Publicaciones - 10/07/19

Libros aragoneses

Un fin de curso pleno, con el empujón de la Feria del Libro bien afincada en la Plaza del Pilar, muy animada, y una serie de actividades que culminarían en las ya arraigadas Noches Blancas, o en las actividades que ofrecen las Cortes en La Aljafería: El palacio ilustrado (exposición de ilustraciones de Elisa Arguilé, Alberto Gamón, David Guirao, Arantxa Recio, Óscar Sanmartín y Antonio Santos). Y el Festival de Poesía, que ha presentado tres sesiones en junio (siempre detrás la delicada sombra y mano de Fernando Sanmartín) con poemas (de Luis Alberto de Cuenca, Martín López Vega y Alfredo Saldaña, Angélica Morales y Julieta Valero) y música (Sara Comín y José Luis Arrazola, María Pérez y Faustino Cortés, Fernando Pérez)

 

La principal novedad, aun tratándose de una reedición, es la publicación de La baba del caracol del  hace poco fallecido Ramón Gil Novales, en la tan celebrada colección Larumbe, Textos aragoneses (PUZ, con ayudas de IEA, IET, DGA). Obra emblemática, la gran novela sobre la emigración aragonesa a Cataluña, arriesgadamente experimental en algunas cuestiones y métodos aunque perfectamente comprensible y disfrutable, no tuvo el eco que merecía aquella edición de 1985 en aquella magnífica Biblioteca de Autores Aragoneses que dirigió José-Carlos Mainer y publicó Guara. Recuerda en su excelente y documentadísima introducción José Domingo Dueñas que le había sido muy útil el acercamiento al tema escribir una serie de retratos de aragoneses emigrados, publicada en Andalán en 1978, y anota que desde el punto de vista estilístico causó sorpresa: “se aleja de cualquier posible simplificación y huye por sistema de tentaciones maniqueas” lo que la convierte en “no solo un testimonio vigoroso de una etapa histórica todavía reciente, sino también de una reconstrucción estética que sobrepasa sobradamente las fronteras sociológicas del asunto que aborda”.

 

Un libro que he tardado en leer por la emoción que me produjo, su densidad y amplitud, tratarse de un joven historiador que me lo envió confiado, es el de Ivo-Aragón Inigo Fernández: Con son de campana por él teñida. Historia de Aguilar de Alfambra (siglos XII-XIX). Un título que evoca la tradición para convocar concejo o asamblea vecinal. Editado por ese Ayuntamineto, con ayudas de la DGA y el local Parque Cultural del Chopo Cabecero. El libro, muy bien editado, de más de 500 páginas, cuenta con una documentación enorme, una bibliografía casi exhaustiva, una mirada llena de cariño por su tierra y de rigor absoluto, que no le resta amenidad. Sigue las pautas cronológicas, por evitar heterodoxias mayores, pero entra a fondo en la vida de la gente, sus problemas, intereses, usos y costumbres. Ante la constatación de que no existía ninguna investigación anterior de este tema y estilo, optó por hacerla cercana a un posible lector heterogéneo, sin perder un ápice de veracidad. La secuencia temporal explica los hechos sociales, económicos, culturales. Importa la vida cotidiana, aunque pesen las superestructuras políticas. Y, humilde, en contraste con esa apabullante documentación, excusa muchas faltas documentales. Ha debido recurrir a fuentes documentales y, “debido a la penuria del registro documental aguilariano y a la desigual significación histórica de los restos arqueológicos… se ha recurrido a fuentes orales y a conocimiento directo de la localidad, en particular de lo referente a paisaje, toponimia, arquitectura y urbanismo”. Felicitaciones y ánimos al  joven buen historiador.

