Música - 06/06/20

Francisco Calés Pina, un compositor aragonés mal conocido

Según José Luis Temes[1], gran defensor de la música española, España ha dado grandes compositores que a principios del siglo XX ya estaban al tanto de las vanguardias europeas y norteamericanas pero ha habido un verdadero abandono, cuando no desprecio, por nuestra historia musical. Hay compositores españoles que han caído en el olvido, absolutamente desconocidos, entre ellos el aragonés Francisco Calés, perteneciente a la llamada Generación de Maestros de Manuel de Falla y Joaquín Turina que, aunque tiene una obra no muy extensa, es de una gran categoría: “es una verdadera sorpresa, por eso a mí me gustaría concienciar al mundo musical, no solo al aragonés, de que había un compositor en Aragón de esta talla”.[2]

 

Francisco Calés Pina hacia 1915 (Wikipedia)

Nacido en Zaragoza el 15 de octubre de 1886, Francisco Calés Pina ingresó a los siete años en el Conservatorio de Madrid, donde estudió Contrapunto, Fuga, Composición e Instrumentación, bajo la dirección de los maestros José Raventós, Julio Francés, José María Guervós, Valentín de Arin, Emilio Serrano y Tomás Bretón. En 1910 alcanzó el diploma de primera clase otorgado por unanimidad. Ramón González de Amezua habla de “los músicos de mi generación y los de la siguiente”: él, Joaquín Turina, Conrado del Campo, Julio Gómez, José Cubiles, Antonio Lucas Moreno, Regino Sainz de la Maza, Bernardo de Gabiola, Jesús Guridi y tantos otros.[3]

Posiblemente sus primeras composiciones, aún escolares, fueron Rosignola (1907); y La fiesta de las rosas, escena representable para cuarteto vocal, coros y orquesta (1910); y música instrumental ese mismo año con un Scherzo en Sol menor. De 1911 es su himno A la Virgen del Pilar, a solo de tenor y coro, con letra de Carlos Servet Fortuny.[4]

Pero su primera obra de peso fue la Sinfonía Nº 1 en la menor en cuatro tiempos (1912), de estilo neorromántico, con la que obtuvo el primer premio en el Concurso del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se estrenó en el Teatro Price de Madrid dirigida por Bartolomé Pérez Casas, y obtuvo un gran éxito.[5] De esa misma fecha es una Misa solemne en Do menor, a 5 voces y gran orquesta.

Es opinión común que la “mediocre situación de la vida musical española” le llevaría a refugiarse como director de bandas militares. En abril de 1913 ingresó en el Cuerpo de Directores de Música del Ejército, realizando brillantísimos ejercicios, por los que alcanzó el puesto de honor entre los cuarenta y dos opositores. Ya en el Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército, fue destinado al Batallón de Cazadores de Cataluña nº 1, de guarnición en Melilla, para el que compondrá un Himno. En plena guerra de Marruecos, ese mismo año parte con su unidad al campamento de Segangan, y participa en la toma de la posición de Tibrit-Aisea. Terminado su servicio de campaña es destinado al Regimiento de Infantería Soria nº 9, en Sevilla.

Aunque seguía como músico militar, no abandonó otro tipo de piezas: El miserere de las montañas, Op. 1, act. 1, con C. Servet Fortuny (1913); y opta poco después (1914) al premio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, componiendo e instrumentando en veinte días de encierro la ópera en un acto Las sombras del bosque. Gana la beca para ir a Roma a la célebre Academia Española. Se ha escrito que renunció a ésta ante el estallido de la Gran Guerra, mas parece se quedó por problemas familiares.[6] Le sabemos en Madrid, donde en 1914 firma el manuscrito de Fuga a cuatro voces y una Rêverie para piano; en 1915 forma parte del tribunal de oposiciones a músicos en la banda de la Academia de Intendencia de Ávila. Posiblemente sea de este año la marcha militar ¡¡Laus heroi!!.[7] Y de 1916 A mi tierra, jota aragonesa para orfeón y orquesta. Año en que compone una Sinfonía Nº 2 en si bemol mayor, también en cuatro tiempos, estimulado por el éxito de la primera. Pero no fue tan bien acogida.[8]

Al poco de crearse, en 1920, la Legión, su fundador y primer director, Millán Astray, le habría instado a componer un himno para la misma. Lo hizo en 1921, con texto del poeta Antonio Soler Pourtau: es el Himno de los Legionarios más tarde denominado Tercios heroicos.[9] Es, escribe Antonio Mena Calvo en el Diccionario biográfico de la RAH, “una de las páginas más brillantes de nuestra música militar… posee el nervio y el ritmo trepidante de la música legionaria, ha sido considerada por el musicólogo e historiador de la música militar, Ricardo Fernández de Latorre, como la de mayor calidad artística del repertorio de la Legión”.

