Cultura y Sociedad - 27/03/11

Inside Job o la visión lúcida del terror

Inside Job es un documental que transciende el género del terror para narrar con una espeluznante lucidez cronológica la serie de “crímenes de empresa” que han desencadenado el colapso financiero planetario. La película incorpora entrevistas realizadas a algunos implicados y expertos y cuenta con una minuciosa labor de investigación documentada con datos e imágenes. Los guionistas parten en su relato de una imparcialidad inicial, desde la que no temen repartir candela a diestra y siniestra. Pero el desarrollo de la trama consigue mantenerte ojiplático mientras discurren los capítulos de esta infamia. Y ver la impunidad con la que se han saldado estos crímenes, cómo sus autores han salido ilesos cuando no fortalecidos de sus delitos, te produce una sorda indignación que no para de crecer.

Nos explica de qué manera la ideología de los gigantes financieros se fue introduciendo en los ámbitos económicos, sociales, políticos, empresariales e incluso en las universidades y agencias de calificación. El origen de la orgía caníbal donde todo valía y no había que rendir explicaciones a nadie. Inside Job es la historia de la codicia cuando se levantan todas las barreras. Para los que somos profanos en economía, cumple con un objetivo pedagógico porque detalla los entramados de bancos, créditos hipotecarios, derivados bancarios y aseguradoras combinados con la desregularización de las reglas del mercado que flexibilizaron legislaciones y suprimieron los controles.

El retrato que se logra de los entrevistados es meridianamente delator de su falta de escrúpulos y sus contradicciones. Alimañas financieras en estado puro captadas con habilidad por los creadores de este thriller impresionista. Una mezcla entre terror y cine negro cuya característica más espeluznante es su verosimilitud.

“El Imperio del Mal” podría encarnarse desde la ficción en el material “Gobierno de Wall Street”. Sus generales, los bancos, actúan como eficaces mercenarios. Blanqueo de dinero, narcotráfico, hipotecas basura o evasiones de capital son algunos de los crímenes que practican con la connivencia política de los gobiernos. Porque a su vez, estos gobiernos, están controlados por los mismos ejecutivos y sus intereses en la empresa privada. Entre villanos anda el juego.

He de reconocer que después de ver esta película, una inquietante rabia comenzó a apoderarse de mí. No porque me demostrara lo que ya intuía, no, eso no fue lo peor. Lo más indigesto era tomar conciencia de la psicopatía que padecen los personajes implicados. Unos individuos degradados, muchos de ellos politoxicómanos que alternan el abuso de la cocaína con la avaricia depredadora de una fiera. Suicidas hedonistas que aspiran por sus narices las esperanzas de futuro de su propia especie.

Es aterrador saber en manos de quienes estamos, es cierto. Pero es imprescindible que abramos los ojos a lo que está sucediendo. El mayor fraude de la historia de la humanidad se está perpetrando ante nuestras impávidas narices y somos incapaces de reaccionar.

Quizás, la conclusión que saquen algunos después de ver el documental es que estamos impotentes para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Que todo está urdido meticulosamente para sofocar cualquier atisbo de resistencia. Pudiera ser.

Todo parece atado y bien atado. Da igual a quién votemos, el sistema se ha estructurado para que el resultado beneficie a los mismos. Pero la narración de Matt Damon acaba con una incitación a la rebeldía. A transformar el proceso de indignación en una acción lúcida de resistencia ciudadana.

La misma idea que ha inspirado el libro “De la Indignación a la Acción” que recoge textos de Sampedro, Garzón y Mayor Zaragoza entre otros. La peor actitud es la indiferencia, defienden en su manifiesto.

Ha llegado la hora de abandonar la pasividad nos están diciendo. Nuestra docilidad les hace más fuertes. Puede que está sí que sea la madre de todas las batallas.

Y se está librando simultáneamente en todos los campos de nuestra existencia.

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