Cultura y Sociedad - 21/08/10

La serpiente naranja avanza por tierras aragonesas

Foto: Maribel Martínez

Caminando por tierras de Aragón, metida en la vorágine diaria de hacer cada día una etapa, atender a los medios, redactar las notas de prensa para los periódicos; a veces se me olvida tomarme unos minutos para reflexionar, poner las ideas en orden y procesar tantas emociones y sensaciones como hemos sentido estos días.

La Marcha a Bruselas sigue su camino imparable a la capital europea. Como una serpiente naranja, avanza por las carreteras aragonesas recibiendo el reconocimiento, la solidaridad y el cariño de cuantos encontramos a nuestro paso.

Esto ya no es una idea quijotesca y peregrina de un grupo de personas preocupadas y cabreadas por la grave crisis económica que nos castiga, ni por la reforma laboral en la que estamos inmersos. Va más allá. Creemos que no podemos ni debemos quedarnos de brazos cruzados. Hacer esta Marcha es una oportunidad de oro para hacer llegar nuestro mensaje a todas y cada una de las ciudades y pueblos por donde pasamos.

Un mensaje bien recibido, comprendido y apoyado. Lo que empezó siendo una idea, se ha convertido en una bola de nieve de color naranja, como nuestros chalecos, que avanza imparable, cubriendo etapas y cada día un poco más cerca de nuestro destino final, Bruselas y la huelga general del día 29 de septiembre.

Zaragoza, Zuera, Huesca, Barbastro, L’Ainsa, Santaliestra y no Campo como teníamos previsto, y hoy Las Paules, nos reciben con los brazos abiertos, nos dan cobijo, comida y sobre todo su cariño y solidaridad.

Caso aparte ha sido Campo, localidad de la Ribagorza que por medio de su alcalde Eusebio Echart, nos cerró sus puertas, nos dejó en la calle y cual peregrinos medievales nos obligó a buscar refugio, a horas intempestivas, en casa de buenos amigos.

Las gentes de Santaliestra con su alcalde Javier Mur al frente nos han dado el cobijo que el de Campo nos negó. Santaliestra, que de solidaridad y luchas sabe mucho, nos abrió las puertas que el alcalde de Campo nos cerró.

Queremos creer que los habitantes de Campo de haber sabido del proceder de su alcalde no hubieran actuado de la misma manera. Pero en casos así siempre se puede recurrir a los amigos y esos ayer estaban en Santaliestra.

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