Cultura y Sociedad - 06/06/10

Huelga de funcionarios

El martes 8 de junio asistiremos a una huelga de los empelados públicos de todas las administraciones.

El día 8 de junio está en juego mucho más que una huelga de funcionarios, nos jugamos el devenir de las próximas políticas económicas, ajustes y decretazos que realizará el gobierno, así como el alcance y profundidad de los mismos.

El martes 8 de junio, en todos los empleados públicos estaremos representados el resto de trabajadores de la empresa privada, los jóvenes sin empleo, los parados de larga duración, la mujeres con dificultades de inserción laboral, los jubilados y pensionistas, las personas dependientes, nuestras parejas, hijos o familiares en paro… todos los que no pueden manifestarse en este momento por miedo a perder su puesto de trabajo, etc.

La huelga no la realizaran los funcionarios únicamente para protestar por la reducción de sus salarios, la harán por todos nosotros, por el resto de trabajadores, para evitar futuros recortes y decretos que nos alcancen a todos; para que el anunciado decreto del día  16 de junio pueda paralizarse o no sea tan retrogrado como parece que será; para que no se suba la edad de jubilación hasta los 67 años; para que la banca, entidades financieras y patronal no salgan de rositas de esta, etc.

El martes día 8 hay que parar el país, hay que animar a nuestros conocidos, amigos y familiares funcionarios a que paren; que lo hagan por nosotros. Que demuestren su hartazgo y con su ejemplo y decisión den el pistoletazo de salida para, ahora sí, la convocatoria de una Huelga General.

Muchos opinareis que había que haberlo hecho antes; que había otras medidas… Olvidaros de ello; no busquéis escusas fáciles; ahora se ha convocado; ahora se inicia el camino de la reivindicación en los centros de trabajo y en la calle; ahora es cuando hay que dejar de hablar y dar la cara.

La respuesta debe y tiene que ser masiva, contundente, que desconcierte al gobierno, para así poder parar según que decretos y forzar a los sindicatos a convocar de una vez por todos la tan cacareada Huelga General para antes de julio.

Hace tiempo que los sindicatos  hablan de huelga general, “preparan a sus bases”, “se mueven (dicen) bajo un calendario de huelga general”… El día 8 hay que demostrarles que es el momento de callar, hacer y convocarla.

Cuando se lanza un órdago, hay que ser consciente de que quizás haya que realizarlo, ahora hay que demostrar que no íbamos de farol, hay que realizarlo y cumplirlo.

El martes tiene que ser el prólogo de la Huelga General que se debería realizar antes de julio. Huelga General cuyo objetivo es el parar a un Gobierno que ha perdido su sentido socialista y navega a la deriva dejándose llevar totalmente por las corrientes de los mercados, entidades financieras, banca y gran patronal.

Digamos alto y claro ¡NO!

No al liberalismo; no podemos pagar la crisis los de siempre, que se rasquen los bolsillos y pierdan privilegios (porque ellos gozan de privilegios) quienes nos metieron en esta.

Digamos no a políticas y gobiernos neoliberales, sean de puño y rosa o de PP y gaviota.

El martes 8 de junio hay que parar las administraciones y el 28 o 30 de junio, HUELGA GENERAL.

Y si de aquí a diciembre hay que convocar otra…, pues se convoca.

Decídete, no te quedes parado, únete a tus compañeros y…  A LA HUELGA.

1 comentario sobre Huelga de funcionarios

  • Angel Marco

    Permítame la duda de apoyar una movilización, sobre la que no termino de entender el destino hacía donde se dirige.
    Por una parte, no comprendo hacer una huelga en contra de un Decreto ya aprobado. Reafirmado por el Gobierno de Aragón.
    Por otra, no afrontar la necesidad de movilizar a la sociedad contra la base del sistema, que nos ha llevado no solo a estos recortes sociales, también a una crisis ambiental a nivel planetario, a un sistema sin equidad en el reparto de los recursos, donde los países pobres, la mayoría de la población del Planeta, lleva la peor parte. Carlos Taibo en un artículo publicado en su web (http://www.carlostaibo.com), “sobre el programa de ajuste de los socialistas españoles”, es claro y tajante en afirmar que el capitalismo el que nos ha llevado a esta situación, y no sólo en lo que respecta de hacer pagar las consecuencias a quienes no han sido los que han conducido el país a este escenario tan delicado.
    Resulta curioso como nos hemos dejado hipnotizar, bailando estos años con la especulación y la desregulación, para tomar parte en el reparto del pastel, aunque fuera migajas lo que nos correspondía. Hemos cerrado los ojos a la destrucción de gran parte de nuestro territorio por la recalificación urbanística del suelo. Al gasto de enormes cantidades de dinero en grandes infraestructuras como la de comunicar cada ciudad del país mediante AVE, aún cuando estos servicios, caros, no facilitaban un transporte público a los ciudadanos –al final ni aún aceptando pagar el coste del billete, esta red ferroviaria ha llegado a todos- . A desmantelar el medio rural, que ha tenido una capacidad productiva real mayor que el dinero ficticio que se mueve en muchos de los movimientos bursátiles. Todos tenemos cierto grado de culpabilidad de apostar por lograr una plaza en ese club de los ricos, y olvidarnos de las necesidades básicas, de los valores por lo que podemos ser felices sin por ello tener que arruinar al vecino, de saber cual en nuestra calidad de vida y como debemos medirla. Cerramos los ojos al castillo de arena que algunos elevaron frente a nosotros. Y Ninguno de estos magos ha dimitido una vez afrontado su fracaso.
    Las medidas del gobierno no afrontan cambios en nuestro modelo socioeconómico de organizarnos. Tampoco veo estos cambios en las reivindicaciones sindicales. Nadie cuestiona la idolatración del consumo y el crecimiento, como dice Carlos Taibo medidos de la mano de la gran estafa que el PIB.
    Nadie cuestiona salir del Capitalismo. Construir otro mundo donde quepamos todos, aunque nos corresponda tener que vivir con menos. Aunque sin esos cambios, es verdad no obstante, que algunos vamos a tener que aprender a vivir con menos. Lo positivo, que quizás comprendamos que “Lo pequeño es hermoso”; deberíamos volver a leer a Schumacher, a releerlo los que lo hicimos décadas pasadas y nos olvidamos de su contenido.

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