 

Pepa Clavería, doctora en Historia del Arte, catedrática de Enseñanza Media, comisaria de exposiciones (Alberto Duce, Guillermo Pérez Bailo, y A sangre, treinta años de diseño gráfico en Zaragoza, 1939-1969), especialista en la imagen gráfica aplicada al diseño o a la ilustración, en especial en prensa, ha escrito varios libros muy interesantes, hermosos, simpáticos, como Un siglo de humor gráfico (1862-1962); Gritos manifiestos silencios ocultos en una publicación del Sexenio Revolucionario; El Neo, Zaragoza; Diseño gráfico en Zaragoza/Patrimonio iconográfico popular (1939-1969); Cuando la sátira es Historia. Colaboradora de Rolde, Turia o Artigrama, conoce a fondo la obra gráfica de Alberto Duce. Nos llega, con la humildad con la que se producen ese tipo de libros, el catálogo de la exposición del turolense Miguel Navarro Centelles, cuya trayectoria como “Dibujante comercial de profesión y pintor de vocación”, analiza Pepa con maestría, porque la publicidad y propaganda le han interesado siempre y domina conceptos, métodos y obras.

 

Añadimos una mención, muy honorífica, a tres de las principales revistas culturales aragonesas. Me refiero a Turia, del incansable Maicas, que en su número 131 homenajea con muchos buenos recuerdos y estudios a Javier Tomeo, entrevista al portugués Gonçalo M. Tavares, y escriben entre cientos Carme Riera en el centenario de Doris Lessing, adelantan sus libros próximos Luis Mateo Díaz, Vilas, Marta Sanz, Óscar Sipán y otros. Muchos buenos poemas, una inmensa Torre de Babel con docenas de rigurosas reseñas, evocación del músico Sergio Algora y de Miguel de Molinos, y La Isla, del director, nuestro Trapiello.

 

Rolde va por el 168-169 y tras recordar a  Gonzalo Borrás y Chesús Bernal, glosa la formación del fondo documental de la Guerra Civil en Aragón en el Archivo de Salamanca; la música hecha en Aragón (entrevista de Javier Aguirre a Paco Medina; El Niño Gusano y Sergio Algora); los recuperados García Badell y Juan José Gárate, el fallecido Alberto Carrera Blecua, el fotógrafo Rodolfo Albasini. Y la creación literaria (Jorge Cortés y Angélica Morales), la pictórica (Somi Herrero y José Manuel Ubé,  Ferrer Guallar y Paco Simón). De Rolde nace otro pequeño gran libro, de Laura Ruiz Cantera: Los espacios verdes en la Zaragoza del siglo XIX, estudio sobre el patrimonio físico cultural.

 

Erial Ediciones presentó en el Teatro de la Estación un nuevo número de su revista Crisis de Crítica Cultural, realizando a a vez un homenaje a Ana María Navales a los diez años de su muerte, y se recordando también a los recientemente fallecidos Fernando Aínsa y Gonzalo Borrás. Y, dado su carácter gráfico y su periodicidad, incluimos como revista el cómic editado por GP Ediciones (Daniel Viñuales) Pepe Buenaventura Durruti, con guión de Juan Arete (Juan Pérez), dibujos y color de nuestros amigos Carlos Azagra y Encarna Revuelta, que harán las delicias de los amantes del cómic,  la Historia, el anarquismo, el humor a pesar de todo.

 

Aunque algunos no nos han llegado todavía, dado que cerramos hasta septiembre estas noticias, vayan las de un nuevo libro de historia pedagógica de Víctor Juan: Epítome de la historia del grupo escolar Gascón y Marín de Zaragoza (1919-2019) que añade nuestro amigo a tantos preciosos suyos, en el centenario de esa gran Escuela. La reedición facsimilar de una joya sobre El cine amateur e independiente en Aragón, un curiosísimo álbum de Alberto Sánchez Millán, editado en 1987, cuyas páginas, nos dice Fico Ruiz en un magnífico prólogo, “no fueron concebidas en origen como parte de un libro. Nacieron como ‘material fungible’ en forma de folletos fotocopiados, autónomos y sin pretensiones de perennidad” si bien Alberto, “que los había atesorado, se empeñó, sin embargo en publicar”. Hoy es una colección de interesantísimos documentos que pocos poseían y casi nadie conocía. Y otro libro que se presenta el 27 de junio: el de Juan Manuel Calvo Gascón: Dentro de poco os podré abrazar. Supervivientes aragoneses de los campos nazis, un sobrecogedor testimonio de las vidas, muertes o supervivencias, a través de cartas de los presos, las familias, algún escrito. Editado por el Celan de Andorra, el Gobierno de Aragón y la Amicale de Mathausen.

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