Publicaciones - 04/10/11

Tres escritores y una escritora

Ni Mariano Gistáin, ni Antón Castro, ni mucho menos el más joven Ismael Grasa, llegaron, por diversas razones, a formar parte del equipo Andalán. Tras su desaparición en enero de 1987, sin embargo, formaron parte de manera natural del grupo que lideró siempre José Antonio Labordeta, que prosiguió reuniéndose en Casa Emilio, discutiendo de todo lo divino y humano, riendo, cantando. De ese grupo, más dispar de lo que puede parecer pero con un denominador común zaragozano, cultural, progresista, divertido, gustoso de la amistad como un gran valor, han salido ya unas docenas de libros de muy notable calidad.

 

Celebramos hoy la reedición de excelentes relatos de Antón bajo el título Testamento de amor de Patricio Julve (Xordica): a ver si con ello conseguimos sus fans que saque tiempo de donde sea y siga escribiendo, además de ser el mejor cronista cultural de esta tierra. Y la publicación de un curioso libro de Mariano y su mujer, María Pilar Clau, Dulces piedras escondidas, editado por la denominación de origen Cariñena, escenario muy apropiado para su novela, que desenvuelven entre la fantasía y la naturaleza (desde que el gobierno venezolano pagara a Cela por La Catira, no había un patronazgo tan fértil).

En fin, Ismael Grasa publica en Debate La flecha en el aire. Diario de la clase de Filosofía, un libro sereno, suavemente irónico, lleno de interés, en que da cuenta de las que lleva impartiendo desde hace seis años en un colegio privado zaragozano. Un buen momento, en este país convulso y en crisis, para hablar de ética y ciudadanía, y de otros mil asuntos en discusión.

 

 

 

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