Internacional - 16/02/11

Y sin embargo se mueve

Cuando gran parte de la ciudadanía europea todavía soñamos con utopías sociales e intentamos idear un sistema político más justo que el que nos anda engullendo, desde la gélida Islandia nos dan una lección de la madurez democrática de su pueblo.

Los islandeses son gente pacífica que no se manifestaban desde 1949, cuando se produjo su incorporación a la OTAN. Luego no es difícil deducir que no estaban entrenados en la rebeldía. Pero en 2008 la próspera Islandia se declaró en bancarrota. Su bolsa y la moneda del país, la corona, cayeron en picado. La deuda externa superaba nueve veces su PIB.

Los islandeses parecían estar condenados a pagar los desmanes de su clase política y financiera. Pero, de forma espontánea, pequeños grupos de personas empezaron a juntarse para protestar. Enseguida fueron miles, aunque no tenían muy claro lo que estaban haciendo. Tampoco la policía que andaba floja en la práctica de la carga contra los manifestantes. La gente lanzaba huevos o zapatos al Parlamento. Al principio fueron calificados de terroristas. Pero cada vez que tenían un encontronazo con las fuerzas de seguridad les regalaban flores.

Mientras los demás aceptamos la tiranía del pensamiento único, los islandeses reunieron el coraje para decir NO alto y claro. Emprendieron una revolución pacífica contra la injusticia del sistema para demostrar que otra forma de entender la democracia es posible. Se negaron a pagar la deuda externa y lograron la dimisión masiva del gobierno. Nacionalizaron la banca y metieron a los verdaderos culpables de la crisis, los especuladores financieros, en la cárcel. Han conseguido que todas las decisiones económicas importantes para el país sean tomadas vía referéndum y están redactando una nueva constitución.

El fenómeno islandés ha pasado desapercibido desde el punto de vista mediático. Ha existido un acuerdo más o menos tácito de silenciar este asunto a la sociedad occidental. A lo mejor, es este el motivo de que Islandia esté redactando una serie de leyes que garanticen las libertades de prensa y expresión tan vapuleadas en todas las partes del mundo.

Se trata de crear un paraíso informativo en su territorio que de alojamiento a servidores y portales para una red libre de toda presión. Un refugio para quienes publican informaciones comprometedoras o secretas como wikileaks. Una garantía de protección para el periodismo de investigación.

¿Entienden ahora por qué casi no se ha hablado de Islandia? De cundir el ejemplo de democracia directa que nos está dando el pueblo islandés el neoliberalismo empezaría a hacer aguas. Su doctrina no soportaría la luz y los taquígrafos que suponen la libertad de prensa e información. Si no se habla de ello, no existe. Esta es la máxima del sistema. Por eso el control de los medios se transforma en la mejor baza del poder.

Pero como diría el amigo Galileo: Eppur si muove.

A pesar de la mordaza informativa, Islandia se está moviendo de una manera audaz y creativa. Experimentan con nuevas formaciones políticas que rechazan patrones tradicionales. Una de ellas es el Best Party, el Mejor Partido, formado por artistas e intelectuales que desarrollaron su programa electoral con estrategias artísticas que abarcaban desde el dadaísmo a la Internacional Situacionista.

Se enfrentan al futuro con los ojos abiertos y nos abren las ventanas para que nos asomemos a su modelo. Son un chorro nórdico de aire fresco en nuestra nuca. Una pequeña luz que nos puede orientar en estos tenebrosos tiempos.

Cuando los agoreros nos graznan la misma cantinela uno y otro día, incluso desde algunas formaciones políticas y sindicales de la supuesta izquierda nacional, sobre la imposibilidad de liberarnos de la dictadura de los mercados acuérdense de Reikjavik y de estos intrépidos vikingos que nos dan una lección magistral del ejercicio democrático.

Posiblemente tienen un futuro incierto y puede que acaben engullidos por la UE. Las decisiones que han tomado afectarán sin duda a las relaciones internacionales y comerciales. Pero no debemos despreciar que Islandia lleva años apostando fuerte en temas como el de las energías renovables para conseguir sostenibilidad y autonomía energética. Crean casi el cien por cien de lo que consumen en este aspecto.

Igual que Túnez y Egipto han servido de inspiración a otros países norteafricanos, Islandia puede convertirse en nuestra musa europea. Ellos han recuperado la dignidad y están dispuestos a ser los únicos dueños de su destino.

¿Y en el resto de Europa? ¿Estaremos algún día preparados para ser tan valientes?

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Enlace de wikileaks que muestra un vídeo (Muertes Colaterales) que desató en Islandia la promulgación de leyes que aseguraran la transparencia informativa y gubernamental:

http://www.rnw.nl/espanol/article/eeuu-ejército-en-problemas-a-causa-de-wikileaks

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