Ciudades y pueblos - 15/11/10

El arraigo de una reivindicación social: los chopos cabeceros

El sábado día 23 de octubre tuvo lugar la jornada “La cultura de los árboles trasmochos en Europa”. Un centenar de personas constituido por investigadores, ingenieros y otros profesionales de la gestión forestal, alcaldes y componentes de asociaciones en defensa del patrimonio natural y cultural nos juntamos en Calamocha para aprender y debatir sobre los viejos árboles trasmochos que salpican el sur de Aragón.

Esta concurrencia por los chopos cabeceros en un pueblo de Teruel y durante un sábado es todo un indicador de la preocupación social por el paisaje, la biodiversidad y la cultura.

Las primeras comunicaciones pusieron de relieve la enorme importancia de los árboles monumentales y singulares, la intensa regresión que han sufrido, las amenazas que se ciernen y las diversas iniciativas que están surgiendo.

Las conferencias de los investigadores ingleses y franceses nos hicieron constatar que los europeos compartimos un patrimonio no exento de problemas: la intensificación agrícola y el abandono del mundo rural. Pero en estos países una potente sociedad civil participa en estudiar, conservar y difundir los árboles viejos y, especialmente, los trasmochos. Muchos de ellos hace años que perdieron el turno de corta y ahora resulta más difícil su cuidado y rejuvenecimiento. La biomasa y el astillado para la regeneración del suelo agrícola son alternativas que se están poniendo en marcha. Estudios y demostraciones prácticas, difusión de los valores paisajísticos, culturales y ambientales surgen desde iniciativas públicas y privadas en una sociedad orgullosa de su patrimonio rural. Y sobre todo se transmite optimismo que se traduce en la plantación de miles de árboles en los campos y en su orientación hacia cabeceros.

En la mesa redonda de la tarde se plantearon numerosas e interesantes ideas. Alcaldes y agricultores pusieron el acento en que deben seguir siendo las gentes del campo las que sigan cuidando de los árboles mediante la creación de medidas agroambientales. Nuevas fórmulas como los contratos de custodia para la preservación del patrimonio ofrecen posibles líneas a explorar. Y, mientras tanto, las confederaciones hidrográficas no pueden seguir ignorando su responsabilidad en el cuidado del arbolado de las riberas. Se constató los avances en difusión, la creciente sensibilidad entre las administraciones y las múltiples iniciativas que surgen entre las asociaciones pegadas al territorio.

La formación y el cruce de ideas dieron lugar a la diversión en la II Fiesta del Chopo Cabecero que tuvo lugar en Torre los Negros. Vecinos de la zona, excursionistas y amantes del paisaje que conforman y de la cultura y la vida silvestre que encierran estos viejos árboles disfrutaron en la ribera el Pancrudo.

Como en Aguilar, más de trescientas personas en una manifestación de cariño hacia su tierra demuestran que algo se mueve en Teruel y que los sueños colectivos que unen el pasado y el presente para proyectar el futuro, pasan por la defensa del paisaje y el territorio, que sólo puede hacerse cuando se conoce y se ama. La reivindicación que surge del centro de nuestra sociedad, de nuestros pueblos, es una mezcla de sentimientos, pensamientos y acciones que esperamos se vayan encadenando, uniendo a todo aquel que desea unos pueblos vivos, que valoren lo que tienen y se muestren orgullosos de su patrimonio natural, cultural y social, defendiéndolo y apoyándolo de forma responsable. 

El homenaje a Jill Butler y a Ted Green, por su compromiso en la defensa de los chopos cabeceros, la visión emotiva y vivencial de la población con estos árboles, el soporte de las asociaciones y el creciente compromiso de la Administración cerraron unas jornadas que reforzaron la posición referencial de nuestra tierra en el patrimonio de los árboles trasmochos.

En definitiva, como bien dijo Ignacio Celaya, con el empeño y la energía de todos puede recuperarse un patrimonio que forma parte de la identidad de las gentes de Teruel. Algo que nos hace únicos y que cada vez enorgullece más a sus gentes. Además de una responsabilidad para con los ciudadanos europeos.

Chabier de Jaime y Pilar Sarto son miembros del Centro de Estudios del Jiloca; e Ivo Aragón de la Plataforma Aguilar Natural.

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