nada desdeñable que se concreta en publicaciones científicas y de difusión cultural con diferentes líneas de actuación que van desde las “Lecciones de la Aljafería” hasta la colección “Conocer Alandalús”.

Advertía que su configuración administrativa como Instituto de Investigación Mixto no sería válida para el futuro, lo que obligaría a aplicar otro modelo y a considerar, además, la presencia patronal del Gobierno de Aragón.

Por otro lado, el traslado de los investigadores de la Unidad de Próximo Oriente Antiguo a la Unidad en Madrid, forzado por la reunificación de centros del C.S.I.C., indicaba que la solución habría de venir de la Universidad zaragozana y de las Cortes de Aragón, cuya voluntad fundacional ha promovido este Instituto que sería impensable sin el impulso de su patrono principal y fundador.

 

El 14 de septiembre de 2011, Heraldo anunció la desaparición del I.E.I.O.P. Nueve días después, Borrás, su inspirador, escribía en Andalán a modo de epitafio:

“El I.E.I.O.P. creado por las Cortes de Aragón en el año 2000, ha sido inicuamente liquidado en este infausto año 2011”.

 

Pedro I. Sobradiel es Ex-investigador Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo

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