Cultura y Sociedad - 25/11/20

Más noticias de los amigos de Andalán

Apenas tres semanas de nuestro anterior comunicado sobre alegrías de viejos amigos de Andalán, volvemos a ellas para reseñar acontecimientos, libros, trabajos.

Sea la primera la próxima entrega el lunes 30 de noviembre de los VI Premios de la Fundación José Antonio Labordeta. Estos galardones suelen recaer, siempre con muy buen criterio, en personas próximas al ideario, el amor a la libertad, la democracia, la cultura, lo aragonés, que caracterizó al gran escritor y cantautor. En esta ocasión han recaído en el estupendo escritor y periodista Antón Castro, nuestro viejo amigo; la filóloga y escritora Irene Vallejo, que une este a tantos premios y traducciones; la exquisita pintora Julia Dorado; el actor Miguel Ángel Tirado (Marianico el Corto), tan divertido y ahora profundo en la serie televisiva; y las ucis de los hospitales aragoneses: nada más apropiado para la difícil etapa que estamos viviendo, y en la que los profesionales de la medicina han estado y están haciendo cuanto pueden y más.

 

 

Y a continuación queremos recoger muchas buenas noticias sobre el estudio y la enseñanza del idioma aragonés. La primera, el nuevo y gran libro de Francho Nagore: “O charrar da chen de Uesca. Bocabulario e rechistro documental de l’aragonés d’a ziudá de Uesca e a redolada”, (Instituto de Estudios Altoaragoneses y Consello d’a Fabla Aragonesa) un monumental estudio de casi 800 páginas. Son registros de palabras oídas en toda esa Hoya, en especial en romerías, fiestas y otras reuniones sociales, sin contar la gente más joven que las ha aprendido o recuperado tanto en actos culturales como en juergas (“borinas”). Un registro de más de 5.000 vocablos, una cantidad bastante grande, con la que se puede hablar en cualquier idioma. Ay, que no figura la palabra que nos unió desde 1972, andalán”, aunque sí sus cercanas andadera y andalozio. Aplica las Normas gráficas de l’aragonés homologadas en Huesca en 1987 y ofrece ejemplos de autores tan diversos como López Allué, Lafuente, Acín, Almudévar, Andolz, Bescós, Brioso y otros.

 

 

Francho, a la vez que ese enorme esfuerzo, realizó la traducción al aragonés de uno de los libros “menores” de Julio Verne (a quien la Universidad, en su Campus de Huesca sobre todo, dedica muchos estudios y divulgación): “Un conzieto d’o dotor Ocs”, divertidísimo, fácil de comprender hasta por quienes no tenemos muchos estudios filológicos, y que lleva una interesante presentación de M. Lourdes Cadena Monllor.

Junto a esas noticias, añadimos la del libro de Óscar Latas: “Precursores en la enseñanza superior de la lengua aragonesa. Apuntes para su Centenario” (Aladrada). Óscar ha trabajado en Burdeos (Université Michel de Montaigne), y París (École Pratique des Hautes Etudes y Collège de France) y en el Archivo de Euskalzaindia, tras la huella de Saroïandhy, que dio clases de aragonés en París en 1920 y después, y siguió investigando en sus largos recorridos por nuestro Pirineo. El libro lleva un prólogo de nuestro compañero Eloy Fernández sobre las relaciones de trabajo y amistad de este gran investigador con Joaquín Costa.

Y, un detalle también menor, pero reflejo de la voluntad y amor por nuestras cosas en muchos pueblos y ciudades. Miguel Ángel Marco Martí ha publicado “De la A a la Z. Vocabulario de Azuara”, que muestra la paciencia y esfuerzo de un benemérito ciudadano por esa riqueza heredada de los mayores y que tanto peligraba y aun peligra de desaparecer.

Cumple aquí dar noticias próximas: la concesión de los premios Pedro Arnal Cavero y Guillem Nicolau que reconocen la labor en el fomento del aragonés y el catalán de Aragón, respectivamente a Miguel Martínez Tomey y Merxe LLop Alfonso, a quienes felicitamos efusivamente. Y que Aladrada Ediciones ha editado el libro “Origen aragonés de las Glosas Emilianenses”, en el que se recopilan reflexiones y argumentos científicos de prestigiosos especialistas que, desde principios del siglo XX, relacionan las Glosas con el romance navarro-aragonés medieval, desmontando el manoseado mito de la «cuna del castellano». Es un volumen de 300 páginas que, además, ofrece la edición facsímil de las Glosas y su transcripción.

 

 

Entre otras noticias de viejos amigos está el nuevo libro de Herminio Lafoz Rabaza, que nada menos que estuvo y grabó lo que allí dijimos, en L’Aínsa en 1972 al presentar el número 1 de Andalán. Estudioso historiador del siglo XIX, editor de textos importantes, biógrafo, promotor editorial (sobre todo esa maravilla que es la revista “XIX y XX”), en su nuevo libro, “Estaba yo tocando el banjo” (Comuniter) resume una vida llena de acontecimientos de los que es a veces mirón, a veces protagonista, siempre testigo atento. Lo subtitula “Memoria incompleta, 1969-1983”, pero uno sospecha que sintetizada, abreviada, pero no incompleta, a juzgar por la cantidad de asuntos relatados, con algo de sorna casi siempre. El libro resulta un informe detallado, documental, y también en primera persona con juicios contundentes, de la evolución de la enseñanza en Aragón, España, en esos quince años decisivos de la Transición. Como estudiante y como excelente profesor de Instituto (Barbastro, Borja, Zaragoza), a la manera labordetiana. Con amigos, compañeros, cuyos nombres llenarían varias páginas un índice onomástico de tantas gentes con las que conectó, escuchó, luchó. Su evolución política, como historiador, como persona viva, este joven músico folk casi sin darse cuenta, promotor cultural (asiste y participa en muchas semanas culturales), amigo y colaborador del viejo Andalán, donde todos le queremos.

Y, en fin, y no en último lugar, el nuevo libro de poemas de nuestro querido Miguel Ángel Yusta, a quien se añora en ciertas tertulias hoy en suspenso: “La copla. Emoción y Poema” (coeditado por Lastura Ediciones y Editorial Juglar), con un interesante prólogo de Juan Domínguez Lasierra, Introducción documentadísima de Susana Díez de la Cortina Montemayor, y Epílogo de Javier Barreiro.

 

 

Glosa Juan “el hermoso, el fundamental mérito de Miguel Ángel Yusta, que no conforme con enriquecer magistral y personalmente la copla con sus propias creaciones, ha tenido la voluntad de darle a este género poético toda la dimensión literaria que merece ejemplificando sus más notorios frutos”. Casi nada.

Y glosa él a Ximénez de Urrea, Braulio Foz, los visitantes Bécquer y Martí, Luis Royo Villanova, Sender, Ildefonso, Rosendo, Verón, Guinda, Sánchez Vallés, Vilas, y otros de fuera tan célebres como los Quintero, los Machado, Juan Ramón, Gerardo Diego, Lorca, Cernuda, Alberti, Miguel Hernández, y otros muchos no tan conocidos hasta nuestros días. Generosidad, talento especial y busca y rebusca. Para, en la última parte, ofrecer una selección, muy cuidadosa y selecta, de sus coplas en Heraldo de Aragón. Bravo.

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