La defensa de nuestro Patrimonio Artístico

La historia del arte aragonés resulta incompleta sino se incluyera el patrimonio que ha sido objeto de expolio y destrucción a lo largo de los dos últimos siglos. Obras claves de nuestra cultura e historia, que hoy en día se encuentran expandidas por museos y colecciones privadas de medio mundo. El aragonés Miguel Hermosos Cuesta, especialista en Lucas Jordán y profesor de la Complutense de Madrid, acaba de publicar el libro Arte aragonés fuera de Aragón. Un patrimonio disperso. Hermoso dio hace un par de años un curso en Ibercaja sobre el tema, y de ahí salió la idea del libro que sería editado por el Gobierno de Aragón en el año 2009, y que hasta ahora no ha visto la luz en las librerías aragonesas. Al parecer, esta obra se encontraba “durmiendo el sueño de los justos” en el almacén de libros de la DGA. Siendo el diario Heraldo de Aragón, quién dio la noticia de la aparición del libro.

En cuanto al contenido de la publicación, se realiza un recorrido sino completo, bastante amplio, del arte aragonés fuera de Aragón. La publicación empieza con unas pinturas rupestres de un abrigo de Teruel que se encuentran en Cataluña, y concluye con Goya, en concreto con la obra Entierro de Cristo que decoraría la capilla del palacio zaragozano del conde de Sobradiel, y los dos bocetos para las pinturas de la iglesia de Torrero y que se encuentran en el hoy madrileño Museo Lázaro Galdiano. El libro recupera episodios “desidiosos” sobre nuestro pasado más reciente, como la desaparición en 1936 de las pinturas de la Sala Capitular del Monasterio de Sijena (Huesca), como «botín de guerra», y expuestas como obra estrella en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, la portada románica de la iglesia de San Miguel, en Uncastillo, liquidada por el párroco y el obispo de Jaca en 1915, hoy expuesta en el Museo de Boston, la operación comercial del banco del retablo de alabastro del arzobispo Don Dalmau de Mur de la capilla del palacio arzobispal por la diócesis de Zaragoza hacia 1909, expuesta hoy en la colección «The Cloisters» del Museo Metropolitano de Nueva York o el expolio del archivo de La Seo de Zaragoza por parte del italiano Enzo Ferajoli, voluntario fascista en la guerra civil, quien contó con la colaboración de clérigos de la catedral tal y como se probó en la sentencia judicial en 1964”, los robos en el museo de la catedral de Roda de Isábena por el tristemente famoso Erik el Belga, el tríptico relicario del monasterio de Piedra (Zaragoza), que pasó a formar parte de los fondos de la Real Academia de la Historia en Madrid; los arcos y decoraciones de yeso del patio del palacio de la Aljafería de Zaragoza que en su día fueron trasladados al Museo Arqueológico Nacional de Madrid; o el Vidal Mayor, libro que es pieza básica del derecho civil aragonés, propiedad de la fundación Getty de Santa Mónica, en California.

El libro se nutre de la presencia del arte aragonés en las colecciones nacionales de Madrid y Barcelona. Del primero, la publicación destaca entre otras las tabla de San Vicente de Bartolomé Bermejo y la de Santo Domingo de Silos, proveniente de Daroca, que se encuentran hoy en el Museo del Prado. De Cataluña, el libro se expresa ampliamente sobre la lamentable historia con el Museo Diocesano de Lérida, que se ha visto envuelto en una larga polémica, desde hace más de diez años, al no acatar el Obispo de Lérida, el decreto del Vaticano (con fecha 14 septiembre 2005) a devolver las 113 obras provenientes del Obispado Barbastro-Monzón. El autor también ha encontrado obras de origen aragonés en otros museos del mundo como el Louvre, San Petersburgo, el Nacional Gallery de Londres, o el Metropolitan de Nueva York entre otros.

El libro también recuerda brevemente la desaparición y vuelta a Aragón de algunas piezas singulares como el conocido caso del patio de la casa zaragozana de Gabriel Zaporta, conocida por todos como de la Infanta, reconstruido seguidamente por un acaudalado coleccionista francés en su mansión de París, en la actualidad se halla reinstalado en la capital aragonesa, también otras obras no menos importantes como Virgen con el Niño de Blasco de Grañén propiedad de Ibercaja, parte del Retablo de la Santa Cruz de Blesa (Teruel) o los retratos sobre cobre que Goya hizo de su hijo Javier y de su esposa Gumersinda de Goicoechea, hoy en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza.

Esta publicación amena, y directa, recupera esa parte del puzzle incompleto que nunca debería haberse perdido de lo que es la Historia del arte de nuestra comunidad, sirviendo tanto al especialista como para aquel que se acerca por primera vez a este tema, para “educar” nuestra propia sensibilidad para que no se vuelva a repetir.

Hermoso Cuesta, Miguel

El arte aragonés fuera de Aragón. Un patrimonio disperso.

Gobierno de Aragón, 2009, 466 pgs.