Cultura y Sociedad - 26/05/10

Gustave Flaubert en Rouen

Rouen, capital de la Normandía, fue tierra natal de personajes de la talla de Juana de Arco, Pierre Corneille y Gustave Flaubert, el gran novelista  del siglo XIX al que la ciudad le dedicó un museo.

Eric Mallet, profesor de la Facultad de Medicina de Rouen y su esposa Eugène, profesora de español, son los anfitriones de un vernissage en el Salón Amboise, oya renacentista situada al lado de la catedral gótica, donde Claude Monet plantó su caballete para reflejar en 31 lienzos los distintos momentos de luz y de clima de la catedral. Allí me hablaron de Flaubert.

Dirigen mis pasos hacia el museo ubicado en el antiguo hospital de la ciudad. Allí nació Gustave Flaubert cuando su padre Achiles Cléofas Flaubert era cirujano-jefe del hospital. Ahora es un museo dedicado a la historia de la medicina en memoria del padre y de literatura en memoria del hijo. Hay una curiosa cama donde cabían seis enfermos. El doctor Millet me señala dos caduceos con la serpiente de Esculapio y las alas del casco de Hermes-Mercurio, dios de los viajeros, de los comerciantes, y guardián de los secretos de las ciencias ocultas. “Flaubert, hijo y hermano de médicos sintió una especial querencia por la medicina. Los médicos y las enfermedades son frecuentes en su obra literaria. Padeció una enfermedad catalogada como epilepsia que le retrajo socialmente. Algunos críticos han observado que el entorno médico en el que vivió le permitió desarrollar su talento para la disección literaria, que no consiste en cortar sino en observar capa por capa la naturaleza humana”.

Se conserva la habitación donde nació el escritor, las escaleras por donde correteaba en su infancia. Está disecado el loro Lulú presente en su obra. Hay un retrato de aire romántico de Maxime de Champ, amigo con el que recorrió la Bretaña e hizo un viaje a Oriente que le serviría de inspiración para su obra Salambo. El museo se ha convertido en un centro de peregrinación internacional.

En el jardín hay un bello monumento al escritor realizado por Chapu, con mármol de Carrara blanco.  Fue una iniciativa de Goncourt y Guy de Maupassant. La parte central representa a una joven. Es la figura alegórica de “la verdad”, evocando el carácter realista de la obra de  Flaubert. Está sentada en equilibrio sobre un pozo y va pasando las hojas del libro de la inmortalidad sobre el cual se prepara para  escribir con pluma de ánade el nombre de Gustave Flaubert. Sobre la parte derecha se despliega un laurel. Arriba un medallón con la efigie de Flaubert esculpida en bajorrelieve. Tiene las inscripciones de sus principales obras: Madame Bovary, La Tentación de San Antonio, La educación sentimental, Bouvard et Pecuchet, Le candidat. En el cuidado jardín crecen plantas medicinales.

Eugène Millet habla efusivamente de la vida y obra de Flaubert: “Era una persona de carácter melancólico. Se retiró a una finca familiar en Croisset cuando murió su padre y allí le visitaban sus amigos Zola, Daudet, Turgueniev, Goncourt y Guy de Maupassant».

Respecto a su obra se decanta por La educación sentimental. “Es una parodia del romanticismo político y la revolución. Un amor adolescente marcó su vida conociendo a Elisa Foucault en las playas de Trouville. Este hecho lo sublimó literariamente en su novela que marca un hito en la literatura del siglo XIX. Un autor español -Azorín-, escribió que Flaubert es a la literatura lo que Pasteur fue al laboratorio y a la investigación. La prosa de Flaubert despierta sentimientos de generosidad, delicadeza y abnegación. Sabe engastar bellos y suaves poemas en la prosa cotidiana. En la correspondencia privada que mantuvo con Elisa Foucault hay unas palabras que resumen toda su pasión”-ma vieilli tendresse, ma toujours aimée-”.

Dejó escrito que la felicidad está en el ideal, en el camino. Lo había dicho con anterioridad Demócrito: “Los ideales son como las las estrellas: no los alcanzamos pero iluminan nuestro camino”.

1 comentario sobre Gustave Flaubert en Rouen

  • Joaquín:

    Ayer tuve oportunidad de conocerte en el Centro Aragonés de Barcelona y sin demora alguna he acudido a esta publicación – Andalán – que me trae bellos recuerdos.

    Interesante tu artículo sobre Flaubert, uno de mis escritores favoritos. «Madame Bovary» me abrió los ojos a una nueva concepciòn de la narrativa, de la mujer y de la vida.

    De Flaubert recurdo una sentencia que dice: «Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; anters lo contrario, la hacen más profunda». Comparto el contenido y por eso evito caer en nostalgias…

    Un cordial saludo

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