Política - 30/05/11

La barbarie del hundimiento

Fotografía: Primo Romero

Jose Luis Sampedro explica que estamos viviendo la barbarie del hundimiento del sistema por un proceso de mera descomposición interna. No es que exista la posibilidad de un cambio de sistema. Nadie va a poder impedir que ese cambio se produzca. La corrupción hasta los cimientos hará solita el trabajo de derrumbe. Ni siquiera los banqueros son inmortales. E indudablemente el caido se sustituirá por otro sistema. Ahora vivimos esos turbulentos vientos del cambio.

Se nos ha inculcado que no hay alternativa al capitalismo. Se ha creado artificialmente una “opinión pública” que no es representativa del pensamiento crítico y racional de las personas. La manipulación de los medios es brutal. No pueden esconder que están a sueldo del poder financiero. Filtran un pensamiento único que conforme a la sociedad en el patrón ideológico que marca el dinero. Y crean la doctrina de que más allá del neoliberalismo no hay nada.

El bipartidismo también funciona en el mismo sentido. A estas alturas está más que demostrado que los partidos que se alternan en el gobierno tienen los mismos patrones. Y es evidente que no son los intereses del pueblo.

El movimiento 15-M marca una inflexión determinante para romper sus axiomas. Se ha transformado en una escuela de ciudadanía. Siguen la máxima de educar para pensar. Las asambleas en las que la gente aprende a elaborar el pensamiento son talleres donde se forjan seres humanos libres y capaces de tomar decisiones sobre su vida, defender su dignidad y aplicar una mirada crítica sobre la ignorancia pluralista. Es el gérmen más positivo para ese inevitable cambio al que Sampedro hace referencia.

En los asentamientos de nuestra plazas se está produciendo un fenómeno de reinvención de valores. Los intereses los habían sustituido. “Tanto tienes, tanto vales” es parte de la pedagogía del capital para mantenernos atrapados en su tupida red. Los jóvenes del 15-M están enseñándonos a priorizar lo colectivo sobre el individualismo que nos debilita. A buscar soluciones creativas a problemas comunes de injusticia o desigualdad. La tolerancia y el respeto son sus fundamentos. Pero son revolucionarios. Porque revolucionario es su discurso cuando empuja a la gente a leer más y a formarse un criterio racional que no acepte los dogmas mansamente.

A pesar de las críticas encarnecidas de los más aférrimos a La Bestia o del escépticismo con el que se revisten los involucionistas intelectuales, algo se mueve en nuestra democracia.

Las plazas no están ocupadas por comunas de piojosos como brama parte de la prensa canalla. Ni era necesario “higienizar” un movimiento que ha nacido limpio. Lo que hay que sanear no se ve en el comportamiento cívico y ejemplar de estos muchachos y muchachas. Son otros los que lo  están pidiendo a gritos. Como lo pide el patético Puig con ese ataque kamikaze contra los indignados de Barcelona. La ferocidad de la carga policial hizo eclosionar un jardín de flores en todos nuestros territorios. Además de impúdicos, torpes. ¿Cómo no calcularon que una barbarie de ese calibre reafirmaba la legitimidad moral de los acampados?

Estamos asistiendo al nacimiento de otra manera de hacer política desde la autocrítica individual. Aprendiendo a depurar la corrupción que late en cada uno.

Tras lanzar “¡Indignáos!”, ahora Hessel señala el que debe ser el siguiente paso: “¡Comprometéos!”. Eso es exactamente lo que bulle en el ambiente de las asambleas. La convicción de la necesidad del compromiso para poder dar a luz una auténtica democracia del pueblo.
Esto no lo van a detener a palos.
“Pienso, ergo estorbo” es uno de los eslóganes que más se repite en las plazas. Es lo que tenemos los seres humanos, una vez que activamos los mecanismos de la razón nos convertimos en poderosos enemigos de totalitaristas de todo pelo. Perdemos el miedo proporcionalmente a la libertad que vamos consiguiendo.

Por eso guste o asuste a quien sea, la transformación es imparable. Las actuales formas de gobierno y  la tiranía de los mercados tienen fecha de caducidad. Pero en los últimos coletazos es posible que nos toque atravesar un periodo de represión violenta. Son monstruos que tienen tendencia a morir matando.

Sin embargo creo que podemos sentirnos optimistas. La semilla de la conciencia está germinando satisfactoriamente.
Otro mundo se está fraguando ya.

 

Fotografía: Primo Romero

 

 

 

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