Cultura y Sociedad - 31/12/19

Más homenajes y otros actos

A fines del año 2019 han tenido lugar una serie de actos, entre ellos varios homenajes, que queremos recoger. Se trata de asuntos que reclaman poca atención a los medios convencionales, tradicionales, por lo que queremos recoger especialmente estas noticias, con frecuencia vinculadas a personas e instituciones de larga amistad con Andalán. A ellas y a todos nuestros lectores, deseamos un nuevo año 2020 un poco menos borde que el que por fin se va.

 

Sea la primera, un poco frecuente homenaje a quien fuera el principal puntal del socialismo en La Almunia de Doña Godina, Paco Gracia, que ganó en varias ocasiones las elecciones, pero las cuentas sumadas por la derecha le impidieron ser alcalde. Hizo mucho por su pueblo, y ahora se le ha reconocido en un acto al que asistieron, entre otras muchas personas, el primer presidente electo del Gobierno de Aragón, Santiago Marraco, Pilar de la Vega, Carlos Forcadell o Alfonso Ballestín. Falló por motivos de salud Eloy Fernández Clemente, de quien se leyó una cuartilla titulada “La soledad del socialista de pueblo” que recogemos en este enlace:

 

Al recordar la persona, la figura, de nuestro amigo Paco Gracia, por si finalmente no puedo acudir por mi mala salud, escribo esta hoja con algunas consideraciones. Sea la primera, que en esta villa, vecina de la de Épila donde tuvimos una casa en la vieja Azucarera durante cuarenta años, hubo siempre acogidas muy afectuosas, acudiendo a participar en actos culturales, al principio de dura dificultad política.

Recuerdo la primera semana, en que la guardia civil imponía auténtico miedo, a ambos lados de la entrada al salón de actos (la gente llegaba y seguía rápida, sin mirar), y otras cosas que pasaron; viejos amigos como los maestros Mª Gloria y Miguel Ángel podrían contarlas; los legendarios encuentros de cine, con Luis Alegre y Alberto Sánchez Millán y José María Pemán, siempre risueño al negar parentescos con el poeta franquista gaditano. Sus grupos culturales y sus estupendas revistas, en que alguna vez colaboré.

Reuniones de mis compañeros de curso con las dos que aquí enseñaron y residen, Conchita Andreu y Mary Carmen Potoc (y sus esposos, Fernando y Pepe), y su compañera la esposa y luego viuda de Paco. Presentaciones de libros en la librería de Sergio Callejas y su mujer. O en el Ayuntamiento, cuando la tesis doctoral de Nuria Alonso en cuyo tribunal estuve se convirtió en espléndido libro sobre Garay, el más importante almuniense.  No sigo evocando encuentros.

Porque el que quiero evocar es el que tuve siempre en los viejos tiempos con Paco, el zapatero, el socialista entusiasta, devoto, emocionado cuando llegó la democracia y las libertades, tan esperadas y buscadas; el fervor con que leía Andalán, con que hablaba de los cambios que se iban sucediendo y eran urgentes, cuando nos encontrábamos aquí o en Épila, o en Salillas, con Amadeo Sevilla, aquel alcalde comunista y católico cuyo trabajo nos emocionaba.

Se quejaba Paco, a veces, de cierta lejanía de los dirigentes, de cierto abandono de muchos militantes, no muy dispuestos a colaborar en las elecciones (hubo unas en que ganó, pero no tuvo mayoría para ser alcalde, su gran sueño). Y es que, mientras que en las ciudades, y especialmente en Zaragoza para el caso aragonés, había multitud de actos, reuniones, organización por barrios y sectores, las dificultades para sencillamente existir como pequeño grupo en lugares de gran tradición conservadora, eran enormes. El militante precisa oir a los más preparados, recibir “doctrinas”, ideas, planteamientos, temas y asuntos que le ayuden a soñar, a luchar, a tener esperanzas.

Por eso quiero glosar, como titulo estas líneas,  la soledad del socialista de pueblo, con escasos medios materiales y humanos, sacando tiempo del ocio porque no del trabajo, leyendo cuanto caía en sus manos, haciéndose preguntas que no siempre obtenían respuesta. Os aseguro que en más de una ocasión, al plantearme cómo enfocar un artículo en Andalán, pensé en este tipo de destinatario, que esperaban su ración de crítica y entusiasmo como agua de mayo.

