Cultura y Sociedad - 14/02/12

Viena y Klimt en primavera

Si la ciudad de Viena tiene suficientes atractivos para visitarla en cualquier momento, por su monumentalidad artística y su intensa actividad cultural, esta primavera, cuando mejore el clima y el día alargue un poco más, la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Gustav Klimt brinda nuevos alicientes para pasar unos días allí.

Detalle de "El beso". Foto:Wikipedia

Klimt (1862-1918), que nació, pasó la mayor parte de su vida y murió en Viena, es un genio de la pintura, que revolucionó con su libertad creativa, innovando y promoviendo el modernismo en el arte. Sus cuadros ornamentados en oro transmiten una belleza especial; sus retratos femeninos están llenos de sensualidad. Sus obras originaron algunos escándalos en su época en la sociedad  austriaca, pero el paso del tiempo supuso pronto el reconocimiento general. “El beso” es su obra más conocida.

Viena ha preparado una conmemoración, que puede tentar a cualquiera. Diez museos ofrecen en 2012 exposiciones especiales, que incluyen pinturas, dibujos y diseños.

Entre ellos, pueden destacarse:

– el Belvedere que posee la mayor colección del mundo de pinturas de Klimt. Entre ellas, “El beso”, “Judith”, “Adan y Eva” y los retratos de Sonia Krips y de Adele Bloch-Bauer.

– El edificio de la Secesión, con su cúpula de hojas doradas y su lema-manifiesto “A cada época su arte; al arte su libertad”. En su interior se puede contemplar el “Friso de Beethoven”, ciclo de pinturas inspiradas en su novena sinfonía, que cubren tres paredes, expuestas en 1902.

– el Museo de Historia del Arte (Kunsthistoriches Museum), con su escalera monumental, cuyas pechinas e intercolumnios están decoradas con pinturas que representan la historia del arte.

– el Burgtheater, que expone los cartones de los esbozos de los decorados de los espléndidos techos de la escalera principal.

– el Albertina, con su exposición “Klimt-Dibujos”, un amplio conjunto de estudios de la figura humana, de trabajos monumentales y de alegorías, que además permiten conocer sus métodos de trabajo.

– el Museo de Viena muestra una importante colección de dibujos, el retrato de Emilie Flöge, carteles y productos de impresión que Klimt diseñó para la Secesión vienesa.

Junto con ellos, hay otros lugares relacionados con la obra de Klimt, que vale la pena visitar: el Museo Austríaco de Artes Aplicadas, el Museo del Mueble o la villa de Klimt, en el distrito 13, que utilizó como estudio en la parte final de su vida.

Pabellón de la Secesión de Viena. Foto:Wikipedia

Por supuesto que, además de gozar de las obras de Klimt, en Viena pueden visitarse muchos lugares de interés:  la catedral de San Esteban; el palacio imperial del Hofburg; el conjunto monumental de Schönbrunn; la barroca Karlskirche con sus dos columnas triunfales; en el Prater, subir en la noria (antes de ir, puede volverse a ver en casa la película “El tercer hombre”) o ver la estatua de cera del pintor en el Museo de Madame Tussauds; tomar una chuleta de ternera Wiener Schnitzel; saborear una tarta sacher ; dejar pasar un rato leyendo, escribiendo postales o tomando notas de viaje, en uno de sus famosos cafés (Central, Hawelka, Mozart, Sperl,  Imperial) y pasear recorriendo los monumentos a Johann Strauss, Mozart, Beethoven, Brahms, Schubert o Bruckner.

Y, al final de la tarde, qué mejor que oir música. Aunque conseguir entradas para la Filarmónica pueda ser difícil (en esa época dirigen Zubin Mehta, Antonio Pappano y Daniel Barenboim), la Opera de Viena y la Volksoper tienen funciones todos los dias, lo que facilita poder encontrar entradas. En marzo, en la Opera de Viena se alternan Carmen, Cosí fan tutte, Simón Boccanegra, Madama Butterfly, Tannhäuser, Tosca y L’Elixir d’amore; en Abril, Parsifal, Werther, El Caballero de la Rosa, Boris Godunov, Don Carlo, Cavallería rusticana y Pagliacci. En la Volksoper se alternan La Traviata, El Murciélago, Rusalka y la Flauta mágica.

Un programa para aprender, gozar y tomar un respiro de la dura actualidad de cada día.

 

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