De ese mismo año era el conocido himno legionario El novio de la muerte, con música de Juan Costa y letra de Fidel Prado, un cuplé que fue interpretado con mucho éxito en Málaga por Lola Montes. En 1925, Arturo Saco del Valle, que conocía ambos himnos de Calés y Costa, compuso Legionarios y Regulares, solicitando a los autores “el correspondiente permiso para hacer uso de diversos fragmentos de sus obras.[10]

 

Calés y su hermana Pilar paseando por Zaragoza en 1943

 

Calés aún compuso La del pañuelo blanco, ópera en un acto premiada en el concurso del Estado del año 1924; hizo la música de foxtrot de la zarzuela Toros y cañas, tres ediciones publicadas en 1924 en tres idiomas; el tango milonga El pibe de mi rancho publicado en 1926; un Poema helénico sobre Daphnis y Cloe (1927); Las peligrosas, en un acto (col. Mussó, J. Martín, 1929); y una Marcha del Batallón de Instrucción (1929). Y en 1931, quizá coincidiendo con los cambios políticos de España, abandonó su carrera militar para dedicarse por entero a la composición y pedagogía musical y ser el mejor maestro en armonía, contrapunto, fuga y composición, de su propio hijo, Francisco Calés Otero, futuro apreciable músico y compositor, que fue director del Real Conservatorio desde 1966 hasta 1970.

Abandona, con cierta amargura, la ambición sinfónica, y compone obras menores. De 1931 es Recuerdo y de 1935 Así eres tú. En 1936 compone Donde las toman las dan, 1 act. E. Sánchez Zaragoza (1936) y un nuevo himno con un título premonitorio: Paz social, a solo y coro unísono, con letra de María Valero de Mazas.[11] En plena guerra sigue al parecer en Madrid: de 1937 es su Sonatina en tres movimientos; de 1938 Niebla, impresión sinfónica (publicada en 1941 por la Unión Musical Española)[12], y de 1939 Página de Otoño. De 1941 es una Sonatina.

Desde 1942 ocupa la cátedra de composición del Real Conservatorio de Madrid. Hasta su muerte será profesor de conjunto vocal y conjunto instrumental. Pocos datos más: que publica, en 1944, el artículo “Músicos españoles” en Ritmo.[13] Que por Orden de 11-3-1944, el Ministro de Educación Ibáñez Martín le nombra Secretario interino del Conservatorio: percibirá la gratificación anual de 3.000 pesetas, en concepto de gastos de representación. Que sigue publicando composiciones: Ave María (1944); el villancico Nana (1948), No levante el visillo (1949). Parece que siguió como catedrático del Real Conservatorio de Música de Madrid,[14] hasta su muerte en Villa del Prado (cuenca del Alberche, limitando con la provincia de Toledo, a unos 60 km de Madrid) el 9 de enero de 1957. Acababa de cumplir los 70 años.[15]

 

Calés en 1945

 

Autor de una gran labor musicológica, muy interesado en la obra del compositor aragonés, José Luis Temes ha ‘exhumado’ varias de sus obras olvidadas.  Así, dirigió en 2010 dentro del XVIII  Otoño musical soriano, un concierto de excepción a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, en el que incluyó el estreno mundial de su Segunda Sinfonía, rescatada de los archivos del madrileño Círculo de Bellas Artes: durante años nadie había sabido de su existencia.[16]

En 21 de junio de 2012, dirige Temas un concierto extraordinario en el Teatro Monumental de Madrid de la Orquesta de Radio Televisión Española, con motivo del Día Internacional de la Música, cuya segunda parte estuvo dedicada a la Segunda Sinfonía de Calés.[17] Y, de nuevo, el 28 de noviembre de 2016, cuando propició un homenaje a la compositora madrileña María Rodrigo Bellido en vísperas del cincuentenario de su muerte[18] dirigiendo la Orquesta del Real Conservatorio en el Auditorio Nacional de Música, Temes añadió Impresiones sinfónicas (1914-1939) de Calés Pina.[19]

José Luis Temes me escribía hace unas semanas: “te adelanto que el siguiente número de LUZ está dedicado a un gran aragonés: es una antología del cine del turolense Segundo de Chomón. En el lado negativo de la balanza, te informo que tras ocho años de incesantes gestiones, y más de 20 dosiers enviados, no he logrado un solo euro de ninguna institución para la publicación de las dos sinfonías de Francisco Calés, eslabón perdido de la música española y aragonesa. Lo conseguiremos”. Estoy seguro. Lo merecen nuestro músico y este excelente director de orquesta y animador cultural.

