Política - 18/09/12

¿Conmemorar el Estatuto de Autonomía? ¿Por qué?

Hace unos días, tras disfrutar unas largas vacaciones de verano, las Cortes de Aragón celebraron una sesión extraordinaria en San Juan de la Peña para celebrar el 30 aniversario del Estatuto de Autonomía de 1982. Faltaron algunos invitados importantes (como los expresidentes Marraco, Lanzuela y Gómez de las Roces) y éste último explicó por qué: creía que no había nada que celebrar, ya que el Estatuto de Autonomía de 1982 supuso que Aragón quedara en situación inferior a otras Comunidades privilegiadas. Por supuesto, la celebración discurrió entre políticos y peroratas ya sabidas, sin la más  mínima participación ni interés de los ciudadanos, que no fueron convocados a la celebración.

Es evidente que desde 1982 Aragón ha mejorado mucho ¡Faltaría más¡  Tenemos unas Instituciones propias y gestionamos  competencias importantes (sanidad, educación, dependencia, entre otras). Pero ahora asistimos a lo que en un comentario anterior se pudo definir como “el declive del Aragón autónomo”. Las imposiciones y recortes del Estado, con la crisis económica como pretexto y el apoltronamiento y resignación de nuestra clase política (del “desfallecimiento del PAR” habla Gómez de las Roces) está limitando a toda velocidad el ámbito y la profundidad de nuestro margen de decisión política. A nuestros dirigentes les faltan ideas, carisma y capacidad de ilusionar, cada vez más alejados de una ciudadanía con graves problemas. Y eso contribuye a que la sociedad pierda la ilusión y el interés por nuestra autonomía.

Pudo creerse que la reforma del Estatuto de 2007 abría nuevos horizontes, pero el desarrollo estatutario no solo no avanza sino que retrocede. Las relaciones bilaterales con el Estado son inexistentes, salvo para acatar lo que nos mande. A nuestros parlamentarios se les hizo la boca agua por incluir nuevos derechos en el Estatuto,  que van quedando en agua de borrajas por los recortes. Una muestra: “los poderes políticos aragoneses garantizarán la existencia de un sistema sanitario público desarrollado desde los principios de universalidad y calidad…” (artículo 14.2). Mientras, nuestros vecinos, ya en plan independentista, ni nos devuelven los bienes de las parroquias (sobre los que ha caído el silencio) ni quieren hablar del Archivo de la Corona de Aragón.

El presupuesto de la Comunidad Autónoma para 2013, una vez aprobado por PP y PAR el techo de gasto no financiero en 4.587 millones de euros, volverá a las cifras de 2006, mil millones de euros menos que destinar a los servicios públicos. Es una merma real y decisiva en la capacidad de autogobierno.

Mientras, la clase política profesional sigue disfrutando de sus sueldos y prebendas, sin alternativas ni ilusión. Como decía Gómez de las Roces, al anunciar su inasistencia al acto conmemorativo del Estatuto, “hacer política no es procurarse un puesto de trabajo en la res publica para toda la vida. Eso puede ser muy hábil y hasta legítimo pero de interés meramente particular, al menos si se sobrepone a los intereses generales. En política activa se está para algo que compartan muchos y a lo que se sirva lealmente”.

 

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