andalán 50 años » II. Des-velando Andalán » 2.8. Andalán y la Cultura

Las Artes

En 1972 se creó el Grupo Azuda 40 (nacidos en esa década) de artistas aragoneses, por Federico Torralba y Antonio Fortún, al que se sumaron Natalio Bayo, Pascual Blanco, José Ignacio Baqué, José Luis Cano, Vicente Dolader, Pedro Giralt y José Luis Lasala. En sus exposiciones colectivas presentaron un estilo vanguardista y experimental, continuador de sus antecesores los Grupos Pórtico, Zaragoza, Forma, usando madera, forja y figuras ornamentales geométricas y abstractas tomadas del mudejar aragonés, y se plantearon la colaboración con la poesía, el teatro, el cine, la música, la fotografía, etc. Con ese espíritu, ayudaron en varias ocasiones a la revista Andalán.

También artistas de épocas anteriores (Lagunas, Antonio Saura, Julia Dorado, Santamaría, Vera, Sahún, F. Simón, F. Rallo, Vicente Pascual Rodrigo, Javier Rubio, José Manuel Broto, Víctor Mira) pero hubo mayor cercanía con los Azuda con quienes se sintonizó más, y uno de sus miembros más destacados, Lasala, figuró pronto como crítico de arte en la revista. Venía de la mano de Labordeta, cuyo grupo del Niké (Emilio Gastón, Julio Antonio Gómez, Mariano Anós, Fernando Ferreró e Ignacio Ciordia,) apoyaba al grupo y a la nueva Galería Atenas, de Torralba.

Desde el principio, las críticas de arte de “Royo Morer” causaron impacto y todos los artistas corrían a leerlas cada quince días. Era claro, exigente, pero razonaba siempre sus opiniones. Sus amigos siguieron siéndolo, e hizo otros, incluso tras severos escritos.

 

Los Azuda: Baqué, Lasala, Cano, Giralt, Blanco, Dolader, Bayo y Antonio Fortún

Los Azuda: Baqué, Lasala, Cano, Giralt, Blanco, Dolader, Bayo y Antonio Fortún

 

El hecho de que el diseño inicial de la publicación lo realizaran los hermanos Ángel y Vicente Pascual Rodrigo (“Hermandad Pictórica aragonesa”), marcó muy claramente, desde el nº 1, la capacidad y el deseo de ruptura con viejos convencionalismos. Por otra parte, la amistad con algunos de nuestros grandes artistas, especialmente con Salvador Victoria y Pablo Serrano, nos acercaba a personas y obras destacadas. Lo mismo ocurrió con la amistad de Gonzalo Borrás con el grupo Pórtico (Santiago Lagunas) o con Federico Torralba,

Lasala ha recordado la larga lista de artistas compañeros y amigos de aquellos años, que además de los citados suma a Maribel Lorén, Pepe Orús, José Beulas, Villarrocha… Sin olvidar a los grandes dibujantes y humoristas, presentados en otro lugar de esta edición digital, y con quienes diseñaron algunas preciosas portadas en la época de color. O las intervenciones y artículos de los profesores de historia del arte Gonzalo Borrás, Manuel García Guatas y Carmen Rábanos, la crítica de Arte Alicia Murria, o el ilustrador y diseñador gráfico Isidro Ferrer.

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El año 1979 fue decisivo en ese apoyo a Andalán. Por una parte, a raíz de la querella interpuesta contra la publicación por el director de la Caja de Ahorros, se produjo un movimiento de solidaridad del que un sector importante fueron los artistas aragoneses. Pintores, escultores, dibujantes, etc., volcaron inmediata y generosamente sus ofertas de obra. Con la ayuda inestimable de José Luis París, Julio Belenguer, Julián Sarasa y e Iñaki se desplazaron a Madrid para recoger la obra ofrecida generosamente por Salvador Victoria, Manuel Viola y Pablo Serrano, al que se unieron su esposa e hijo, Juana Francés y Pablo Bartolomé con un grabado y una prueba en bronce. También hizo un bello dibujo a serigrafiar Rafael Alberti, el gran poeta del 27, diputado por Cádiz al regresar del exilio. Y Antonio Saura donó una de sus obras.

 

 

A finales de diciembre se anunció la venta de serigrafías de diez autores aragoneses que se sumaban a la de los grandes maestros con 150 carpetas que las contenían: Sergio Abraín, Natalio Bayo, José Luis Cano, Julia Dorado, José Luis Lasala, Maribel Lorén, Miguel Marcos, Antonio Otero, Eduardo Salavera y Juan Tudela. Un gesto generoso y eficaz, que permitió seguir la aventura.