El hotel L’Ascott de Saint Malo es una mansión del XVIII con exquisito jardín invadido de rosas y jazmines poblado de “chaises longues”. Su director André Broc parece un personaje viscontiano. Su amena charla se esmalta con pintura y poesía con acento especial para Rimbaud. En el desayuno suena música barroca y hay orquídeas en la mesa. La servilleta está envuelta en un aro de papel con una frase de Voltaire: ”Hoy he decidido ser feliz, porque la dicha es buena para la salud”.
André es socio de la Maison International des Póetes et des écrivains de la ciudad que ama profundamente. Habla de una rica historia de exploradores, conquistadores, y guerras por mantener su identidad. Incluso fueron república independiente cuatro años. “Aquí nació y está enterrado Chateaubriand. Fue destruida en el 1944 y se ha vuelto a levantar sobres sus ruinas con una reconstrucción fiel a su historia. El sentimiento bretón está muy arraigado”.
“La casa de la rue Pelicot que data del siglo XVII es una de las más características de Saint Malo. Una de las pocas casas conservadas del desastre de 1944.Desde hace 20 años es la sede de la Maison Internacionale des poètes et des écrivains. Fue inaugurada por su padrino Camilo José Cela y el Director de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza. Tiene un merecido prestigio internacional”.
La casa tiene cinco niveles útiles y contiene una bella biblioteca de poesía. Un circuito cerrado de TV permite al público seguir las conferencias o encuentros, que son publicados y forman parte de una importante videoteca. Durante sus veinte años de vida ha acogido a más de 2000 invitados, poetas, novelistas, historiadores, fotógrafos, pintores y sabios recogidos en el libro “Aventure sans pareille”.
Fue creada y dirigida por Dodik Jegon -cerámista- y Gwen-escultor- que en 1979 adquirieron un pequeño teatro con la finalidad de prolongar su arte con un activo mecenazgo cultural haciendo “los encuentros con Gwen y Dodik”, que representan la cultura bretona y abren las puertas al mundo.
Desde 1982 celebran “Los encuentros poéticos internacionales de Bretaña”, cuyo Gran Premio honra a André Pierre de Mendiargues, Leopoldo Sedar Senghor y Jorge Amado entre otros. Recientemente se han debatido temas como “La Bretaña en Europa”, “Polonia, hoy” “Los refugios tibetanos de Labak. “Los magos y hechiceros” “El espíritu libertario”.
En los archivos encuentro entrevistas a Vargas Llosa, Jakez-Helias y 17 talleres de traducción al español. Hay talleres de caligrafía, creación de paseos literarios y de todas las manifestaciones que favorecen “La fuerza creadora, privilegio de la especie humana”, como dejó escrito Mayor Zaragoza.
Hay un cartel muy expresivo en una vitrina: “Nosotros queremos provocar un sentimiento de amor entre lo que da el saber, su arte y que aparezca como una oferta, como un placer. La cultura no es algo cerrado, sino un intercambio, un lazo y una apertura al mundo”, dicen sus fundadores.
René Rougerie, alma enamorada, tiene expuesto un poema de su último libro que presentará por la tarde:
Seigneur me voici c’est moi
J’arrive de lontaine Bretagne
Ô ma belle barque
Parmi les bleuets et les dauphins
Les brumes y sont plus roses
Que les toits de l´Espagne


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