 

Portada que espera la grabación

 

Por eso, una vez que tuve su aprobación, que llegó entusiasta, decidí proponer a Cuco Salanova editar este trabajo, algo atípico y largo según lo acostumbrado. Temes me comenta algo pesimista: “El problema es que ante este tipo de artículos, reivindicaciones y memorias, todo el mundo se entusiasma y da por cumplido el objetivo. Pero mientras no pongamos su música en Spotify o en Itunes, para que cualquier aficionado de Sidney, de Hamburgo, de Lima o de Plasencia tenga a un clic quedarse admirado con las sinfonías de este aragonés desconocido, no habremos conseguido nada. Lo imprescindible son esas cuatro perras (el resto lo pongo yo de mi bolsillo) para poner las sinfonías de Calés a disposición del mundo entero”. Pues eso.

 

 


 

[1] El director de orquesta madrileño José Luis Temes fundó en 1976 el Grupo de Percusión de Madrid y desde la década de los 80, ha realizado con casi todas las orquestas sinfónicas españolas y varias de otros países y recibió el Premio Nacional de Música en 2008.

[2] Citado por Francesc Serracanta i Giravent, en la web Historia de la sinfonía.

[3] No es fácil, tras tanto tiempo transcurrido en el olvido, rehacer esta biografía. Seguimos considerando la mejor síntesis la ofrecida por José Vicente González Valle en la Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo III, Zaragoza, 1980, pp. 584-585. La mayoría de otros autores repite los datos y aun frases completas, en los mejores casos, aparte la historia militar: Wikipedia, Antonio Mena Calvo (Diccionario biográfico de la RAH), Gunnar Frederikson (Youtube), J.A. Bielsa,etc.

[4] Aunque ha sido datado así, González Valle lo fecha en 1911. El manuscrito está en la Biblioteca Nacional, y fue editada la partitura por Faustino Fuentes, Madrid, Tip. Miguel Moratín. Folio, con 10 páginas y portada. Ambos citados en Gaceta de Madrid, 7 agosto de 1936 como “Obras incluidas en este Registro correspondientes al primer trimestre del año 1936” Mº de Instrucción Pública y Bellas Artes. El autor de la letra es de fines del XIX y comienzos del XX, colabora con Vela, Chapí, Bretón y otros…

[5] Fue grabada en 2010 interpretada por la Orquesta de Córdoba dirigida por José Luis Temes, para ser editada en un disco junto con la Segunda Sinfonía según informa la SGAE. Pero debido a los recortes en cultura estatales hace poco todavía no se había producido este CD.

[6] José Vicente González Valle, su muy fiable biógrafo en la Gran Enciclopedia Aragonesa (suprimidos los nombres de autores en la última edición y en la versión on-line, un atropello inexplicable) asegura queinfortunios familiares le impidieron tomar posesión de la plaza”. El fichero de la Real Academia de España en Roma, le incluye sin embargo como becario del cuatrienio 1915-1919.

[7] No parece cierta la datación de una edición publicada en 1905 existente en una biblioteca miembro de WorldCat. La grabación archivada en el Registro sonoro musical de la Biblioteca Digital Hispánica da entre interrogantes la fecha de 1905.

[8] No se pudo interpretar hasta casi un siglo más tarde. Se estrenó el 9 de septiembre de 2010 por la Orquesta Sinfónica de Castilla-León bajo la dirección de José Luis Temes, en el concierto de inauguración del ciclo Otoño Musical Soriano. La Orquesta Sinfónica de RTVE la interpretó en el Día Internacional de la Música el 21 de junio de 2012, en el Teatro Monumental de Madrid.

