Cultura y Sociedad - 21/10/10

Mariano de Cavia, maestro de periodistas

Al cumplirse el 150 aniversario del nacimiento del gran periodista zaragozano Mariano de Cavia, la Institución Fernando El Católico ha celebrado esta efeméride con la publicación de una completa biografía, pergeñada por otro Mariano, en este caso Faci, autor también de la biografía de otro imprescindible periodista, Eusebio Blasco y Soler (Ayuntamiento de Zaragoza, 2003), quien junto con Cavia y Luis Royo Villanova, constituyen el trío de los grandes periodistas y literatos aragoneses y españoles a caballo de los siglos XIX y XX. A lo largo de más de quinientas páginas, el lector que se asome al presente libro, podrá conocer la vida y obra de Cavia, cuyo temperamento castizo supo aplicarlo tanto a la literatura como al periodismo. Varios trabajos biográficos así como reediciones de algunos de sus libros, se han editado en el último año, el objetivo del presente, es situar al personaje en su justa medida. Faci, a lo largo del libro, da el trato adecuado a la esencia de Cavia, con las docenas de asuntos que manejo, entre otros el desmantelamiento del Patio de la Infanta, las huelgas, el patrimonio aragonés destruido, como el caso de la Torre Nueva, o recuperado, como el Monasterio de San Juan de la Peña. Así mismo, el autor va hilvanando, con ordenación peculiar, el interés y la gracia de cada uno de los artículos aquí reproducidos, caben destacar El incendio del Museo del Prado, Zaragozica, La misa del ateo en el Pilar, o el muy interesante Como el de casa, ninguno.

Pero el libro no se queda solo en la biografía del periodista, a través de la búsqueda tanto en hemerotecas nacionales y municipales de Zaragoza y Madrid, el Archivo Histórico de Protocolos del Ilustre Colegio Notarial de Aragón, el Centro de Documentación de Ibercaja, o las parroquias del Pilar y San Gil Abad en Zaragoza, el autor, realiza un extenso “vaciado” sobre su familia, desde su abuelo materno, fundador de la Casa Lac en 1826, pasando por la relacion que tenia con su abuelastro Félix Oroz, autor de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza o la vida que llevarían sus hermanas Pilar y Carolina a la muerte del literato.

“Soberbia inteligencia, alma del periódico, consejero sabio y leal, aliento magnánimo, generoso, inolvidable, guía de pasos, sostén de entusiasmos, amor a la verdad, caballeroso proceder, pluma quijotesca” esta es la reflexión que la redacción de El Sol, dio a sus lectores mientras velaban su cadáver, de total aceptación de sus lectores. Lastima que muchos de estos magníficos hombres, sean olvidados por el paso inexorable del tiempo. Afortunadamente, de vez en cuando se editan libros como este, que recuerdan la figura de uno de los mejores periodistas de este país, ganador de la Gran Cruz de Alfonso XII de quien no solo nos lego sus crónicas, pues todavía existe un busto a su figura en la Plaza Aragón de Zaragoza, así como una lápida que rememora que nació en la casa anterior a la actual, en la plaza del Justicia. Su nombre todavía hoy perdura, el ABC, que no contó con él en su redacción, tuvo el buen gusto de crear con su nombre un premio que todo periodista anhela obtener. Sus restos mortales descansan hoy en el Cementerio de Torrero, por aclamación popular, en el panteón de hombres ilustres, frente al del tenor Fleta, en la tumba en la que estuvieron un tiempo los restos de Joaquín Costa, hasta que se creo su mausoleo “el Moisés de una España en éxodo”, según reza el hermoso epitafio de Silvio Kossti.

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