Cuadernos de viaje - 19/10/19

Palermo (I): Palacios

Palermo es una ciudad luminosa, repleta de palacios e iglesias y otros edificios monumentales, como los teatros Massimo y Politeama. Su clima favorece la lozanía y vigor de jardines y parques (Botánico, Garibaldi, Inglés, Villa Malfitano, Villa Giulia, Zisa) con sus altas palmeras, espléndidos ficus, cactus y otras variadas especies vegetales.
Sería muy largo intentar una visión detallada de Palermo y estos cuadernos de viaje solo pretenden transmitir información sobre algunos lugares que la personal curiosidad del viajero le ha permitido disfrutar.

 

Palacios palermitanos

Diversos palacios permiten formarse idea del ambiente de la vida de las familias más importantes a partir del siglo XVIII, distinguidas por títulos como “Príncipe” o “Conde”, con grandes patrimonios, en una sociedad que mantenía relaciones propias de la época feudal.
La magnificencia de su construcción y decoración refleja el lujo de una época y el encanto de una cierta decadencia, consecuencia del cambio político y social, que conservan una belleza que vale la pena visitar. De entre todos esos palacios haremos referencia a cuatro, por su riqueza y conservación.

 

Palacio Valguarnera-Gangi

Situado en Piazza Croce del Vespri, 6. Es el más difícil de visitar, puesto que exige previa reserva para grupos no inferiores a veinte personas y el pago de 40 euros. Pero merece la pena. Ricardo Wagner y su familia se alojaron allí en febrero de 1882. Y en su gran salón de baile se desarrolla la secuencia final de la película “El Gatopardo” de Luchino Visconti.

 

 

Por su grandiosidad espacial y la conservación integral de su decoración y mobiliario es una representación ideal de los palacios tardo barrocos palermitanos. A mediados del siglo XVIII el Príncipe Pietro Valguarnera reconfiguró y amplió el palacio preexistente, contando con el arquitecto Andrea Gigante y otros destacados artistas a lo largo de un decenio. En 1820 la última heredera de los Valguarnera casó con el Prìncipe Gangi, lo que explica su denominación actual.

 

 

A través de un patio porticado se accede a la escalera de ingreso y al gran vestíbulo, que conduce a una serie continuada de grandes salones (rojo, celeste, etc.), denominados según el color de su tapicería predominante, con bellos pavimentos y decorados con preciosas pinturas, porcelanas, cristalerías y mobiliario. El impresionante gran salón de baile culmina esa espléndida belleza con sus espejos, jarrones, relojes, arañas de cristal de Murano y sus amplios divanes para el descanso.

 

Palacio Mirto

Situado en Vía Merlo, 2. El precio de la visita es de 6 € (de 9 a 18 horas), y se efectúa libremente con la detallada información de un folleto que se suministra a la entrada.

Fue la residencia de la aristocrática familia Filangeri (Príncipes de Mirto) a lo largo de cuatro siglos. El palacio fue donado en 1982 a la Región de Sicilia para su dedicación a museo. Es también un buen ejemplo representativo de la organización y suntuosa decoración de los palacios palermitanos, conservada inalterada.

 

 

En la planta baja se encuentran los establos, varios carruajes, cocinas y almacenes. En el primer piso, tras el vestíbulo se suceden los salones, decorados con tapices, cerámicas, espejos, porcelanas y lámparas de cristal de Murano. En el segundo piso, se encuentran las habitaciones privadas, también ricamente amuebladas. Con más de sesenta habitaciones, el Palacio cuenta con capilla, un pequeño teatro, fumador, salón chino, comedor, salones con distintos usos y una fuente monumental en su patio central.

 

 

 

Palacio Conte Federico

Situado entre la via Biscottari y la plaza Conte Federico. Las visitas guiadas, de una hora aproximada de duración, tienen lugar cada hora , desde las 11 a las 16 horas, al precio de 10 euros.

El palacio está habitado por la familia del Conde y a la visita le da un especial atractivo que quien hace las veces de guía, en italiano e inglés, es uno de los miembros de la familia, que relata con gran amenidad la historia del palacio y sus peculiaridades.

 

 

Se trata de un palacio del siglo XVI al que está unida una torre arabe-normanda del siglo XII, que formó parte de la primitiva muralla de la ciudad. Tras atravesar un patio central y subir una elegante escalinata se llega al piso noble, con sus numerosos salones, amueblados con sus muebles originales y cuadros de destacados artistas. Es curioso que un salón está dedicado a Garibaldi, con distintas obras que lo recuerdan. En la planta superior están la cocina y otras piezas auxiliares y, más arriba, la torre con su interior rehabilitado.

 

 

 

Palacio Comitini

Situado en la via Maqueda, 100. Visitas guiadas, gratuitas, de lunes a viernes.
Es un palacio del siglo XVIII, construido por el Príncipe de Gravina y restaurado en 1931, que actualmente es la sede del Consejo de la Provincia de Palermo.
Tras cruzar un patio, en cuyo lateral se conservan carrozas de la época, una escalera conduce al vestíbulo y a los diversos salones, con tapicerias de diversos colores, pavimentos de mayólica, y paredes adornadas con estucos y frescos y piezas de porcelana.

 

 

Se ha procurado conservar el carácter palaciego del edificio y de su época, a pesar de su dedicación a funciones administrativas. En el espléndido salón principal de recepciones y baile, denominado Sala Martorana, –nombre del pintor al que se debe la representación de la Gloria del Príncipe sobre su bóveda–, se celebran las sesiones del Consejo Provincial, lo que ha llevado a dotarlo de un mobiliario moderno y funcional.

 

 

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