[9]  Calés firma como Músico Mayor del Rgto. León nº 38. WorldCat informa de que existe otra edición de 1935. ¿Se trataba de una música notada manuscrita muy anterior? El Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español lo ubica en 1912, en dos fichas que citan editores: Madrid (Argensola, 14): Exposición Musical Tangil, [s.a.]; y Madrid (Arenal, 20): Faustino Fuentes, [s.a.].

[10] En carta de 18 de mayo de 1925, Francisco Calés Pina le autoriza a utilizar «todos los compases que necesite de mi Himno de los legionarios mucho más tratándose de la índole de composición que le ha encargado a Vd. S.M.». En parecidos términos se pronuncia Modesto Romero…” Artículo firmado por La Redacción: “La Legión Española a ritmo de Arturo Saco del Valle” Faro de Vigo,  05/12/2010. Por su parte, según informa WorldCat, un disco en 78 rpm editado en 1951 en Barcelona por la Compañía del Gramófono Odeón da como autores del Novio de la muerte a: “Juan Costa, Fidel Prado, Antonio Soler Pourtau, Francisco Calés Pina, Banda del Tercio La Legión”.

[11] Madrid, Tipografía Miguel. Folio con dos páginas y portada.

[12] Ficha en la R.A. de Bellas Artes de San Fernando: 1940: Niebla: página para piano [música manuscrita] / Francisco Calés. Departamento: Archivo / Biblioteca Signatura: LQ-1068 Editorial: [Madrid : 1940] Materias: Música para piano. Descripción física: Partitura ([4] p.); 33 cm. Observaciones: Legado Leopoldo Querol. Dedicatoria autógrafa a Leopoldo Querol. WorldCat cita edición de 1941.

[13] Vol. 15, Nº. 178, 1944, págs. 5-6.

[14] Información en Heraldo de Aragón, 29 de mayo de 2012

[15] Nos quedan sin datar por ahora otras obras como Leyenda (una de las Impresiones sinfónicas), Barcarola, Despedida, En el florido Mayo; ¿Fu un sogno?; ¡He llorado tanto¡; Lejos de ella; Mi venganza; Mujer; Si supieran las flores; Yo pienso en ti; Yo te amaré;

[16] .José del Rincón escribía en Mundo clásico.com martes, 5 de octubre de 2010 una dura crítica. A pesar de contar con la soprano Ainhoa Arteta, escribe, “nos ofreció una Cuarenta de Mozart algo monótona y machacona y una versión más digna de la Segunda sinfonía de Francisco Calés Pina, obra compuesta con mucho oficio y un poco menos de inspiración por Calés padre entre 1912 y 1916. Era la primera vez que se escuchaba esta curiosísima obra… [pero] los miembros de la OSCyL tocaron con menos ganas que nunca: los vientos sonaron bastante peor que otras veces y la cuerda no sólo sonó sin brillo, sino que llegó a desafinar de vez en cuando”.

[17] Temes al frente de la Orquesta de Córdoba ha grabado ambas sinfonías destacando que Calés, “sin renunciar en absoluto a la gramática tonal, perfuma sus armonías de una manera que después será muy habitual, por ejemplo, en mucha música cinematográfica norteamericana. Y nos resulta asombroso que un compositor en la muy marginada España de principios del siglo XX sitúe su música con tal habilidad y acierto en esa estética internacionalista”.

[18] María Rodrigo Bellido (1888-1967), profesora del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid antes de la guerra civil, tuvo contacto en Munich con Richard Strauss, y murió en el exilio en Puerto Rico. La mayoría de sus partituras se ha perdido.

[19] Una buena crítica de Arturo Reverter, “Becqueriana” en Beckmesser: diciembre 01, 2016, destacaba “Insólitas frescura e inspiración”. Además, los chicos del Conservatorio se portaron como profesionales, también en las otras partituras que completaban el programa: “Impresiones sinfónicas” de Calés Pina, trazada con mano firme y orquestada estupendamente, y “La copla intrusa” y “Rimas infantiles” (glosas de canciones de corro, de 1930), intencionadas y garbosas, con modélica utilización de temas populares. En “Becqueriana” actuaron con acierto Ruth Iniesta, de voz luminosa, vibrante, en punta, facilísima en la zona alta, una lírico-ligera aérea y grácil. Le falto un punto de espesor en graves y centro, en los que no se la escuchó siempre bien. Alejandro del Cerro es un tenor lírico-ligero de cierta prestancia y agudo bien proyectado. Tiene arrestos, aunque su timbre no posea gran calidad.

 

Comentarios cerrados.