Publicaciones - 19/11/19

Paisaje emocional

Tras el rotundo éxito de la que fue su primera  novela Palmeras en la nieve, Luz Gabás, regresa a las librerías con su cuarta novela El latido de la Tierra. El libro es una historia sobre la amistad, las relaciones familiares, el paso del tiempo, el amor a la tierra de sus antepasados y la despoblación como eje central. No estamos ante una novela más que cuenta el drama de  la despoblación en las zonas rurales- en cierta manera esta obra entronca con la lírica de Julio Llamazares, La lluvia amarilla, o el ensayo de Sergio del Molino La España vacía en realidad esconde mucho más que una crítica social, esconde mucha verdad y sentimientos encontrados, además de un asesinato.

Un pueblo vacío, es una historia truncada. Alquilare, es un pueblo abandonado como tantos otros que hay por desgracia en nuestro país. Tan sólo la mansión Elegía, que recibe el nombre de la matriarca de la casa, se mantiene como un gran pecio varado en medio de la nada. Alira, la protagonista de la novela y heredera de la mansión, es testigo de la decadencia del edificio y de sus ocupantes: su madre Elegía, su hermano Tomás y ella misma, que se encuentra a caballo entre dos sentimientos: la nostalgia de un pasado feliz y la esperanza de un futuro por venir.  “Alira no había olvidado ni un detalle. Cuando el presente la defraudaba, se refugiaba en los recuerdos del pasado, especialmente en aquellos que le reforzaban la solidez de materias tan incuestionables como la verdadera amistad».  La familia no pasa por buenos momentos económicos, por lo que siguiendo el consejo de sus mejores  amigas, Alira toma la decisión de  alquilar algunas habitaciones para hacer frente a los ingentes gastos de la propiedad. La presencia en la mansión de sus mejores amigas y del primer y único amor de juventud, Adrián, junto a su esposa Dunia, no sólo alterará la vida en la mansión Elegía, que  se convierte en un personaje más de la novela, dando sentido a la existencia de la familia durante más de cinco siglos –«Para ella no había más mundo que esa casa grande y bonita, situada a medio kilómetro del bullicioso y divertido pueblo Aquilare, y esas tierras  que recorría junto a su padre escuchando sus explicaciones. Carrascas, enebros, tomillos, sabinas, bojes y aliagas. Tierras secas que para ella eran un vergel. Viñedos, olivares, almendros y campos de cereales”-, sino que otorgará a la protagonista una especie de “poso” de melancolía, que está presente en la novela, pero no se apodera de ella.

Hemos afirmado antes, que en la novela hay un asesinato por resolver, concretamente en la mansión Elegía; Tal y como se va desarrollando la novela, se podía pensar, que la autora, ha optado por un thriller  policiaco, o si lo prefieren un drama rural, la realidad es que Luz Gabás busca nuevos caminos en esta novela. Las tramas que se  van  tejiendo a lo largo de la novela, permiten a la autora alternar  el presente de la investigación con el pasado de los protagonistas, algo que  no supone en ningún momento un lastre para el ritmo de la novela, aunque quizás se echa de menos un mayor protagonismo del personaje de la subinspectora Vega,  que poco a poco se irá desdibujando pese a que en un principio apuntaba a otra cosa. «La subteniente se estaba adelantando, pero tenía que arriesgarse. El estado del cuerpo imposibilitaba su identificación y tardarían varios días en conocer el resultado de la autopsia, pero eso era algo que nadie sabía. Las primeras horas en una investigación son cruciales. A falta de pruebas, tenía que guiarse por el instinto. Y a ninguno de los interrogados hasta el momento les había extrañado la supuesta identidad de la víctima, ni siquiera a Alira».

La novela está narrada de una manera cálida, cercana y emotiva. La autora posee en esta historia una sensibilidad especial para hablar del mundo rural, en el que ha crecido -“soy la suma de lo aprendido de las generaciones anteriores, mis propias experiencias y mi actitud ante la vida”- afirma Luz Gabás  en la nota final del libro. Como curiosidad,  la novela se estructura en 33 capítulos cuyos títulos son canciones que, por un lado, sintetizan el contenido de cada capítulo y, por otro, en su conjunto, conforman otra historia dentro de la novela.

Una historia que  entretiene y provoca reflexión, reconciliación y reivindicación.

 

Luz Gabás. El latido de la Tierra. Planeta, Barcelona, 2019. 441pgns

 

 

 

 

 

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