Cuando mi amigo Alfonso Ballestín, compañero de tertulia los lunes, me fue dando cuenta de las andanzas de su hija Marta, que ha renovado alcaldía porque se ha ganado el apoyo, la simpatía, de sus convencinos, entendí que la sombra de Paco se proyectaba sobre esa hija, sobre La Almunia, y que la Historia da la razón a quien la tiene.

Perdonadme, si no leo sino que envío esta cuartilla, mi salud es frágil y mi dificultad de desplazamiento grave. Pero he querido así, al menos, aceptar la amable invitación de los que han organizado el acto, recordando mi vinculación a esta dinámica y activa villa, y sobre todo a quien fue su soñador principal: Paco Gracia.

 

Queremos recoger a seguido la situación a que, finalmente, se ha llegado en la antigua Asociación de la Prensa. El 22 de diciembre, una Asamblea General Extraordinaria de la Asociación de Periodistas de Aragón (APA) y el Colegio Profesional de Periodistas de Aragón aprobó por mayoría absoluta la propuesta de integración para ambas entidades profesionales, acordada por las candidaturas de Isabel Poncela (APAsionados), y de Sara Castillero (Contamos Contigo), que prácticamente habían empatado a votos con una presidencia rotatoria en la Asociación y el Colegio: Isabel Poncela ejercerá como presidenta y decana hasta finales de 2021 y Sara Castillero tomará el relevo en la segunda mitad de mandato. La Junta de integración, avalada por mayoría absoluta con más de cien votos, arranca además de con ellas con los siguientes miembros:Esther Aniento, Belén Teruel, Javier Cebolla, María de Miguel, José Juan Verón, Carmen Marta, Camino Ivars, Rocío Ibarra, Clara Serra y Elisa Alegre.

 

 

A ellas y ellos, y de modo muy especial al presidente y decano saliente, José Luis Trasobares, les felicitamos por la excelente marcha del grupo profesional y la solución salomónica adoptada ante el virtual empate de dos buenas candidaturas.

Añadamos que dicha entidad y Prensa Diaria Aragonesa, empresa editora de El Periódico de Aragón, ponen en marcha la primera edición del Premio de Periodismo Michel Vallés, fallecido hace un año el 29 de diciembre, periodista de El Periódico y referencia en la información política de la Comunidad aragonesa. Se quiere con ello distinguir el mejor trabajo de periodismo político realizado cada año. Excelente idea.

Y no queremos olvidar a nuestros viejos amigos, desde la época de papel, Carlos Azagra y Encarna Revuelta, premiados principales en la muy celebrada y atractiva reunión anual en Zaragoza de dibujantes, guionistas y aficionados al cómic, en el que son muy reconocidos maestros.

 

 

Lo mismo habríamos de decir del merecidísimo homenaje a Francho Nagore Laín, profético pionero de la recuperación del aragonés, por lo que tanto ha trabajado… sufrido. En Panticosa, recordando que su tesis doctoral fue sobre el penticuto, le homenajean el 29 de diciembre. Albricias, abrazos y felicidades, querido Francho.

 

 

 

Y, en fin, por acordarenos alguna vez de sus actos, exposiciones y ediciones, queremos recoger la noticia, ya algo lejana, de la exposición en Sariñena sobre la aviación republicana: 14 paneles, en los que, tras una aproximación a la aviación española, se centra en la que operó en los cielos de Aragón durante la Guerra de España, los aeródromos que se construyeron por toda nuestra comunidad, el de Sariñena, donde se creó la escuadrilla Alas Rojas, que daría nombre a la aviación de la República. También hay maquetas de diversos aviones, recortables de la época, junto a una colección de libros centrados en la aviación y los bombardeos y todo lo que tuvo que ver con la aviación en la Guerra de España. El proyecto se completa con un audiovisual en el que participan Julián Casanova, Salvador Trallero, José Manuel Guíu, Carlos Rualp, Enrique Gómez y Jorge Abril, con las voces de Luisa Gavasa, Mariano Anós, Néstor Arnas y Chesús Garcés ‘Baitico’ (Sobreviviente del bombardeo de Bielsa). También los aeródromos de Sariñena, Alcañiz y Monegrillo. Un buen un reconocimiento a todos aquellos que se jugaron la vida por defender el Gobierno legítimo Republicano, y en muchos casos la perdieron. La exposición inaugurada en el vestíbulo del cine teatro El Molino se traslada al Museo de Sariñena y se podrá visitar hasta el 27 de enero de 2020.

 

 

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