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Escenarios económicos cambiantes en torno a Andalán (1972-1987)

El escenario económico en el que se produjo el nacimiento de Andalán (septiembre de 1972) fue el de los años finales de la etapa desarrollista, años de avance en el proceso de industrialización -inductor de un fuerte proceso de cambio estructural y de avance de la urbanización- tanto en España como en Aragón. Etapa que se cerró con la crisis económica promovida por la fuerte subida del precio del petróleo desde 1973 y la recesión que se prolongó hasta mediados de los años ochenta.

En esos años de estancamiento económico e inflación, de estanflación, desarrolló su actividad el periódico (1972-1987). A esta complicada coyuntura económica se sumó las incertidumbres políticas derivadas de la existencia de un régimen dictatorial cuya decadencia se agravó en 1975 con la muerte del dictador y el titubeante inicio de la etapa de transición democrática, proceso solo consolidado tras el fallido golpe de Estado militar de 1981. Esta década de estancamiento económico y de transición política podemos también considerarla como un periodo de transición económica entre el modelo desarrollista del último franquismo y el nuevo modelo económico de creciente internacionalización, consolidado con la incorporación de la España democrática a la Comunidad Económica Europea (1986).

Durante la etapa del desarrollismo, la economía aragonesa creció espectacularmente (en 1960-75 a una tasa anual del 5,4 %, aunque menor que el 6,4% español), apoyada en el fuerte crecimiento de su sector industrial (8,7 %, menor que el 9,6 % español). Un crecimiento económico territorialmente muy desequilibrado (macrocefalia zaragozana & periferia rural). Un crecimiento productivo y demográfico muy concentrado en Zaragoza (que ya suponía en torno a la mitad de la población aragonesa), que pasó a consolidarse como el quinto municipio del país en población y el cuarto en activos industriales. Sin embargo, Aragón siguió perdiendo peso productivo y demográfico en esta etapa (del 3,6% en 1960 al 3,2 % en 1975) y contaba con un PIB pc en torno al medio español. Una economía que siguió manteniendo una estructura empresarial de menor tamaño medio, con un mayor peso relativo de pymes respecto del medio español y un menor nivel de productividad. Una economía aragonesa, además, afectada por transferencias negativas, tanto de recursos humanos (emigración neta), como energéticos (exportación de electricidad sin compensación) y financieros (restricciones a las inversiones de las cajas de ahorro).

 

 

Tras la crisis del petróleo (1973) la difícil etapa siguiente, hasta 1985, estuvo marcada por el estancamiento y la reconversión industrial, unidas al aumento de la inflación y el crecimiento del paro. La economía aragonesa solo creció entre 1975 y 1985 a una tasa anual del 1,6%, pero ahora fue algo superior al 1,4 % español. La continuada pérdida de peso relativo de la producción aragonesa en el conjunto español cambió en estos años (pasó del 3,19 % al 3,26). Como el peso demográfico aragonés siguió bajando (del 3,25% al 3,13%), su PIBpc -tradicionalmente en torno al medio español- pasó a ser ya superior a la media (en 1985, 104%), así como su productividad.

Desde el punto de vista espacial, en esta etapa ha seguido avanzando la concentración productiva y demográfica de Aragón en Zaragoza y su entorno próximo.

El menor empeoramiento de la economía aragonesa en esta difícil etapa se debió a que no estuvo tan afectada por la dura reconversión industrial -más centrada en otras zonas del país- y a que pudo beneficiarse de la llegada de importantes inversiones (la inversión industrial aragonesa alcanzó entre 1975 y 1983 el 9,6 % del total en España). Así, el sector industrial creció en Aragón en 1975-1985 a una tasa anual (2,6%), doble que la media española, lo que consolidó la especialización industrial de la economía aragonesa. La nueva inversión industrial estuvo protagonizada por la llegada en 1979 de la multinacional GM y la construcción en 1982 de una factoría de automóviles -en el hinterland de Zaragoza, en Figueruelas- que en 1985 representaba el 9% del empleo y del 10 % del VAB industrial de Aragón; germen del importante complejo de automoción, principal motor de la industria aragonesa desde ese momento.  Asimismo, la empresa pública Endesa invirtió en la construcción en 1979-80 de una macrocentral térmica en Andorra, que consolidó el complejo energéticominero provincial turolense.

En estos años ochenta se produjo en Aragón, asimismo, un cambio en la tendencia de las anteriores transferencias negativas de recursos humanos (agotamiento del tradicional saldo migratorio negativo), de recursos financieros (al reducirse, tras la liberalización financiera, la reducción de los superiores coeficientes de inversión obligatoria a las cajas de ahorro, predominantes en Aragón), de recursos energéticos (al aprobarse compensaciones económicas por las exportaciones de energía eléctrica).

Aragón, tradicionalmente, había sido una economía muy abierta y volcada hacia el mercado interior español. Con la llegada de GM inició un creciente proceso de internacionalización. En 1978 solo el 9,2% de las exportaciones aragonesas se dirigían al extranjero, frente al 90,8 que se dirigían al resto de España (especialmente hacia Cataluña y el cuadrante NE peninsular). En 1985, los crecientes mercados extranjeros (muy concentrados en Europa/CEE) ya suponían el 23 % (porcentaje que llegará al 44 % a finales de siglo), lo que la ha consolidado como una economía con notable especialización exportadora.  A finales de los años 70, de las 30 mayores empresas domiciliadas en Aragón solo cuatro eran extranjeras, iniciándose en estos años un creciente proceso de integración internacional de una parte del tejido empresarial autóctono aragonés (en el 2000, ya eran quince), en muchos casos por su absorción por multinacionales. El principal grupo empresarial aragonés, la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja (CAZAR), mostró en estos años una importante pérdida de peso en el conjunto del ahorro confederado español (pasó de representar el 6,1 del total de los depósitos en 1970 al 4,3 % en 1985).

 

 

Con la llegada de la Democracia y la construcción del nuevo Estado de las Autonomías y del Estado del Bienestar, Aragón, desde la aprobación de su Estatuto de Autonomía (1982) ha podido contar con un instrumento de creciente importancia en la gestión de sus recursos públicos y privados, aunque a finales de los años ochenta su presupuesto gubernamental todavía solo representaba el 3,8 % de su VAB.

En definitiva, dos escenarios económicos y políticos muy diferentes se sucedieron durante la trayectoria vital de Andalán (1972-1987).

 

Lecturas complementarias:

Biescas Ferrer, José Antonio (1991) “Rasgos característicos y escenarios relevantes de la economía aragonesa”. Lección inaugural del curso académico 1991-1992, Universidad de Zaragoza.

Biescas Ferrer, José Antonio (19 77) Introducción a la economía de la región aragonesa, Alcrudo editor, Zaragoza.

Germán Zubero, Luis (2012) Historia Económica del Aragón contemporáneo, PUZ, Zaragoza.

Papeles de Economía Española (1991) Economía de las Comunidades Autónomas. nº 10. Aragón, Madrid.

Serrano Sanz, José María (1990) “Aragón: una década de crecimiento” en Papeles de Economía Española, nº 45, pp. 101-114, Madrid.