Internacional - 29/03/11

La metamorfosis de un cuento muy visto

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobaba el 17 de marzo pasado una resolución que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y para proveer asistencia y protección a la población civil de ese país. Dicha resolución autoriza a “los estados miembros a tomar todas las medidas necesarias” para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi y asistir a los civiles.

Ni corto ni perezoso, el Pentágono manifestaba ese mismo día que Estados Unidos disponía ya de recursos militares en el Mediterráneo como para actuar de inmediato (es decir, blanco y en botella). Esto dejaba en papel mojado una anterior resolución del Consejo, que acudía al Tribunal Internacional de La Haya como vía de solución e imponía por esa vía un embargo de armas y un bloqueo de fondos en el exterior.

Los “países miembros” quedan transformados así en “fuerzas aliadas” bajo la dirección de los Estados Unidos de Norteamérica. No obstante, los medios siguen empleando la expresión “la comunidad internacional” para describir a las fuerzas militares que a las pocas horas entraban en acción: USA, Francia, Reino Unido, Egipto, Emiratos Árabes, Qatar y España, entre otros, cargan con sus respectivos mochuelos en el asunto. La OTAN y la Liga Árabe respaldaban asimismo la imposición de una zona de exclusión aérea.

Diez días después, la OTAN decidía asumir la dirección de toda la campaña militar, incluidas las operaciones de ataque a tierra que pudieren ser necesarias para cumplir el mandato de Naciones Unidas de “proteger a la población civil y a las áreas habitadas bajo amenaza de ataque del régimen de Gadafi”. Ahora los “países miembros” y la “comunidad internacional”, mutadas al poco tiempo en “coalición internacional”, aparecen sin tapujos como lo que seguramente habían previsto desde el principio: OTAN.

Consultado y leído detenidamente el Tratado de Washington del Tratado del Atlántico Norte, no he hallado un solo artículo que avale legalmente la intervención de la OTAN en el espacio aéreo y el territorio libios.

Tras leer en su artículo 1 con cierta estupefacción que los países miembros de la OTAN “se comprometen (…) a resolver por medios pacíficos cualquier controversia internacional en la que pudieran verse implicadas de modo que la paz y seguridad internacionales, como la justicia, no sean puestas en peligro, y a abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza de cualquier forma que resulte incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”, en el artículo 5 se dice que “acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, ser considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas (…) ayudará a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.

En resumidas cuentas, no tiene sentido que la OTAN esté dirigiendo las operaciones militares en Libia. Tiene, sin embargo, pleno sentido si la OTAN es el gendarme de la porra mundial para conservar el sistema político y económico internacional.

En agosto de 2006, José María Aznar decía en una entrevista en la BBC: “Transformar la OTAN porque la OTAN se creó para defender nuestras libertades y derechos de las amenazas de la Unión Soviética, pero ésta ya no existe. Pero los terroristas existen. Y el objetivo de OTAN es garantizar nuestra libertad, nuestra democracia, nuestra prosperidad. ¿Cuál es la principal amenaza en el mundo en este momento? El terrorista. Desde mi punto de vista, el objetivo de la OTAN debería ser luchar contra el terrorismo. Para garantizar mejor la libertad, y la estabilidad, y la democracia, y la seguridad. Y yo propongo una nueva dimensión en el… en el… en la OTAN, es la dimensión de seguridad de la patria. Un nuevo comandante de la OTAN… un comandante que se dedique a luchar contra el terror… y una ampliación en la OTAN… Ya no es necesario ceñirse a los países de Europa Oriental… de los países comunistas… sino a otros países… en la vía de luchar contra el terror… por ejemplo…”.

Y otra perla de Josemari: “Si es necesario, sí. Porque considero que Israel es una parte esencial del mundo occidental. Y considero que mis intereses, mi democracia, mi libertad, mi prosperidad, mi libertad, en gran medida pasan en este momento por la existencia de Israel… y esta lucha es una lucha vital para el… la existencia de uhmmm de… para Israel,… es vital para su existencia…. y ellos combaten el terrorismo… y yo apoyo esta idea de que es necesario garantizar la existencia de Israel… Israel es una parte del mundo occidental.”

Pues eso…

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