Agenda - 16/04/10

Una crónica inédita del Aragón del siglo XX

La fotografía es antes que nada, una manera de mirar, constituyendo la entrada principal a la realidad de la que no tenemos una vivencia directa. La Zaragoza que retrata Luis Gandú, deja testimonio de su entorno social y familiar, en una ciudad que ha pasado la barrera de los cien mil habitantes, capital mercantil, industrial y financiera, con una marcada cultura campesina, muy presente sobre todo en los barrios rurales y en su entorno urbano, beneficiándose sus ciudadanos de un inmejorable periodo favorable económico a través de su recientemente creada Exposición Hispano-Francesa de 1908.

El hallazgo de parte del archivo fotográfico de Luis Gandú Mercadal (Zaragoza, 1888- 1968) que captó durante la segunda mitad del siglo XX, los acontecimientos y el ambiente que le tocó vivir como reportero gráfico del diario La Crónica, se muestran por primera vez en una exposición en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. La exposición se divide en tres partes bien diferenciadas, en primer lugar una pequeña  selección de lo mucho que existe de fotografía familiar, la segunda parte está representada por fotografías de tipo documental e histórico realizadas para el  periódico La Crónica, para finalizar con fotos de asunto taurino primando los criterios plásticos y documentales.

Luis Gandú Mercadal, era primo del prestigioso arquitecto, urbanista y teórico Fernando García Mercadal (Zaragoza 1896-Madrid 1985), y del editor José García Mercadal (Zaragoza 1883- Madrid 1976), fundador y director de varios diarios y revistas entre los que destacan La Crónica este motivo ligado al estatus de burgués acomodado, la existencia de un automóvil propio y su afición a la fotografía, permitieron que comenzase sus primeras colaboraciones profesionales en materia de reportero gráfico en dicho diario en el año 1910. A diferencia de su amigo Aurelio Grasa (Zaragoza 1893-1972), con quien compartió  amistad y afición, realizando juntos fotografías de acontecimientos ciudadanos con casi el mismo encuadre, no se conoce documento alguno que acreditase esta actividad profesional, no así, su amigo Grasa que además de colaborar como reportero gráfico para Heraldo de Aragón, tuvo el carnet de corresponsal de prensa de la empresa madrileña Prensa Española, propietaria de ABC y Blanco y Negro.

Fotografías que reflejan otro tiempo, donde el pueblo zaragozano es el protagonista, como el duelo colectivo que acompañó y raptó el cadáver de Joaquín Costa, de la estación, su posterior exposición en el Ayuntamiento y posterior entierro en el Cementerio de Torrero, en donde la coexistencia de las diversos estamentos sociales, se unen, unos con capa, otros con mantas sobre los hombros, para defenderse del duro invierno de aquel año 1911, o esa otra fotografía donde la sobrina- nieta de Goya, Benita Aznar Lucientes, es retratada en la casa del pintor, en Fuendetodos. La imagen es muy singular, la luz del ambiente, la situación de la cama donde se encuentra la anciana,  produciendo una especie de encuentro entre los moderno y lo arcaico, lo urbano y lo rural, contemplándose mutuamente. La última parte de la exposición como ya habíamos comentado antes, son los asuntos taurinos. Gandú Mercadal, realizará reportajes sobre las corridas de toros de plazas tan importantes como las de Zaragoza, Pamplona, Logroño o Tudela, dejando en desuso el antiguo proceder de los fotógrafos de galería, dándole una modernidad no vista hasta la fecha. En aquella época de cierto bienestar  social por la neutralidad de nuestro país en la I Guerra Mundial, y en concreto en Zaragoza, apareció un fenómeno de masas entre dos diestros locales que dividió a la ciudad, por un lado Jaime Ballesteros “Hererrín” (1892-1914), por el otro Florentino Ballesteros (1893-1917), sin parentesco entre ellos, fueron rivales a lo largo de las distintas plazas donde los dos toreaban, y aunque gozaron de popularidad, fue malograda, pues a los dos les segaron la vida muy pronto los toros. Hasta tal punto llegó la rivalidad que se veía incluso en los medios de comunicación. Grasa como Heraldo de Aragón eran partidarios del fino y sensible arte de Florentino, mientras que Gandú Mercadal, al igual que la redacción de La Crónica, lo sería de Herrerín, recio voluntarioso y gran estoqueador, y aunque la sangre nunca llegó al río, como demuestran las fotografías de Mercadal con comidas de fraternidad de ambos bandos, queda patente la inclinación herreriana de nuestro fotógrafo en las distintas tomas de estudio del traje de luces, o de las distintas corridas en pueblos o en los entrenamientos…

A partir de 1913, Gandú Mercadal, deja de realizar reportajes para el diario, posiblemente a raíz de la política empresarial de reducción de costes, y empieza a trabajar como contable, pues tenía estudios de comercio, en la empresa Tejidos Metálicos García Díaz, propiedad de su tío José García Díaz. Desde 1920 hasta su muerte, se dedicará única y exclusivamente a las tomas familiares. Tan breve pero fructífera actividad fotográfica dedicada a reflejar el panorama aragonés de los años relatados, ha dejado excelente constancia a través de su mirada, o la de su amigo Aurelio Grasa, dos jovenzanos que estaban renovando el reporterismo fotográfico, y otros que llegaría más tarde, nos han legado sobre el arte de la fotografía, lo que bien puede conocerse como la edad de oro.

Para saber más:

El fotógrafo Luis Gandú Mercadal. Una crónica visual (1910-1930). Paraninfo de la Universidad de Zaragoza 14/04- 18/07/10.

1 comment to Una crónica inédita del Aragón del siglo XX

  • Muy buena la exposición fotográfica.
    Me ha gustado mucho, muestra la zaragoza de comienzos del siglo XX. La pena que habiendo vivido Luis Gandú hasta 1968, la exposición no haya podido ser mas extensa.
    Espero en un futuro poder ver el resto de su obra como periodista gráfico del periódico zaragozano “La Crónica”.
    Os recomiendo la exposición, si podeis pasaros por el Paraninfo y no os la perdais.

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